
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
11-8-2026
¡Inteligencia fundamental y urgente!
Aunque pueda parecer una cita común e irrefutable, la inteligencia es una herramienta fundamental y urgente para todos los Estados y ningún gobierno puede desdeñar su aplicación eficiente y a cargo de personal honesto y muy acreditado.
El gobierno de Alberto Kenya Fujimori y su socio Vladimiro Montesinos trocó el concepto de Inteligencia. De disciplina científica, pilar básico del Estado en su accionar integral, durante aquellos años aciagos, terminó como un vulgar soplonaje con agentes palurdos, abusivos, miserables y que gozaron con el apoyo irrestricto de ambos.
Hoy, en el gobierno de Keiko Fujimori, se pretende no recordar que esa “herencia” nefasta fue una siembra de vientos que luego tornó en cosecha de tempestades. Y las administraciones siguientes continuaron perjudicando un trabajo indispensable.
Vladimiro Montesinos fabricó el envilecimiento total de la Inteligencia en el Perú al hacerla partícipe, en sus múltiples escalones, de negociados, inmoralidades, crímenes de lesa humanidad.
La compra masiva en soles y dólares, especie y coimas inmobiliarias y automovilísticas que impulsó el fujimorismo, también hundió sus colmillos en las Fuerzas Armadas. Los espectáculos vergonzosos de adhesión a Montesinos son muestra irrefutable.
Sobre las escenas de sumisión abyecta, de decenas y centenas de militares, nadie quiere hablar o recordar esas desenfrenadas muestras de bajeza y suciedad
Un servicio de esta naturaleza no se logra en uno o dos años. Tarda por lo menos cinco o siete o algo más, coordinar una ofensiva que conozca de disuasión, equilibrio estratégico, manejo de la teoría de conflictos, etc.
Y no es un tema absolutamente militar.
Múltiples entidades del Estado y tras varios gobiernos, se convirtieron en madriguera y refugio de bandas delictivas de cuello y corbata que aprovecharon todos los pretextos y manejaron las compras multimillonarias con criterios ilegales y sucios.
El principal perjudicado fue el ciudadano que muchas veces recibió basura en lugar de medicamentos para combatir afecciones o enfermedades. Se reveló, el fin de semana, que jeringas, vendas y otros adminículos, por decenas de miles y ya vencidos, estuvieron arrumados en depósitos.
Débese distinguir que todo ese material fue comprado y pagado con el dinero del contribuyente. La negligencia de los operadores empieza a revelarse con detalles escabrosos como el señalado.
La inteligencia del gobierno, con mirada de horizonte, debe descubrir y desactivar a las bandas que han ramificado cancerosamente en todo el aparato del Estado. Esa es, entre otras razones, el porqué tantas pandillas políticas, pugnaban duramente por hacersde de estas dependencias.
Muchos cacos y delincuentes, son especialistas en la limpieza de sus prontuarios y ahora fungen solícitos, de impolutos agentes del cambio que dice impulsar el nuevo gobierno. Lobos disfrazados de ovejas.
En el Perú sobran los intelectuales, especialistas, estrategas de quiosco que por haber seguido algún cursillo ya se creen en la capacidad de pontificar sobre Inteligencia y cuanta materia se les presente rentable y oportuna.
Una de las vetas más fáciles es la del antimilitarismo a ciegas, rabioso y sumamente miope. ¡Como si se tratara de hombres de uniforme de otro país! Por difícil que resulte aceptarlo, estos mismos científicos de alquiler no retacean halagos y monsergas a los sociólogos, investigadores de otros países. ¡La miseria de sus humillantes vidas y claudicaciones no puede ser más vergonzosa!
¿Notaron que hay más rateros ensangrentados, muchos foráneos, cuyas imágenes se las ve mañana, tarde y noche?
Un país a la deriva es responsabilidad directa de sus líderes o de a quienes así hay que llamar. Sus yerros son fatales y destruyen a una nación. ¿Qué hacen los que fungen de asesores? ¿No han aprendido nada en sus múltiples como frívolos viajes de estudio que sólo sirven para acumular diplomas inanes que NO sirven absolutamente para nada?
El envilecimiento nacional, en virtualmente, todos sus ámbitos, hace que se pague a paniaguados para que disfruten de su cuarto de hora en la defensa de su salario y de sus sinecuras inmediatas y NO hagan nada por corregir los errores mayestáticos, por absurdos, que cometen sus superiores.
La inteligencia no es soplonaje. En cambio sí es prevención, agudeza, estrategia y táctica. Con las mejores mentes, pero NO con esos académicos que jamás han escuchado siquiera cómo suena una bala y menos enfrentado peligros reales fuera de sus computadoras que les proveen de todas las respuestas para innúmeras situaciones en que son inquiridos por una prensa mediocre y repugnante.
Mientras que persistamos en la comisión de yerros atroces, continuaremos como presa apetecible de cualquier otro país o conjunto de países. La globalización sólo provee vaselina para atenuar los ardores y sujeciones ominosas a poderes extranjeros que ya no necesitan siquiera de tropas o armas, sino información y plena estupidez de parte. Y pareciera que aquí podríamos romper cualquier marca en ese sentido.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
11-8-2026
¡Inteligencia fundamental y urgente!
Aunque pueda parecer una cita común e irrefutable, la inteligencia es una herramienta fundamental y urgente para todos los Estados y ningún gobierno puede desdeñar su aplicación eficiente y a cargo de personal honesto y muy acreditado.
El gobierno de Alberto Kenya Fujimori y su socio Vladimiro Montesinos trocó el concepto de Inteligencia. De disciplina científica, pilar básico del Estado en su accionar integral, durante aquellos años aciagos, terminó como un vulgar soplonaje con agentes palurdos, abusivos, miserables y que gozaron con el apoyo irrestricto de ambos.
Hoy, en el gobierno de Keiko Fujimori, se pretende no recordar que esa “herencia” nefasta fue una siembra de vientos que luego tornó en cosecha de tempestades. Y las administraciones siguientes continuaron perjudicando un trabajo indispensable.
Vladimiro Montesinos fabricó el envilecimiento total de la Inteligencia en el Perú al hacerla partícipe, en sus múltiples escalones, de negociados, inmoralidades, crímenes de lesa humanidad.
La compra masiva en soles y dólares, especie y coimas inmobiliarias y automovilísticas que impulsó el fujimorismo, también hundió sus colmillos en las Fuerzas Armadas. Los espectáculos vergonzosos de adhesión a Montesinos son muestra irrefutable.
Sobre las escenas de sumisión abyecta, de decenas y centenas de militares, nadie quiere hablar o recordar esas desenfrenadas muestras de bajeza y suciedad
Un servicio de esta naturaleza no se logra en uno o dos años. Tarda por lo menos cinco o siete o algo más, coordinar una ofensiva que conozca de disuasión, equilibrio estratégico, manejo de la teoría de conflictos, etc.
Y no es un tema absolutamente militar.
Múltiples entidades del Estado y tras varios gobiernos, se convirtieron en madriguera y refugio de bandas delictivas de cuello y corbata que aprovecharon todos los pretextos y manejaron las compras multimillonarias con criterios ilegales y sucios.
El principal perjudicado fue el ciudadano que muchas veces recibió basura en lugar de medicamentos para combatir afecciones o enfermedades. Se reveló, el fin de semana, que jeringas, vendas y otros adminículos, por decenas de miles y ya vencidos, estuvieron arrumados en depósitos.
Débese distinguir que todo ese material fue comprado y pagado con el dinero del contribuyente. La negligencia de los operadores empieza a revelarse con detalles escabrosos como el señalado.
La inteligencia del gobierno, con mirada de horizonte, debe descubrir y desactivar a las bandas que han ramificado cancerosamente en todo el aparato del Estado. Esa es, entre otras razones, el porqué tantas pandillas políticas, pugnaban duramente por hacersde de estas dependencias.
Muchos cacos y delincuentes, son especialistas en la limpieza de sus prontuarios y ahora fungen solícitos, de impolutos agentes del cambio que dice impulsar el nuevo gobierno. Lobos disfrazados de ovejas.
En el Perú sobran los intelectuales, especialistas, estrategas de quiosco que por haber seguido algún cursillo ya se creen en la capacidad de pontificar sobre Inteligencia y cuanta materia se les presente rentable y oportuna.
Una de las vetas más fáciles es la del antimilitarismo a ciegas, rabioso y sumamente miope. ¡Como si se tratara de hombres de uniforme de otro país! Por difícil que resulte aceptarlo, estos mismos científicos de alquiler no retacean halagos y monsergas a los sociólogos, investigadores de otros países. ¡La miseria de sus humillantes vidas y claudicaciones no puede ser más vergonzosa!
¿Notaron que hay más rateros ensangrentados, muchos foráneos, cuyas imágenes se las ve mañana, tarde y noche?
Un país a la deriva es responsabilidad directa de sus líderes o de a quienes así hay que llamar. Sus yerros son fatales y destruyen a una nación. ¿Qué hacen los que fungen de asesores? ¿No han aprendido nada en sus múltiples como frívolos viajes de estudio que sólo sirven para acumular diplomas inanes que NO sirven absolutamente para nada?
El envilecimiento nacional, en virtualmente, todos sus ámbitos, hace que se pague a paniaguados para que disfruten de su cuarto de hora en la defensa de su salario y de sus sinecuras inmediatas y NO hagan nada por corregir los errores mayestáticos, por absurdos, que cometen sus superiores.
La inteligencia no es soplonaje. En cambio sí es prevención, agudeza, estrategia y táctica. Con las mejores mentes, pero NO con esos académicos que jamás han escuchado siquiera cómo suena una bala y menos enfrentado peligros reales fuera de sus computadoras que les proveen de todas las respuestas para innúmeras situaciones en que son inquiridos por una prensa mediocre y repugnante.
Mientras que persistamos en la comisión de yerros atroces, continuaremos como presa apetecible de cualquier otro país o conjunto de países. La globalización sólo provee vaselina para atenuar los ardores y sujeciones ominosas a poderes extranjeros que ya no necesitan siquiera de tropas o armas, sino información y plena estupidez de parte. Y pareciera que aquí podríamos romper cualquier marca en ese sentido.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!


