
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
26-4-2025
¡Fracasados sin honor ni votos!
El honor es la cualidad moral que impulsa a cumplir con los deberes propios respecto a los demás y a uno mismo e incorpora principios de reputación que es la buena fama o prestigio que se gana mediante acciones virtuosas o heroicas y la dignidad que es el sentimiento de satisfacción y respeto propio que nace de actuar con integridad y lealtad.
Los mariscales fracasados el 12 de los corrientes no tienen honor. Y tampoco votos para sobrevivir al cataclismo.
Echar lodo con ventilador a la ONPE, a Corvetto, a las actas, al proceso eleccionario en general, no borrará el castigo ciudadano que no otorgó ¡ni el 1% de respaldo en las urnas a la anquilosada organización alanista!
¿Se fueron los mariscales fracasados y líderes inconfundibles del naufragio y se retiraron en vergonzoso silencio de la claudicante pésima dirección que llevó a la antigua y otrora organización, a la virtual muerte en el alma popular peruana?
¡No renunciaron ni se retiraron, es más Imitador 0% anuncia que reiniciará sus viajes para hablar con la militancia en todo el país! ¿No hay quien pueda musitarle con piedad a este caballero que la campaña y sus desastrosos resultados, ya acabó con mucha pena y ninguna gloria!
Viejas figuras, supérstites e íntegros de quienes no se puede decir que son vulgares traficantes de influencias, no reaccionan y meditan si dejar las cosas como están -cuesta abajo la rodada- o tomarse unas vacaciones vitalicias.
Los más jóvenes desde hace décadas fueron educados en una visión mercantilista de dar para recibir, de guardar la forma del lema y el estribillo pero con la aviesa intención de ganar el sustento a como diera lugar y si se trataba de negocios sucios, jamás denunciaban sino miraban al costado. ¡Cuántas fortunas se han forjado con malos manejos en temas públicos!
La ignorancia de qué significó que el Apra incursionara en la política nacional no para llegar a Palacio sino a la conciencia del ciudadano, promovió que se considerase al partido como una plataforma para toda clase de enjuagues, olvidando su tarea redentora y diferente en la política criolla.
En los días corrientes he leído textos que sus autores reputan como críticas, pero todos caminan por los mismos rieles anacrónicos de pseudo soluciones administrativas o partidarias que tendrán como directores a ¡los mismos fracasados que perpetraron el 12 de abril!
¿Los gatos de despenseros harán algo diferente a lo que fue la vergonzosa e impúdica actuación ridícula del domingo trágico 12? De ninguna manera, los que están no se van porque carecen de honor y votos y sería bueno preguntar ¿qué cuidan luego del desastre?
Escribió Jesús Guzmán Gallardo en ¡Alanismo: vergonzosa claudicación hacia la derecha!
jeguzga@hotmail.com el 2-11-2010: “Vayamos los apristas verdaderos con coraje y decisión Al RESCATE DEL APRISMO, dejemos atrás a los pusilánimes con sus apetitos personales y despertemos al pueblo aprista de su letargo, proclamemos en voz alta nuestra rebelión contra el oprobio de los traidores, combatamos la frivolidad política y preparémonos a conducir al Partido, más temprano que tarde, hacia las sendas de la lucha por la justicia social, de la cual nunca debió apartarse”.
En ¡El aprismo es aprismo, no alanismo! http://www.voltairenet.org/article163796.html
el 20-1-2001, Liberación, anoté:
“Pero Víctor Raúl fue creador de una doctrina con atisbos audaces de propuesta latinoamericana. Al conjuro de su voz y de su formidable presencia moral, las multitudes encaminaban sus protestas, entonaban sus cantos, marchaban a la revuelta, morían frente a los paredones o se pudrían en las ergástulas. Eran los tiempos en que el destino de una buena parte de peruanos era: encierro, destierro, entierro”.
La garantía de supervivencia del Apra probablemente está más cerca de las inteligentes y estratégicas declinaciones a cualquier proceso electoral durante los próximos cinco años, período que debería albergar el ejercicio de las mejores fórmulas reorganizadoras.
Los disfuerzos majaderos de los mariscales derrotados no deberían ser tomados en cuenta y más bien aquellos, invitados a irse por largo rato. Sin honor, clase o vergüenza, esos personajes no necesitan más “diploma” que el sonoro fracaso en las urnas del domingo trágico.
¿Tienen alguna responsabilidad los miedos de prensa. ¡Por supuesto que sí! Al direccionar o escoger o señalar a algunos, obliteraron la expresión de otros dirigentes, acaso más agudos y estudiosos! Pero de tanto insistir con los quemados, terminaron de contribuir al achicharramiento del pastel antes de tiempo y de sabor indigesto.
Perú requiere de partidos, genuinas escuelas de servidores públicos. En modo alguno reformatorios para delincuentes dispuestos a horadar cualquier puesto burocrático.
Las realidades a que paso revista sirven para enderezar un reto a las patotas políticas peruanas: ¿existen como tales o son sociedades simpáticas de beneficencia para los escogidos y amigos de estos? En buena cuenta, ¿están los partidos, partidos en mil y un pedazos inconexos, carentes de un proyecto doctrinario y menos ideológico en cuanto al Perú como tal y como trabajo político en Latinoamérica?
Si las agrupaciones o colectividades no tienen opinión sobre temas sustancialmente difíciles y ríspidos como el tema de las fronteras con cinco países en un mundo globalizado, ¿qué esperan para hacerlo? A menos que, sería lamentable, la globalización también haya enajenado el cerebro de los líderes que ahora creen que las inversiones solucionan todos los problemas. Y el dios Mercado compone todo.
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Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
26-4-2025
¡Fracasados sin honor ni votos!
El honor es la cualidad moral que impulsa a cumplir con los deberes propios respecto a los demás y a uno mismo e incorpora principios de reputación que es la buena fama o prestigio que se gana mediante acciones virtuosas o heroicas y la dignidad que es el sentimiento de satisfacción y respeto propio que nace de actuar con integridad y lealtad.
Los mariscales fracasados el 12 de los corrientes no tienen honor. Y tampoco votos para sobrevivir al cataclismo.
Echar lodo con ventilador a la ONPE, a Corvetto, a las actas, al proceso eleccionario en general, no borrará el castigo ciudadano que no otorgó ¡ni el 1% de respaldo en las urnas a la anquilosada organización alanista!
¿Se fueron los mariscales fracasados y líderes inconfundibles del naufragio y se retiraron en vergonzoso silencio de la claudicante pésima dirección que llevó a la antigua y otrora organización, a la virtual muerte en el alma popular peruana?
¡No renunciaron ni se retiraron, es más Imitador 0% anuncia que reiniciará sus viajes para hablar con la militancia en todo el país! ¿No hay quien pueda musitarle con piedad a este caballero que la campaña y sus desastrosos resultados, ya acabó con mucha pena y ninguna gloria!
Viejas figuras, supérstites e íntegros de quienes no se puede decir que son vulgares traficantes de influencias, no reaccionan y meditan si dejar las cosas como están -cuesta abajo la rodada- o tomarse unas vacaciones vitalicias.
Los más jóvenes desde hace décadas fueron educados en una visión mercantilista de dar para recibir, de guardar la forma del lema y el estribillo pero con la aviesa intención de ganar el sustento a como diera lugar y si se trataba de negocios sucios, jamás denunciaban sino miraban al costado. ¡Cuántas fortunas se han forjado con malos manejos en temas públicos!
La ignorancia de qué significó que el Apra incursionara en la política nacional no para llegar a Palacio sino a la conciencia del ciudadano, promovió que se considerase al partido como una plataforma para toda clase de enjuagues, olvidando su tarea redentora y diferente en la política criolla.
En los días corrientes he leído textos que sus autores reputan como críticas, pero todos caminan por los mismos rieles anacrónicos de pseudo soluciones administrativas o partidarias que tendrán como directores a ¡los mismos fracasados que perpetraron el 12 de abril!
¿Los gatos de despenseros harán algo diferente a lo que fue la vergonzosa e impúdica actuación ridícula del domingo trágico 12? De ninguna manera, los que están no se van porque carecen de honor y votos y sería bueno preguntar ¿qué cuidan luego del desastre?
Escribió Jesús Guzmán Gallardo en ¡Alanismo: vergonzosa claudicación hacia la derecha!
jeguzga@hotmail.com el 2-11-2010: “Vayamos los apristas verdaderos con coraje y decisión Al RESCATE DEL APRISMO, dejemos atrás a los pusilánimes con sus apetitos personales y despertemos al pueblo aprista de su letargo, proclamemos en voz alta nuestra rebelión contra el oprobio de los traidores, combatamos la frivolidad política y preparémonos a conducir al Partido, más temprano que tarde, hacia las sendas de la lucha por la justicia social, de la cual nunca debió apartarse”.
En ¡El aprismo es aprismo, no alanismo! http://www.voltairenet.org/article163796.html
el 20-1-2001, Liberación, anoté:
“Pero Víctor Raúl fue creador de una doctrina con atisbos audaces de propuesta latinoamericana. Al conjuro de su voz y de su formidable presencia moral, las multitudes encaminaban sus protestas, entonaban sus cantos, marchaban a la revuelta, morían frente a los paredones o se pudrían en las ergástulas. Eran los tiempos en que el destino de una buena parte de peruanos era: encierro, destierro, entierro”.
La garantía de supervivencia del Apra probablemente está más cerca de las inteligentes y estratégicas declinaciones a cualquier proceso electoral durante los próximos cinco años, período que debería albergar el ejercicio de las mejores fórmulas reorganizadoras.
Los disfuerzos majaderos de los mariscales derrotados no deberían ser tomados en cuenta y más bien aquellos, invitados a irse por largo rato. Sin honor, clase o vergüenza, esos personajes no necesitan más “diploma” que el sonoro fracaso en las urnas del domingo trágico.
¿Tienen alguna responsabilidad los miedos de prensa. ¡Por supuesto que sí! Al direccionar o escoger o señalar a algunos, obliteraron la expresión de otros dirigentes, acaso más agudos y estudiosos! Pero de tanto insistir con los quemados, terminaron de contribuir al achicharramiento del pastel antes de tiempo y de sabor indigesto.
Perú requiere de partidos, genuinas escuelas de servidores públicos. En modo alguno reformatorios para delincuentes dispuestos a horadar cualquier puesto burocrático.
Las realidades a que paso revista sirven para enderezar un reto a las patotas políticas peruanas: ¿existen como tales o son sociedades simpáticas de beneficencia para los escogidos y amigos de estos? En buena cuenta, ¿están los partidos, partidos en mil y un pedazos inconexos, carentes de un proyecto doctrinario y menos ideológico en cuanto al Perú como tal y como trabajo político en Latinoamérica?
Si las agrupaciones o colectividades no tienen opinión sobre temas sustancialmente difíciles y ríspidos como el tema de las fronteras con cinco países en un mundo globalizado, ¿qué esperan para hacerlo? A menos que, sería lamentable, la globalización también haya enajenado el cerebro de los líderes que ahora creen que las inversiones solucionan todos los problemas. Y el dios Mercado compone todo.


