¡Látigo moral contra políticos y funcionarios corruptos!

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
25-4-2026
¡Látigo moral contra políticos y funcionarios corruptos!
Una falencia, muy bien aprovechada por los facinerosos, es la debilidad de los castigos para el funcionario o político corrupto que se apropia de lo que no es suyo o que roba traficando influencias.
El Perú glorifica y ubica como héroes a muchos estafadores, mentirosos, patanes que en vida incurrieron en el delito contra el dinero público y, en no pocos casos, dejó dinastías de parientes y vividores, en puestos muy bien rentados que pagan los impuestos.
Por eso políticos rateros, se sombrean por un tiempo y retornan con nuevos bríos y ansias de seguir medrando en las licitaciones, en los contratos y obsequiando información valiosa que venden al kilogramo por dólares o euros.
Pergeñé algunas lineas ilustrativas en Taigeto peruano https://tinyurl.com/2x38283h, 14-7-2025, reproduzco líneas esenciales.
“El monte Taigeto fue utilizado por los espartanos para la ejecución de los recién nacidos con defectos físicos y de los delincuentes.
¿Cuándo aprenderán los peruanos, de los griegos, que no es malo construir su propio Taigeto para arrojar desde sus altas y escarmentadoras cumbres a todos los traidores contra la patria? No se descarta, como veremos a continuación, que embajadores por montones, militares en igual proporción, intelectualoides vendidos, espías rentados y tecnócratas siempre venales, llenen las pendientes, en su caída cuesta abajo la rodada.
Pero no hay otra fórmula para que un pueblo purifique su organismo contaminado. La blandura, ese oro y esclavos, aquella alma dormida sin vitamina y anemizada en la pobreza moral de cabeza gacha ¡tiene que terminar!
Es obvio que la tarea está encomendada, casi por completo, a las nuevas generaciones, las actuales están corruptas, viejas, mohosas, retardadas en el envilecimiento integral sufragado por dineros foráneos y compradores de conciencias al peso que pululan en todos los ámbitos de la vida nacional.
¿Cómo escarmentar a los ladrones que hay en la administración pública? Los cargos los tienen de abuelos a nietos y la gran mayoría se protege entre sí. El espíritu de cuerpo, válido para las grandes empresas colectivas y sociales, es una coraza de impunidad y hermandad en el delito y en el robo.
Si uno cae, arrastra, en larga cadena, al subsiguiente, por tanto, para que nadie afronte la desgracia, ¡nadie debe ser culpable! ¿Serán más importantes los carnés partidarios o los compadrazgos taimados a la hora de poner en la picota a los pillos? Nuevamente ¡vamos a ver!
¿Y cómo castigar a los delincuentes? A veces las cárceles son insuficientes. Sostengo que a los cacos debía enviárseles a limpiar baños, arreglar jardines, barrer pistas y calles, cuidar cruceros peatonales u ordenar las colas de los microbuses, siempre con su credencial del ministerio o dependencia a la que perteneció, al pecho, para que su identidad esté a la vista y hasta que completen el tiempo de pena.
Además, debía descontarse la reparación civil que el Estado imponga al mal servidor. El látigo moral ¡es mucho más efectivo que leyes dadas por pandillas hábiles en buscar cortapisas y amenguar los castigos!
Ciertamente, estos cánceres ambulantes, no podrán postular a puestos públicos ¡nunca más! y morirán con el estigma de traidores a la patria. ¡No interesa que fueran u ocuparan cargos importantes, por eso mismo, la punición debe ser mucho más estricta!
Cuando en Perú se logre señalar en sitios públicos a los malos parlamentarios, pésimos diplomáticos, funcionarios ministeriales antipatrióticos, periodistas venales y a sueldo de las gavillas o transnacionales, y botarlos de restaurantes, cines, clubes o de lo que fuera, entonces el país conseguirá una catarsis extraordinaria que mostrará ¡cómo se repugna en Perú a los delincuentes!
¿Es disyuntiva válida equiparar guarismos a ciudadanos? Alguna vez la Constitución en su Preámbulo subrayaba el fin supremo del quehacer público y privado, simbolizando en el ser humano tal distinción.
A tenor del bombardeo que miedos de comunicación, hacen expresa y también subliminalmente, las 24 horas del día, hemos vuelto a ser guarismos vulgares, números de nómina, patanes sin nombre o apellido. La insolencia de un lenguaje tecnocrático, aplicada a la cosa pública, así lo demuestra palmariamente.
¿Tienen reacción los partidos o el partido? ¡Nada de nada! Cuando un pueblo y sus castas políticas declinan la defensa de sí mismas, vía el torpe renunciamiento hasta de sus más elementales fórmulas cívicas, se llega al filo de la navaja en que todos se cortan y los más débiles quedan donde siempre estuvieron: convidados de piedra!
El vivo vive del tonto, el tonto de su trabajo y los mercenarios ocasionales, en todos los gobiernos, montan sus fortunas, riquezas misteriosas, sobre el aplastamiento espiritual, periodístico, económico y político de quienes no saben defender su calidad ciudadana!
Los sucesivos gobiernos se critican entre sí y el mérito consiste en ser menos malo que el precedente. Apuestas hacia abajo no, como debía ser, hacia las excelsas ambiciones superiores”.
Castigar al mal político y funcionarios corruptos sí es defensa cívica de la honra ciudadana que jamás debe recibir menoscabo o desprecio. ¡Y menos de delincuentes avezados rapaces de la cosa pública!
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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¡Látigo moral contra políticos y funcionarios corruptos!

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
25-4-2026
¡Látigo moral contra políticos y funcionarios corruptos!
Una falencia, muy bien aprovechada por los facinerosos, es la debilidad de los castigos para el funcionario o político corrupto que se apropia de lo que no es suyo o que roba traficando influencias.
El Perú glorifica y ubica como héroes a muchos estafadores, mentirosos, patanes que en vida incurrieron en el delito contra el dinero público y, en no pocos casos, dejó dinastías de parientes y vividores, en puestos muy bien rentados que pagan los impuestos.
Por eso políticos rateros, se sombrean por un tiempo y retornan con nuevos bríos y ansias de seguir medrando en las licitaciones, en los contratos y obsequiando información valiosa que venden al kilogramo por dólares o euros.
Pergeñé algunas lineas ilustrativas en Taigeto peruano https://tinyurl.com/2x38283h, 14-7-2025, reproduzco líneas esenciales.
“El monte Taigeto fue utilizado por los espartanos para la ejecución de los recién nacidos con defectos físicos y de los delincuentes.
¿Cuándo aprenderán los peruanos, de los griegos, que no es malo construir su propio Taigeto para arrojar desde sus altas y escarmentadoras cumbres a todos los traidores contra la patria? No se descarta, como veremos a continuación, que embajadores por montones, militares en igual proporción, intelectualoides vendidos, espías rentados y tecnócratas siempre venales, llenen las pendientes, en su caída cuesta abajo la rodada.
Pero no hay otra fórmula para que un pueblo purifique su organismo contaminado. La blandura, ese oro y esclavos, aquella alma dormida sin vitamina y anemizada en la pobreza moral de cabeza gacha ¡tiene que terminar!
Es obvio que la tarea está encomendada, casi por completo, a las nuevas generaciones, las actuales están corruptas, viejas, mohosas, retardadas en el envilecimiento integral sufragado por dineros foráneos y compradores de conciencias al peso que pululan en todos los ámbitos de la vida nacional.
¿Cómo escarmentar a los ladrones que hay en la administración pública? Los cargos los tienen de abuelos a nietos y la gran mayoría se protege entre sí. El espíritu de cuerpo, válido para las grandes empresas colectivas y sociales, es una coraza de impunidad y hermandad en el delito y en el robo.
Si uno cae, arrastra, en larga cadena, al subsiguiente, por tanto, para que nadie afronte la desgracia, ¡nadie debe ser culpable! ¿Serán más importantes los carnés partidarios o los compadrazgos taimados a la hora de poner en la picota a los pillos? Nuevamente ¡vamos a ver!
¿Y cómo castigar a los delincuentes? A veces las cárceles son insuficientes. Sostengo que a los cacos debía enviárseles a limpiar baños, arreglar jardines, barrer pistas y calles, cuidar cruceros peatonales u ordenar las colas de los microbuses, siempre con su credencial del ministerio o dependencia a la que perteneció, al pecho, para que su identidad esté a la vista y hasta que completen el tiempo de pena.
Además, debía descontarse la reparación civil que el Estado imponga al mal servidor. El látigo moral ¡es mucho más efectivo que leyes dadas por pandillas hábiles en buscar cortapisas y amenguar los castigos!
Ciertamente, estos cánceres ambulantes, no podrán postular a puestos públicos ¡nunca más! y morirán con el estigma de traidores a la patria. ¡No interesa que fueran u ocuparan cargos importantes, por eso mismo, la punición debe ser mucho más estricta!
Cuando en Perú se logre señalar en sitios públicos a los malos parlamentarios, pésimos diplomáticos, funcionarios ministeriales antipatrióticos, periodistas venales y a sueldo de las gavillas o transnacionales, y botarlos de restaurantes, cines, clubes o de lo que fuera, entonces el país conseguirá una catarsis extraordinaria que mostrará ¡cómo se repugna en Perú a los delincuentes!
¿Es disyuntiva válida equiparar guarismos a ciudadanos? Alguna vez la Constitución en su Preámbulo subrayaba el fin supremo del quehacer público y privado, simbolizando en el ser humano tal distinción.
A tenor del bombardeo que miedos de comunicación, hacen expresa y también subliminalmente, las 24 horas del día, hemos vuelto a ser guarismos vulgares, números de nómina, patanes sin nombre o apellido. La insolencia de un lenguaje tecnocrático, aplicada a la cosa pública, así lo demuestra palmariamente.
¿Tienen reacción los partidos o el partido? ¡Nada de nada! Cuando un pueblo y sus castas políticas declinan la defensa de sí mismas, vía el torpe renunciamiento hasta de sus más elementales fórmulas cívicas, se llega al filo de la navaja en que todos se cortan y los más débiles quedan donde siempre estuvieron: convidados de piedra!
El vivo vive del tonto, el tonto de su trabajo y los mercenarios ocasionales, en todos los gobiernos, montan sus fortunas, riquezas misteriosas, sobre el aplastamiento espiritual, periodístico, económico y político de quienes no saben defender su calidad ciudadana!
Los sucesivos gobiernos se critican entre sí y el mérito consiste en ser menos malo que el precedente. Apuestas hacia abajo no, como debía ser, hacia las excelsas ambiciones superiores”.
Castigar al mal político y funcionarios corruptos sí es defensa cívica de la honra ciudadana que jamás debe recibir menoscabo o desprecio. ¡Y menos de delincuentes avezados rapaces de la cosa pública!
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!


