Perú: cruel realidad y deberes de la hora presente

Jue, 06/10/2021 - 23:04 -- alerta
José Cabada Delgado
 
por José Cabada Delgado; jcabada130@gmail.com
 
11-6-2021
 
La realidad en ésta nuestra querida Patria, es cruel.
 
¿Responsabilidad, acaso, de sus ciudadanos, alma y savia de la Nación?
 
¿Y qué podemos hacer para limpiar la Patria del presente drama que nos sofoca?
 
La respuesta está en nosotros, que no somos pocos.
 
Cientos de miles, millones manifestaron su voto y el mapa peruano cambió electoralmente para mostrar que las provincias inclinaron su preferencia por un hombre como cualquier otro peruano, simple, que hizo una campaña no sólo contra Keiko Fujimori sino que sus aliados fueron los miedos de comunicación, los bancos, los grandes ricachones que tiran la piedra y esconden la mano y a pesar de todo ello, el chotano se impuso contra viento y marea.
 
¿Y cuál la respuesta? Impugnaciones, críticas, censuras, todo porque la candidata no ganó, entonces afloran mentiras como aquellas de “salvar el voto”, “no es por Keiko, es para defender la voluntad ciudadana”.
 
El fiscal José Domingo Pérez ha pedido el cambio de la situación de la señora Fujimori de comparecencia restringida a prisión preventiva por haber violado el acuerdo que le permitió abandonar la cárcel y hacer su campaña.
 
La mayoría de peruanos es honrada y ama el sagrado suelo patrio.
 
Seamos responsables y repitamos lo que en el pasado fue óptimo y que representaba el conjunto de buenas costumbres cuando se respetaba a los mayores, se pedía permiso y se saludaba al entrar y despedía al salir.
 
¿Es esto algo imposible? De ninguna manera, antes que los españoles invadieran nuestro territorio, el dominio geopolítico de los Incas se extendía toda Sudamérica con la excepción de lo que hoy se llama Brasil. Y éramos una de las siete mejores culturas del mundo.
 
Por tanto, sanear el cuerpo social y político del Perú no es un asunto que implique tareas imposibles o demasiado complicadas.
 
El Perú entero tiene que planear su futuro y garantizar su gobernabilidad. Hay que evitar los desmanes irresponsables de los mentirosos y cacos cuyo espectáculo produce momentos de vulgaridad e indignación.