
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
21-10-2026
¿Nuevo Congreso resucita viejas taras?
Traiciones, imposturas, deslealtades, incoherencias y se podrían enunciar más calificativos que el Congreso nuevo, en pocas semanas, ya empezó a resucitar viejas taras que nos plantean la pregunta en torno, a si la actual representación parlamentaria es distinta a las pésimas anteriores o variación similar con lastres anacrónicos.
Cada vez que la pugna legislativa cambie votaciones o gane uno u otro bando ¿vamos a tener pintorescas conferencias de prensa con sillas vacías y envejecidos portavoces de cuyo luengo amor a los estados abusivos y totalitarios, no hay la más mínima duda?
Se nos viene El Niño y el fenómeno pareciera no tener mayor impacto entre diputados y senadores. Pareciera que la habilidad fundamental consiste en, vía aplicación, comprobar en el celular, si ya les hicieron el copioso desembolso mensual de Tesorería.
La cosmética, el gesto, la bulla, no disimula el poco brillo hasta hoy demostrado por quienes llegaban premunidos de prestigio intelectual o docente. El pueblo requiere información política coherente, responsable, de mirada geopolítica.
Hasta el momento solo se han visto reyertas, morisquetas y es poca la diferencia entre oficialismo y oposición. Tirios y troyanos parecen resentir falta de creatividad e imaginación para agarrar al toro bravo de la realidad política por los cuernos.
En Congreso: tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, 18-7-2022, https://bit.ly/3uRkXCn , algunos años antes que se reviviera el Senado, arriesgamos párrafos que comprobaron después, su vigencia acusadora. Leamos.
“No pocos legisladores anhelan con vehemencia que se reabran las puertas del Senado. Dicen ellos que acaso los votantes seducidos por su poderoso carisma, intelectualidad brillante y discernimiento político de polendas, les procurase una curul en la “Cámara Alta”.
Si el actual Congreso, malo entre los más malos, ostenta misérrimos niveles de aprobación ciudadana y los que integran ese recinto son los mismos que prenden velas a todos los santos para impulsar el Senado, cabe la pregunta: ¿no sería igual de pésimo y de estatura nula cualquier Senado con la misma gente?
Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando.
Hay no pocos teóricos y estudiosos que en base a la formalidad republicana y a la tradición de un país en borrador como Perú, justifican y abundan en conceptos para llegar a la conclusión que es necesaria una “Cámara reflexiva o Alta”.
¿Y qué van a reflexionar quienes están negados por la naturaleza o la palurda ignorancia en un congreso unicameral o con Senado? ¿Qué saben los burros de alfajores?
La verdad más simple y objetiva es que es un tema que asegura pensiones o jubilaciones de alto rango; sueldos fijos todos los meses, pelotones de secretarias, brigadas de asesores, chofer, vehículo, gastos de representación, honores y protocolos que de otro modo no se les otorgaría ni en la cuadra donde viven y los vocativos que les hacen “diferentes” al resto de los mortales: “doctor”, “ilustre”, “padre de la Patria” y demás monsergas.
Dijo en discurso combativo en la Constituyente de 1931, Luis Heysen, que el Congreso era un escenario de denuncia de los grandes males nacionales a los que había que poner fin mediante la acción política. No era pues muelle guarida de ganapanes y de vendedores de sebo de culebra.
¿Hay la posibilidad de mencionar siquiera a uno de los actuales que pudiera emular a grandes parlamentarios de tres o cuatro décadas atrás? Mencionemos algunos nombres: Andrés Townsend, Luis Alberto Sánchez, Mario Polar, Roberto Ramírez del Villar, Javier Diez Canseco, Carlos Malpica, Héctor Cornejo Chávez, Gastón Acurio, Luis Bedoya Reyes, Matilde Pérez Palacio, Hilda Urízar, Judith Prieto de Zegarra, entre otras ilustres figuras.
No hay que exagerar demasiado como para concluir que los legiferantes sobresalen en lo profano, discurren por lodazales y exhiben impúdicamente ignorancia en demasía. Preguntarles si acaso conocen el Perú, podría constituir una prueba insuperable. Una minúscula minoría confirma la excepción a esta vergonzosa regla congresal.
El referéndum que se otea en el horizonte para que sepulte, por segunda vez, la bicameralidad es vista por todos, salvo por los que votaron a favor en la vana esperanza que aún tienen un puestito en Plaza Bolívar.
Bien dijo González Prada: “tomar a lo serio cosas del Perú, esto no es república, es mojiganga”.
Bastante de lo dicho puédese repetir hoy con un Senado de equilibrio precario y discusiones abundantes y escasa doctrina. El oficialismo busca convalidar su propuesta totalitaria y nadie duda ya que apelarán a todos los recursos. La oposición no sale del reducido ámbito de la réplica pública, cuando decenas de millones de peruanos, necesitan voces de esperanza y fanales potentes para alumbrar las alamedas liberadoras. ¿Hasta cuándo?
Una gran cruzada nacional para enfrentar eventos como El Niño, requieren de ingeniería política por encima de banderías y parroquias. Las lluvias copiosas y calores letales, no discriminarán por dónde y qué poblaciones sufrirán sus consecuencias.
Responsable es que cada grupo entienda la tremenda amenaza que está ad portas. Y no bastan buenos deseos y plegarias: ¡es hora de actuar y hacerlo bien!
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
21-10-2026
¿Nuevo Congreso resucita viejas taras?
Traiciones, imposturas, deslealtades, incoherencias y se podrían enunciar más calificativos que el Congreso nuevo, en pocas semanas, ya empezó a resucitar viejas taras que nos plantean la pregunta en torno, a si la actual representación parlamentaria es distinta a las pésimas anteriores o variación similar con lastres anacrónicos.
Cada vez que la pugna legislativa cambie votaciones o gane uno u otro bando ¿vamos a tener pintorescas conferencias de prensa con sillas vacías y envejecidos portavoces de cuyo luengo amor a los estados abusivos y totalitarios, no hay la más mínima duda?
Se nos viene El Niño y el fenómeno pareciera no tener mayor impacto entre diputados y senadores. Pareciera que la habilidad fundamental consiste en, vía aplicación, comprobar en el celular, si ya les hicieron el copioso desembolso mensual de Tesorería.
La cosmética, el gesto, la bulla, no disimula el poco brillo hasta hoy demostrado por quienes llegaban premunidos de prestigio intelectual o docente. El pueblo requiere información política coherente, responsable, de mirada geopolítica.
Hasta el momento solo se han visto reyertas, morisquetas y es poca la diferencia entre oficialismo y oposición. Tirios y troyanos parecen resentir falta de creatividad e imaginación para agarrar al toro bravo de la realidad política por los cuernos.
En Congreso: tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, 18-7-2022, https://bit.ly/3uRkXCn , algunos años antes que se reviviera el Senado, arriesgamos párrafos que comprobaron después, su vigencia acusadora. Leamos.
“No pocos legisladores anhelan con vehemencia que se reabran las puertas del Senado. Dicen ellos que acaso los votantes seducidos por su poderoso carisma, intelectualidad brillante y discernimiento político de polendas, les procurase una curul en la “Cámara Alta”.
Si el actual Congreso, malo entre los más malos, ostenta misérrimos niveles de aprobación ciudadana y los que integran ese recinto son los mismos que prenden velas a todos los santos para impulsar el Senado, cabe la pregunta: ¿no sería igual de pésimo y de estatura nula cualquier Senado con la misma gente?
Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando.
Hay no pocos teóricos y estudiosos que en base a la formalidad republicana y a la tradición de un país en borrador como Perú, justifican y abundan en conceptos para llegar a la conclusión que es necesaria una “Cámara reflexiva o Alta”.
¿Y qué van a reflexionar quienes están negados por la naturaleza o la palurda ignorancia en un congreso unicameral o con Senado? ¿Qué saben los burros de alfajores?
La verdad más simple y objetiva es que es un tema que asegura pensiones o jubilaciones de alto rango; sueldos fijos todos los meses, pelotones de secretarias, brigadas de asesores, chofer, vehículo, gastos de representación, honores y protocolos que de otro modo no se les otorgaría ni en la cuadra donde viven y los vocativos que les hacen “diferentes” al resto de los mortales: “doctor”, “ilustre”, “padre de la Patria” y demás monsergas.
Dijo en discurso combativo en la Constituyente de 1931, Luis Heysen, que el Congreso era un escenario de denuncia de los grandes males nacionales a los que había que poner fin mediante la acción política. No era pues muelle guarida de ganapanes y de vendedores de sebo de culebra.
¿Hay la posibilidad de mencionar siquiera a uno de los actuales que pudiera emular a grandes parlamentarios de tres o cuatro décadas atrás? Mencionemos algunos nombres: Andrés Townsend, Luis Alberto Sánchez, Mario Polar, Roberto Ramírez del Villar, Javier Diez Canseco, Carlos Malpica, Héctor Cornejo Chávez, Gastón Acurio, Luis Bedoya Reyes, Matilde Pérez Palacio, Hilda Urízar, Judith Prieto de Zegarra, entre otras ilustres figuras.
No hay que exagerar demasiado como para concluir que los legiferantes sobresalen en lo profano, discurren por lodazales y exhiben impúdicamente ignorancia en demasía. Preguntarles si acaso conocen el Perú, podría constituir una prueba insuperable. Una minúscula minoría confirma la excepción a esta vergonzosa regla congresal.
El referéndum que se otea en el horizonte para que sepulte, por segunda vez, la bicameralidad es vista por todos, salvo por los que votaron a favor en la vana esperanza que aún tienen un puestito en Plaza Bolívar.
Bien dijo González Prada: “tomar a lo serio cosas del Perú, esto no es república, es mojiganga”.
Bastante de lo dicho puédese repetir hoy con un Senado de equilibrio precario y discusiones abundantes y escasa doctrina. El oficialismo busca convalidar su propuesta totalitaria y nadie duda ya que apelarán a todos los recursos. La oposición no sale del reducido ámbito de la réplica pública, cuando decenas de millones de peruanos, necesitan voces de esperanza y fanales potentes para alumbrar las alamedas liberadoras. ¿Hasta cuándo?
Una gran cruzada nacional para enfrentar eventos como El Niño, requieren de ingeniería política por encima de banderías y parroquias. Las lluvias copiosas y calores letales, no discriminarán por dónde y qué poblaciones sufrirán sus consecuencias.
Responsable es que cada grupo entienda la tremenda amenaza que está ad portas. Y no bastan buenos deseos y plegarias: ¡es hora de actuar y hacerlo bien!
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!


