Naturaleza inevitable: entre El Niño y un gran sismo

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
7-7-2026
Naturaleza inevitable: entre El Niño y un gran sismo
El estudioso e investigador en temas de infraestructura y calidad de vida ciudadana César López Catasús, emitió las siguientes opiniones que suscitan o deben hacerlo, reflexiones profundas e inevitables y urgentes acciones sobre la marcha.
Dice López: “Escucho las declaraciones de la presidenta electa -y de personajes voceados para el gabinete- sobre la necesidad de pedir otorgamiento de facultades extraordinarias para legislar, entre otros, sobre las medidas preventivas ante El Niño por llegar. Ya que, agrega, se debe proceder con los concursos y licitaciones públicas necesarias (¡como si fueran procesos dinámicos y rápidos!), dado que “este gobierno –el que está con un pie en el estribo para irse- no ha avanzado nada”.
Cree López que dichas expresiones son: “Trágicas y decepcionantes especialmente en alguien que al cuarto intento, logra su objetivo de acceder a la presidencia de la República.
Es que cabía suponerse que esos 15 o más años previos, debieron ser de estudio, de preparación, de incrementar conocimientos, y hasta de rodearse de gente preparada en lo que ella identifique como falencias propias. ¿O es que no tiene ninguna?”
Pregunta en voz alta César López: “¿Ninguno de sus allegados pudo hacerle conocer que ya pasó el tiempo de la prevención; que ésta debió hacerse desde finales del año pasado o inicios del actual? Que los primeros responsables de la inacción son los alcaldes y gobernadores de las zonas comúnmente afectadas, que mantienen prácticamente sin gasto e inversión los fondos y presupuestos para estos menesteres?”
Subraya López: “ Así ocurre desde La Libertad hasta Tumbes, y con casi toda región del país. Y, que esos responsables de lo que ocurra ¿transcurrirán sus vidas, sin asumir culpa de nada?
Es imperativo comprar carpas, mantas, y hasta bolsas para cadáveres. Por supuesto, varios pares de botas, para ir por todos lados repartiendo personalmente los equipos, como se espera de quien ejerce la primera magistratura”.
Reflexiona, no sin razón López: “¿Qué obra seria puede hacerse con lluvias, desborde de ríos, huaicos, puentes cayéndose, y demás?”
Gran terremoto
Sostiene López: “Mejor apuntar a la prevención del esperado y sin fecha, sismo de 8.8 grados.
Alguien, por ventura, ¿puede decirle a la señora Keiko que el reciente sismo en Venezuela (7.5 grados), fue la liberación de 40 veces menos energía -según las estimaciones más optimistas- que el que nos tocará, quién sabe cuándo?
Además, comentar que, según distintos especialistas, la construcción informal de viviendas familiares alcanza hasta el 90%; que ahí están las futuras víctimas; y que sobre ellos hay que pensar, quizás, en cómo fortalecer sus casas, apelando a un crédito familiar súper blando? Un plan Reactiva para los más pobres.”
Medidas perentorias
Agrega López: “perentoria la urgencia de construir reservorios subterráneos, y surtirlos, en zonas que se prevé serán de muy difícil acceso. Aquéllas en que, pesarosamente, las entidades de primera respuesta, suelen dejarlas para después.
Los víveres pueden regalarse antes de su vencimiento y reabastecimiento en el tiempo”.
Hasta aquí los enterados y apropiados comentarios de César López Catasús.
Siempre después
En el trabajo ¡Siempre después, nunca antes!, 28-4-2004, afirmé: “¡Es hora de despertar del letargo imbecilizante que nos ha reducido a sociólogos, antropólogos, periodistas, psicólogos y politólogos que en realidad parecen egregios mariscales de derrotas y fracasos! Pero también ostentamos el dudoso privilegio de ser inútiles para emprender reformas genuinas y ser cobardes para señalar con el dedo acusador a los traidores y ladrones que abundan en la burocracia, en el Congreso, en los ministerios y en la cosa pública en general.
¡Instruyamos a nuestros jóvenes en el reto que desafía y, a la vez, forjemos conciencias libres que aprendan a triunfar desde pequeños! ¡No a las verdades a medias que dicen nuestros políticos inmorales!
Mientras que seamos el país del después y nunca del antes, veremos nuestras fronteras, no sólo físicas, invadidas por los países limítrofes y enajenada nuestra noción de historia y Ande indisoluble del peruano desde siempre.
¡Quienes no vean lo difícil de las horas presentes, nunca podrán reivindicar el fracaso anunciado del mañana! ¡Es prácticamente toda nuestra historia republicana, plena en mentiras, embusteros, delincuentes con apellidos “honorables” que se hicieron escribir panegíricos y libros!”
La oportunidad de las opiniones de César López atacan, también, las decisiones tardías, inútiles y fuera de cualquier anticipación aconsejable. Al hacerlo nos llama a estar alertas pero no en la emisión poética sino en la acción militante para eventos inevitables como destructores.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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Naturaleza inevitable: entre El Niño y un gran sismo

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
7-7-2026
Naturaleza inevitable: entre El Niño y un gran sismo
El estudioso e investigador en temas de infraestructura y calidad de vida ciudadana César López Catasús, emitió las siguientes opiniones que suscitan o deben hacerlo, reflexiones profundas e inevitables y urgentes acciones sobre la marcha.
Dice López: “Escucho las declaraciones de la presidenta electa -y de personajes voceados para el gabinete- sobre la necesidad de pedir otorgamiento de facultades extraordinarias para legislar, entre otros, sobre las medidas preventivas ante El Niño por llegar. Ya que, agrega, se debe proceder con los concursos y licitaciones públicas necesarias (¡como si fueran procesos dinámicos y rápidos!), dado que “este gobierno –el que está con un pie en el estribo para irse- no ha avanzado nada”.
Cree López que dichas expresiones son: “Trágicas y decepcionantes especialmente en alguien que al cuarto intento, logra su objetivo de acceder a la presidencia de la República.
Es que cabía suponerse que esos 15 o más años previos, debieron ser de estudio, de preparación, de incrementar conocimientos, y hasta de rodearse de gente preparada en lo que ella identifique como falencias propias. ¿O es que no tiene ninguna?”
Pregunta en voz alta César López: “¿Ninguno de sus allegados pudo hacerle conocer que ya pasó el tiempo de la prevención; que ésta debió hacerse desde finales del año pasado o inicios del actual? Que los primeros responsables de la inacción son los alcaldes y gobernadores de las zonas comúnmente afectadas, que mantienen prácticamente sin gasto e inversión los fondos y presupuestos para estos menesteres?”
Subraya López: “ Así ocurre desde La Libertad hasta Tumbes, y con casi toda región del país. Y, que esos responsables de lo que ocurra ¿transcurrirán sus vidas, sin asumir culpa de nada?
Es imperativo comprar carpas, mantas, y hasta bolsas para cadáveres. Por supuesto, varios pares de botas, para ir por todos lados repartiendo personalmente los equipos, como se espera de quien ejerce la primera magistratura”.
Reflexiona, no sin razón López: “¿Qué obra seria puede hacerse con lluvias, desborde de ríos, huaicos, puentes cayéndose, y demás?”
Gran terremoto
Sostiene López: “Mejor apuntar a la prevención del esperado y sin fecha, sismo de 8.8 grados.
Alguien, por ventura, ¿puede decirle a la señora Keiko que el reciente sismo en Venezuela (7.5 grados), fue la liberación de 40 veces menos energía -según las estimaciones más optimistas- que el que nos tocará, quién sabe cuándo?
Además, comentar que, según distintos especialistas, la construcción informal de viviendas familiares alcanza hasta el 90%; que ahí están las futuras víctimas; y que sobre ellos hay que pensar, quizás, en cómo fortalecer sus casas, apelando a un crédito familiar súper blando? Un plan Reactiva para los más pobres.”
Medidas perentorias
Agrega López: “perentoria la urgencia de construir reservorios subterráneos, y surtirlos, en zonas que se prevé serán de muy difícil acceso. Aquéllas en que, pesarosamente, las entidades de primera respuesta, suelen dejarlas para después.
Los víveres pueden regalarse antes de su vencimiento y reabastecimiento en el tiempo”.
Hasta aquí los enterados y apropiados comentarios de César López Catasús.
Siempre después
En el trabajo ¡Siempre después, nunca antes!, 28-4-2004, afirmé: “¡Es hora de despertar del letargo imbecilizante que nos ha reducido a sociólogos, antropólogos, periodistas, psicólogos y politólogos que en realidad parecen egregios mariscales de derrotas y fracasos! Pero también ostentamos el dudoso privilegio de ser inútiles para emprender reformas genuinas y ser cobardes para señalar con el dedo acusador a los traidores y ladrones que abundan en la burocracia, en el Congreso, en los ministerios y en la cosa pública en general.
¡Instruyamos a nuestros jóvenes en el reto que desafía y, a la vez, forjemos conciencias libres que aprendan a triunfar desde pequeños! ¡No a las verdades a medias que dicen nuestros políticos inmorales!
Mientras que seamos el país del después y nunca del antes, veremos nuestras fronteras, no sólo físicas, invadidas por los países limítrofes y enajenada nuestra noción de historia y Ande indisoluble del peruano desde siempre.
¡Quienes no vean lo difícil de las horas presentes, nunca podrán reivindicar el fracaso anunciado del mañana! ¡Es prácticamente toda nuestra historia republicana, plena en mentiras, embusteros, delincuentes con apellidos “honorables” que se hicieron escribir panegíricos y libros!”
La oportunidad de las opiniones de César López atacan, también, las decisiones tardías, inútiles y fuera de cualquier anticipación aconsejable. Al hacerlo nos llama a estar alertas pero no en la emisión poética sino en la acción militante para eventos inevitables como destructores.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!


