Militarización contra delincuencia, fracaso a la vista

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
5-8-2026
Militarización contra delincuencia, fracaso a la vista
¿Con qué criterio actuará el soldado para definir uno o más actos delictivos? El uniformado sabe disparar contra el que esté al frente, en eso consiste su experiencia. ¿Cómo discernirá si comienza, continúa, termina cualquier acción delincuencial?
La militarización anunciada de la liza anti-delincuencia falla desde la génesis porque no hay cómo controlar, una vez que empiece, las bajas, cuando se exijan resultados. ¡Y los muertos no hablan!
Conviene inquirir, por pura curiosidad, ¿se trata de una ambición franca del gobierno o, a alguien se le ha ocurrido militarizar las calles como soporte real, una vez que comience la impopularidad y el derrumbe de un plan anémico desde la génesis?
Cuando los días del infame terrorismo que jamás fue revolucionario, ni reivindicador, ni social, sino asesino y letal, los periodistas que circulábamos a partir de las 11 de la noche y en las madrugadas, debíamos usar salvoconducto.
¿Cómo actuaban los piquetes de soldados, literalmente, muertos de miedo? Apuntaban a los autos que llevaban todas las luces encendidas, ubicaban reflectores contra los vehículos, y los hombres de prensa ¡rezábamos! porque no se le escapara un tiro al uniformado.
Sí ciertamente eran otros tiempos en que el violentismo demencial con sus bombas y atentados, carcomían la fragilísima democracia peruana.
Recuerdo que una vez el soldado llamó a su oficial a cargo para que dialogara con nosotros. La situación fue ríspida, de alto tono porque el uniformado superior nos gritó con una supuesta autoridad que nos miraba como “terroristas encubiertos”. Duró media hora la gresca verbal, pero nada habría impedido una granizada mortal y el silencio eterno sin testigos que pudo haber pasado.
¿Pretende revivir circunstancias parecidas el gobierno de Keiko Fujimori? Para comenzar su ministro de Defensa, era muy pequeño o jamás conoció de estas situaciones de las que estaba muy lejos.
Las leyes del anterior Congreso preceptuaron que los integrantes de las fuerzas armadas en ocasión de tareas del sector (¿?) y bajo órdenes precisas, serían tratados con suavidad cómplice. Entonces ¿se acabaron los monos con metralleta? Lo dudo.
No solo el peligro desquiciado de violencia consentida, la que puede generarse con esta militarización no prevista en la Carta Magna como tarea de las fuerzas armadas. Todos los pretextos pseudo sociales, acaban cuando se sucedan los accidentes de necesidad mortal.
La experiencia del gobierno militar de la Fuerza Armada entre 1968 y 1980, terminó en un repliegue total de los uniformados a sus cuarteles con el pesado margesí de errores, imprecisiones e intromisiones militares en dominios civiles. Ergo, el desprestigio fue inmenso.
¿Se le habrá ocurrido a mentes diabólicas, de lejana trabazón inocultable, que es justo y necesario tener células armadas por si acaso? La justificación de la lucha contra la delincuencia es demoledora. ¿No nos acercamos a juramentos de lealtad, dispersión de los mandos militares y su alineación con el gobierno según las pitanzas y favorecimientos?
¿Qué hizo el capitán expulso del Ejército Vladimiro Montesinos, no exigió lealtades con firmas de puño y letra, filmaciones extorsivas y putrefacción total de los sectores militares?
¿No contempló Perú el desmoronamiento del país entero en manos de ladrones, asesinos, estafadores y rateros de la fe pública que remataron patrimonio nacional y que gozan de sus delitos sin pena pero sin cárcel o castigo?
Pueblo que no aprende de sus torpezas, las vuelve a cometer. Y el retroceso social, a sabiendas de experiencias ingratas, es doble o triple. Equivale a condenar al Perú a un caos conocido.
¿No sería mejor reorganizar integralmente a la policía que sí tiene previsto el combate contra el delito y sus personeros en todos los estamentos? Es cierto que puede ser una comisión demasiado ambiciosa pero tal como está esa institución, prácticamente ha perdido todo prestigio entre la ciudadanía.
Alcancé a ver efectivos policiales que imponían orden y disciplina con su sola presencia, don de gente y respeto por los civiles. Llamar a un policía era garantía de serena discusión y orden. Todo eso ya no existe, desafortunadamente.
Fácil inferir que si la desorganización ataca a la policía, se entiende el porqué de su ineficacia contra los delincuentes y asesinos cada día más feroces y desalmados. No hay noticiero que no consigne balaceras y muertes violentas.
La labor de las Fuerzas Armadas, según la Constitución Política del Perú, consiste en garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República. Están integradas por el Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea.
Finalidad y Funciones Principales
• Defensa exterior: Proteger al país frente a cualquier amenaza externa y resguardar las fronteras.
• Control del orden interno: Asumir el control de la seguridad interna de manera excepcional durante un estado de emergencia, conforme a ley.
¿Está anticipando el novísimo gobierno de Keiko Fujimori que tendremos estados de emergencia permanentes y a vivir en peligro perenne?
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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Militarización contra delincuencia, fracaso a la vista

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
5-8-2026
Militarización contra delincuencia, fracaso a la vista
¿Con qué criterio actuará el soldado para definir uno o más actos delictivos? El uniformado sabe disparar contra el que esté al frente, en eso consiste su experiencia. ¿Cómo discernirá si comienza, continúa, termina cualquier acción delincuencial?
La militarización anunciada de la liza anti-delincuencia falla desde la génesis porque no hay cómo controlar, una vez que empiece, las bajas, cuando se exijan resultados. ¡Y los muertos no hablan!
Conviene inquirir, por pura curiosidad, ¿se trata de una ambición franca del gobierno o, a alguien se le ha ocurrido militarizar las calles como soporte real, una vez que comience la impopularidad y el derrumbe de un plan anémico desde la génesis?
Cuando los días del infame terrorismo que jamás fue revolucionario, ni reivindicador, ni social, sino asesino y letal, los periodistas que circulábamos a partir de las 11 de la noche y en las madrugadas, debíamos usar salvoconducto.
¿Cómo actuaban los piquetes de soldados, literalmente, muertos de miedo? Apuntaban a los autos que llevaban todas las luces encendidas, ubicaban reflectores contra los vehículos, y los hombres de prensa ¡rezábamos! porque no se le escapara un tiro al uniformado.
Sí ciertamente eran otros tiempos en que el violentismo demencial con sus bombas y atentados, carcomían la fragilísima democracia peruana.
Recuerdo que una vez el soldado llamó a su oficial a cargo para que dialogara con nosotros. La situación fue ríspida, de alto tono porque el uniformado superior nos gritó con una supuesta autoridad que nos miraba como “terroristas encubiertos”. Duró media hora la gresca verbal, pero nada habría impedido una granizada mortal y el silencio eterno sin testigos que pudo haber pasado.
¿Pretende revivir circunstancias parecidas el gobierno de Keiko Fujimori? Para comenzar su ministro de Defensa, era muy pequeño o jamás conoció de estas situaciones de las que estaba muy lejos.
Las leyes del anterior Congreso preceptuaron que los integrantes de las fuerzas armadas en ocasión de tareas del sector (¿?) y bajo órdenes precisas, serían tratados con suavidad cómplice. Entonces ¿se acabaron los monos con metralleta? Lo dudo.
No solo el peligro desquiciado de violencia consentida, la que puede generarse con esta militarización no prevista en la Carta Magna como tarea de las fuerzas armadas. Todos los pretextos pseudo sociales, acaban cuando se sucedan los accidentes de necesidad mortal.
La experiencia del gobierno militar de la Fuerza Armada entre 1968 y 1980, terminó en un repliegue total de los uniformados a sus cuarteles con el pesado margesí de errores, imprecisiones e intromisiones militares en dominios civiles. Ergo, el desprestigio fue inmenso.
¿Se le habrá ocurrido a mentes diabólicas, de lejana trabazón inocultable, que es justo y necesario tener células armadas por si acaso? La justificación de la lucha contra la delincuencia es demoledora. ¿No nos acercamos a juramentos de lealtad, dispersión de los mandos militares y su alineación con el gobierno según las pitanzas y favorecimientos?
¿Qué hizo el capitán expulso del Ejército Vladimiro Montesinos, no exigió lealtades con firmas de puño y letra, filmaciones extorsivas y putrefacción total de los sectores militares?
¿No contempló Perú el desmoronamiento del país entero en manos de ladrones, asesinos, estafadores y rateros de la fe pública que remataron patrimonio nacional y que gozan de sus delitos sin pena pero sin cárcel o castigo?
Pueblo que no aprende de sus torpezas, las vuelve a cometer. Y el retroceso social, a sabiendas de experiencias ingratas, es doble o triple. Equivale a condenar al Perú a un caos conocido.
¿No sería mejor reorganizar integralmente a la policía que sí tiene previsto el combate contra el delito y sus personeros en todos los estamentos? Es cierto que puede ser una comisión demasiado ambiciosa pero tal como está esa institución, prácticamente ha perdido todo prestigio entre la ciudadanía.
Alcancé a ver efectivos policiales que imponían orden y disciplina con su sola presencia, don de gente y respeto por los civiles. Llamar a un policía era garantía de serena discusión y orden. Todo eso ya no existe, desafortunadamente.
Fácil inferir que si la desorganización ataca a la policía, se entiende el porqué de su ineficacia contra los delincuentes y asesinos cada día más feroces y desalmados. No hay noticiero que no consigne balaceras y muertes violentas.
La labor de las Fuerzas Armadas, según la Constitución Política del Perú, consiste en garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República. Están integradas por el Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea.
Finalidad y Funciones Principales
• Defensa exterior: Proteger al país frente a cualquier amenaza externa y resguardar las fronteras.
• Control del orden interno: Asumir el control de la seguridad interna de manera excepcional durante un estado de emergencia, conforme a ley.
¿Está anticipando el novísimo gobierno de Keiko Fujimori que tendremos estados de emergencia permanentes y a vivir en peligro perenne?
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!


