Política

La cultura USAID

hcmujica@gmail.com
diputadaUSAID
23 de octubre del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
24-10-2026

La cultura USAID

Los millones de dólares invertidos por USAID en los países latinoamericanos, vía organizaciones no gubernamentales y el consiguiente enriquecimiento de una burocracia que no pagó impuestos y que obedeció los designios del poder imperial, aún no muestra la millonaria contabilidad que debía exhibir públicamente.

Días atrás, la parlamentaria Gina Duarte expresó su invocación porque USAID volviera al Perú porque su retiro causó desempleo y desmanes, según ella, muy graves.

En la cuenta de X, el señor Vladimir Cerrón, escribió lo siguiente:

“Para los peruanos constituye una vergüenza que la parlamentaria Gina Duarte pida la reintervención de USAID en nuestro país, organización dedicada a la infiltración, empadronamiento, inteligencia, sumisión, destrucción de organizaciones populares, etc.”

En La izquierda USAID, 2-3-2026, https://tinyurl.com/2kz7exnu , apunté opiniones que ratifico y que otros empiezan a confirmar señalando un negocio que consistió en invertir dólares y comprar silencios o complicidades, disfrazadas de ayuda o novedad intelectual vía libros, conferencias y otras cosméticas.

Leamos.

“Guardan silencio “estratégico”. La revelación demoledora que han dependido durante decenios de los dólares imperialistas, gran parte suministrado por USAID, Agencia Internacional para el Desarrollo, y hecho público por nada menos que Mr. Trump, los echó a un retiro prudente. ¿Será por vergüenza de haber sido empleados del poder imperial?

No son pocos los que lograron, merced a la captura de las organizaciones de nuevos gángsteres: dólares copiosos, viajes a todo el mundo (turismo “intelectual”) y honores en forma de diplomas y por estos lares folletitos baratos, conferencias de paporreta y prestigios de “luchadores”. Combatieron sí, pero para vivir bien, ellos y sus empleados, a mitad de sueldo. ¡Y sin pagar impuestos!

La izquierda USAID ¿cuándo tendrá la hidalguía de confesar su triste papel de correa de transmisión de esquemas intelectuales, libracos plenos en verdades comunes y silvestres, pero si se trata de homenajes entre ellos, deben ser miles las ocasiones que con mucho vino y whisky, celebraron sus “cimas” científicas y sociales. Solo que las dichas suertes nunca sirvieron para nada, salvo para justificar muy buenos emolumentos.

Perú, probablemente la maroma se ha repetido en muchos otros países, ha sido feraz en la producción de “revolucionarios” de juguete que recitan, como si no viviéramos en un mundo cambiante, las viejas monsergas de un marxismo congelado, pétreo, inadecuado para un país cuya mayoría laboral es el músculo del vendedor ambulante o comerciante informal.

¿Qué hizo el resto? ¡Se dejó ganar, se durmió en las mediocres hamacas del conformismos, aseguró sus puestos en el Estado o eventual gobierno y no desaprovechó todos los convites sociales disfrazados de seminarios o conferencias, para excursionar y divertirse”.

Uno de los atajos más mediocres y reprobables ha consistido en abrir las puertas a un “anticomunismo” cerval, rupestre, tosco, bruto. No es el planteamiento doctrinario o ideológico, es el rechazo ventral y fanático. Quien disienta de las fuerzas conservadoras y retrógradas, es “terrorista”, “senderista”, “extremista”, y demás monsergas.

Y en este palurdo esfuerzo de demolición, matices más, matices menos, se confunden los genuinos reaccionarios con otros que teniendo lineamientos ideológicos sólidos, declinan todo, por el botín inmediato y la venta vulgar del músculo al poderoso de ocasión.

Son largos los lustros de muy bien financiada y comprada dinámica política e intelectual y con fondos no tributantes, de USAID. Las organizaciones de nuevos gángsteres reprodujeron la explotación laboral y pagaron menos o usaron la criolla fórmula: un sueldo para dos empleados. La plusvalía de Marx graficada en el capitalismo de émulos torvos.

¿Cuál es la regla de oro? El que pone el oro (US$ dólares), impone la regla. Sería interesante conocer, si es que hay, trabajos vigorosos de denuncia del imperialismo capitalista y de las empresas multinacionales que colocan propaganda, compran presidentes y solventan a diputados, senadores, alcaldes y autoridades regionales.

¿Habrían de escribir, los financiados y comprados, contra su alma mater? ¡Pamplinas, perdían el billete con el cual viajaban, pagaban alquileres, casas de campo y de playa y tren de vida A1, divirtiéndose como los ricos y famosos!

¿Cómo conciliar la proclama por la justicia social, cuando los fondos gratuitos, pagaban métodos de explotación criolla contra sus propios correligionarios que también vendieron su silencio colaborador?

Este capítulo de la historia social peruana, latinoamericana y mundial, exige el testimonio acusador valiente, el descubrimiento de imposturas que por largos años fungieron de remedios sociales cuando no pasaban de mordazas a la legítima protesta social.

Esta otra forma de intromisión e infiltración del tejido social y laboral peruano, requiere examen riguroso. Notará el lector que muchos personajes con aureola de luchadores sociales, son impostores formidables, consagrados por miedos de comunicación torpes y también comprados. ¡La gran farsa completa!

Barnizar la construcción escrita, impostar palabras más o menos eufónicas o raras, rebautizar las dinámicas y jugar con la aspiración de pan y libertad de los pueblos, no otorga esas virtudes, las simula, improvisa o hace frágil cualquier edificio con esas bases tan pueriles.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

 

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Los millones de dólares invertidos por USAID en los países latinoamericanos, vía organizaciones no gubernamentales y el consiguiente enriquecimiento de una burocracia que no pagó impuestos y que obedeció los designios del poder imperial, aún no muestra la millonaria contabilidad que debía exhibir públicamente.

Días atrás, la parlamentaria Gina Duarte expresó su invocación porque USAID volviera al Perú porque su retiro causó desempleo y desmanes, según ella, muy graves.

En la cuenta de X, el señor Vladimir Cerrón, escribió lo siguiente:

“Para los peruanos constituye una vergüenza que la parlamentaria Gina Duarte pida la reintervención de USAID en nuestro país, organización dedicada a la infiltración, empadronamiento, inteligencia, sumisión, destrucción de organizaciones populares, etc.”

En La izquierda USAID, 2-3-2026, https://tinyurl.com/2kz7exnu , apunté opiniones que ratifico y que otros empiezan a confirmar señalando un negocio que consistió en invertir dólares y comprar silencios o complicidades, disfrazadas de ayuda o novedad intelectual vía libros, conferencias y otras cosméticas.

Leamos.

“Guardan silencio “estratégico”. La revelación demoledora que han dependido durante decenios de los dólares imperialistas, gran parte suministrado por USAID, Agencia Internacional para el Desarrollo, y hecho público por nada menos que Mr. Trump, los echó a un retiro prudente. ¿Será por vergüenza de haber sido empleados del poder imperial?

No son pocos los que lograron, merced a la captura de las organizaciones de nuevos gángsteres: dólares copiosos, viajes a todo el mundo (turismo “intelectual”) y honores en forma de diplomas y por estos lares folletitos baratos, conferencias de paporreta y prestigios de “luchadores”. Combatieron sí, pero para vivir bien, ellos y sus empleados, a mitad de sueldo. ¡Y sin pagar impuestos!

La izquierda USAID ¿cuándo tendrá la hidalguía de confesar su triste papel de correa de transmisión de esquemas intelectuales, libracos plenos en verdades comunes y silvestres, pero si se trata de homenajes entre ellos, deben ser miles las ocasiones que con mucho vino y whisky, celebraron sus “cimas” científicas y sociales. Solo que las dichas suertes nunca sirvieron para nada, salvo para justificar muy buenos emolumentos.

Perú, probablemente la maroma se ha repetido en muchos otros países, ha sido feraz en la producción de “revolucionarios” de juguete que recitan, como si no viviéramos en un mundo cambiante, las viejas monsergas de un marxismo congelado, pétreo, inadecuado para un país cuya mayoría laboral es el músculo del vendedor ambulante o comerciante informal.

¿Qué hizo el resto? ¡Se dejó ganar, se durmió en las mediocres hamacas del conformismos, aseguró sus puestos en el Estado o eventual gobierno y no desaprovechó todos los convites sociales disfrazados de seminarios o conferencias, para excursionar y divertirse”.

Uno de los atajos más mediocres y reprobables ha consistido en abrir las puertas a un “anticomunismo” cerval, rupestre, tosco, bruto. No es el planteamiento doctrinario o ideológico, es el rechazo ventral y fanático. Quien disienta de las fuerzas conservadoras y retrógradas, es “terrorista”, “senderista”, “extremista”, y demás monsergas.

Y en este palurdo esfuerzo de demolición, matices más, matices menos, se confunden los genuinos reaccionarios con otros que teniendo lineamientos ideológicos sólidos, declinan todo, por el botín inmediato y la venta vulgar del músculo al poderoso de ocasión.

Son largos los lustros de muy bien financiada y comprada dinámica política e intelectual y con fondos no tributantes, de USAID. Las organizaciones de nuevos gángsteres reprodujeron la explotación laboral y pagaron menos o usaron la criolla fórmula: un sueldo para dos empleados. La plusvalía de Marx graficada en el capitalismo de émulos torvos.

¿Cuál es la regla de oro? El que pone el oro (US$ dólares), impone la regla. Sería interesante conocer, si es que hay, trabajos vigorosos de denuncia del imperialismo capitalista y de las empresas multinacionales que colocan propaganda, compran presidentes y solventan a diputados, senadores, alcaldes y autoridades regionales.

¿Habrían de escribir, los financiados y comprados, contra su alma mater? ¡Pamplinas, perdían el billete con el cual viajaban, pagaban alquileres, casas de campo y de playa y tren de vida A1, divirtiéndose como los ricos y famosos!

¿Cómo conciliar la proclama por la justicia social, cuando los fondos gratuitos, pagaban métodos de explotación criolla contra sus propios correligionarios que también vendieron su silencio colaborador?

Este capítulo de la historia social peruana, latinoamericana y mundial, exige el testimonio acusador valiente, el descubrimiento de imposturas que por largos años fungieron de remedios sociales cuando no pasaban de mordazas a la legítima protesta social.

Esta otra forma de intromisión e infiltración del tejido social y laboral peruano, requiere examen riguroso. Notará el lector que muchos personajes con aureola de luchadores sociales, son impostores formidables, consagrados por miedos de comunicación torpes y también comprados. ¡La gran farsa completa!

Barnizar la construcción escrita, impostar palabras más o menos eufónicas o raras, rebautizar las dinámicas y jugar con la aspiración de pan y libertad de los pueblos, no otorga esas virtudes, las simula, improvisa o hace frágil cualquier edificio con esas bases tan pueriles.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

 

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