Política

¿Pregoneros o gobernantes?

hcmujica@gmail.com
pregonerosnegocios
7 de agosto del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
8-8-2026

¿Pregoneros o gobernantes?

Los pregoneros eran personajes populares de la época colonial y principios de la república que recorrían las calles anunciando a viva voz, con cánticos y rimas, sus productos, servicios o noticias oficiales. En la Lima antigua, formaban parte esencial del paisaje urbano y del mestizaje cultural.

En el Perú de nuestros días, pareciera que hay una tremenda confusión: desde el novísimo gobierno publicitan una bebida gaseosa, pregonan facilidades tributarias millonarias y el pretexto que es una empresa privada, es ocioso: es el Estado el que fleta esa rebaja de impuestos.

¿Será esa la línea o imagen súbdita hacia la potencia del norte la que imprimirá la presidente Keiko Fujimori a su administración?

Como no podía ser de otro modo, el dicharrachero embajador estadounidense, Bernie Navarro, ya emitió su encíclica vocinglera:

“Estamos emocionados por la nueva administración de Perú porque mi trabajo es llevar la inversión estadounidense al país y ayudar a impulsarla hacia adelante.”

El primer y más importante socio comercial del Perú es China. ¿En los cálculos del canciller Espá, estaba la asistencia al Congreso a explicar la adhesión peruana al escudo de Mr. Trump? Lo primero que van a señalarle es que él no tiene juicio imparcial, su decena de años de súbdito de la Embajada de Estados Unidos, se lo impide.

En apenas 12 días, Perú va contemplando cómo su gobierno encaja dócilmente en el esquema geopolítico norteamericano que pugna por recuperar terreno ante China.

Recordemos algunas consideraciones a propósito del tema Coca Cola y difundidas en las redes sociales que, a veces, contribuyen valiosamente al debate.

Se firmó un convenio con Coca Cola Perú y Arca Continental Lindley, según el cual la empresa norteamericana quedaría exonerada por un monto de 1000 millones de dólares, por cinco años o más, del pago de impuestos.

Es decir, con el canje y convenio de impuesto por inversión, más de 3 mil millones de soles dejarían de ingresar a nuestras arcas. Según estimaciones, Coca Cola paga al Estado peruano un promedio en impuestos de 200 millones anuales.

¿Cuál es la utilidad y necesidad pública de este acuerdo? Más aún si a cambio la Coca Cola ofrece que cerca US$ 500 millones se destinarán a acondicionar los pequeños comercios (entiéndase a pintar bodegas con sus logotipos y anuncios, y regalarles una congeladora y una mesa); además, a mejorar la "cadena de valor local", es decir, hacer más eficiente la distribución de sus propios productos comprando camiones, javas, accesorios, etc.
Es lícito columbrar que todo, tal como se pinta, en el fondo sólo redundará en beneficio de la empresa que mejorará sus ventas con el auspicio del Estado peruano y a costa del recorte del pago de impuestos.

¿No es hora que Senado y Diputados den prueba de existencia, y acaso alguna dignidad, e inquieran por informe exhaustivo al ministro de Economía?

Este asunto, incluso podría resultar inconstitucional, pues estaríamos ante una forma encubierta y sutil de exoneración.

Asimismo, se anunció la donación de dos millones de litros de agua y 150,000 mantas para las poblaciones vulnerables afectadas por el fenómeno El Niño. Una bicoca para la multinacional y una de las que más ingresos genera a nivel global.

¿Dicen algo los clubes electorales, ayer preocupados en colocar elementos funcionales para diputados y senadores, y hoy con sueños de opio para las alcaldías y gobernaciones? ¡El placebo electoral, las franjas y sus billetes compradores de conciencias, son indicios de la degradación social que afecta a la sociedad peruana.

Afirmó Víctor Raúl Haya de la Torre, en fecha tan temprana como el 23 de agosto de 1931: “Porque no es que seamos enemigos del capital extranjero; es que consideramos absolutamente necesario que el Estado controle el capital extranjero a fin que su concurso dentro de la economía nacional sea de cooperación y no de absorción”.

Detrás del capital, la maquinaria, los equipos tecnológicos, hay el interés comercial, geopolítico y geologístico del poderoso que necesita desalojar a la competencia y nada más útil que gobernantes sumisos, acríticos, sin mayor inteligencia que la comprensión que ante cualquier fractura, tienen hogar e ingresos asegurados en cualquier parte del mundo.

¿Hay que tratar con los imperialismos? Sí, sin la menor duda. Pero hacerlo como seres deslumbrados ante los espejitos y coimisiones (peruanismo que junta ambos términos coima y comisión), deviene en sucia traición.

Si los pregoneros de mendacidades engañosas y boletos de lotería ambiguos, pretenden que eso es gobernar, es hora que se pongan los puntos sobre las íes y el debate político deberá tener en las cámaras legislativas, nuevas jornadas que reivindiquen a un poder del Estado absolutamente desprestigiado y cómplice del derrumbe social del Perú de las últimas cuatro décadas.

Conforme pasan los días, la ciudadanía comprueba que la supuesta preparación para gobernar fue una expresión demagógica, haber acudido a dinosaurios anacrónicos y fatuos, comprueba que las cosas caminan cojeando y con patas rengas.

La titular del Ejecutivo debiera pensar que la televisión y la prensa adormecida y adláter de la publicidad del Estado, son volátiles y que la realidad es más dura que toneladas de verborrea.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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8-8-2026

¿Pregoneros o gobernantes?

Los pregoneros eran personajes populares de la época colonial y principios de la república que recorrían las calles anunciando a viva voz, con cánticos y rimas, sus productos, servicios o noticias oficiales. En la Lima antigua, formaban parte esencial del paisaje urbano y del mestizaje cultural.

En el Perú de nuestros días, pareciera que hay una tremenda confusión: desde el novísimo gobierno publicitan una bebida gaseosa, pregonan facilidades tributarias millonarias y el pretexto que es una empresa privada, es ocioso: es el Estado el que fleta esa rebaja de impuestos.

¿Será esa la línea o imagen súbdita hacia la potencia del norte la que imprimirá la presidente Keiko Fujimori a su administración?

Como no podía ser de otro modo, el dicharrachero embajador estadounidense, Bernie Navarro, ya emitió su encíclica vocinglera:

“Estamos emocionados por la nueva administración de Perú porque mi trabajo es llevar la inversión estadounidense al país y ayudar a impulsarla hacia adelante.”

El primer y más importante socio comercial del Perú es China. ¿En los cálculos del canciller Espá, estaba la asistencia al Congreso a explicar la adhesión peruana al escudo de Mr. Trump? Lo primero que van a señalarle es que él no tiene juicio imparcial, su decena de años de súbdito de la Embajada de Estados Unidos, se lo impide.

En apenas 12 días, Perú va contemplando cómo su gobierno encaja dócilmente en el esquema geopolítico norteamericano que pugna por recuperar terreno ante China.

Recordemos algunas consideraciones a propósito del tema Coca Cola y difundidas en las redes sociales que, a veces, contribuyen valiosamente al debate.

Se firmó un convenio con Coca Cola Perú y Arca Continental Lindley, según el cual la empresa norteamericana quedaría exonerada por un monto de 1000 millones de dólares, por cinco años o más, del pago de impuestos.

Es decir, con el canje y convenio de impuesto por inversión, más de 3 mil millones de soles dejarían de ingresar a nuestras arcas. Según estimaciones, Coca Cola paga al Estado peruano un promedio en impuestos de 200 millones anuales.

¿Cuál es la utilidad y necesidad pública de este acuerdo? Más aún si a cambio la Coca Cola ofrece que cerca US$ 500 millones se destinarán a acondicionar los pequeños comercios (entiéndase a pintar bodegas con sus logotipos y anuncios, y regalarles una congeladora y una mesa); además, a mejorar la "cadena de valor local", es decir, hacer más eficiente la distribución de sus propios productos comprando camiones, javas, accesorios, etc.
Es lícito columbrar que todo, tal como se pinta, en el fondo sólo redundará en beneficio de la empresa que mejorará sus ventas con el auspicio del Estado peruano y a costa del recorte del pago de impuestos.

¿No es hora que Senado y Diputados den prueba de existencia, y acaso alguna dignidad, e inquieran por informe exhaustivo al ministro de Economía?

Este asunto, incluso podría resultar inconstitucional, pues estaríamos ante una forma encubierta y sutil de exoneración.

Asimismo, se anunció la donación de dos millones de litros de agua y 150,000 mantas para las poblaciones vulnerables afectadas por el fenómeno El Niño. Una bicoca para la multinacional y una de las que más ingresos genera a nivel global.

¿Dicen algo los clubes electorales, ayer preocupados en colocar elementos funcionales para diputados y senadores, y hoy con sueños de opio para las alcaldías y gobernaciones? ¡El placebo electoral, las franjas y sus billetes compradores de conciencias, son indicios de la degradación social que afecta a la sociedad peruana.

Afirmó Víctor Raúl Haya de la Torre, en fecha tan temprana como el 23 de agosto de 1931: “Porque no es que seamos enemigos del capital extranjero; es que consideramos absolutamente necesario que el Estado controle el capital extranjero a fin que su concurso dentro de la economía nacional sea de cooperación y no de absorción”.

Detrás del capital, la maquinaria, los equipos tecnológicos, hay el interés comercial, geopolítico y geologístico del poderoso que necesita desalojar a la competencia y nada más útil que gobernantes sumisos, acríticos, sin mayor inteligencia que la comprensión que ante cualquier fractura, tienen hogar e ingresos asegurados en cualquier parte del mundo.

¿Hay que tratar con los imperialismos? Sí, sin la menor duda. Pero hacerlo como seres deslumbrados ante los espejitos y coimisiones (peruanismo que junta ambos términos coima y comisión), deviene en sucia traición.

Si los pregoneros de mendacidades engañosas y boletos de lotería ambiguos, pretenden que eso es gobernar, es hora que se pongan los puntos sobre las íes y el debate político deberá tener en las cámaras legislativas, nuevas jornadas que reivindiquen a un poder del Estado absolutamente desprestigiado y cómplice del derrumbe social del Perú de las últimas cuatro décadas.

Conforme pasan los días, la ciudadanía comprueba que la supuesta preparación para gobernar fue una expresión demagógica, haber acudido a dinosaurios anacrónicos y fatuos, comprueba que las cosas caminan cojeando y con patas rengas.

La titular del Ejecutivo debiera pensar que la televisión y la prensa adormecida y adláter de la publicidad del Estado, son volátiles y que la realidad es más dura que toneladas de verborrea.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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