Política

China-EEUU fiesta en paz en Perú

hcmujica@gmail.com
MapaPerú
17 de mayo del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
18-5-2026

China-EEUU fiesta en paz en Perú

¿Alguno de los sabios internacionalistas, estrategas, politólogos, cientistas, han aventurado conceptos de qué conversaron, en nombre de sus superpotencias, Donald Trump y Xi Jingping? La centralidad geopolítica de nuestro país lo hace acápite indispensable en el diálogo de quienes dividen y reparten zonas de influencia en todo el mundo.

Más aún, las demostraciones de entrambos poderes imperiales están a la vista: Puerto Chancay y San Juan de Marcona; la compra por US$ 3500 millones de aviones caza a Lockheed; el compromiso por US$ 1500 millones para la nueva base naval en el Callao; el espectáculo noticioso diario del dinámico Mr. Bernie Navarro como embajador. Y de seguro una agenda más rica de la que hay estricta reserva a la fecha.

En esta fiesta en paz, tal como la expresó Mr. Trump a Xi Jingping días atrás, fue inequívoco el llamado a la concordia y armonía. Obvio deducir que habló de la sacrosanta coordinación de las áreas de influencia de todo orden.

La mudez vergonzosa de la Cancillería del Perú es muy preocupante, incrementada además con la zafia participación del ex ministro de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, y su indecorosa gestión por la compra de los aviones a Lockheed. ¡Hasta llamó mentiroso al presidente Balcázar! Su rol como agente de ventas, no ha sido, hasta hoy, aclarada. Pero algo tuvo que ver y lo dijo por televisión y medios escritos.

La timidez de Torre Tagle ¡ni siquiera se atrevió! a musitar que en temas del Perú, la opinión nacional es de soberanía y dignidad, a los participantes del coloquio imperial China-Estados Unidos. ¿Hay algún análisis, ensayo o estudio al respecto?

Si el consuetudinario silencio de la Cancillería es nota común y nada sorprendente, sí llama la atención que los políticos eviten tocar el tema internacional de Perú, sus vecinos y las luchas encarnizadas que se libran en el territorio nacional para la conquista de espacios de toda índole.

¿Conoce la ciudadanía qué opina Keiko Fujimori, sobre la invasión de Estados Unidos a Venezuela y que ha convertido al país hermano en un satélite colonial obediente? Que el Departamento de Estado sacara a sangre y fuego a Maduro y se lo llevase a una prisión en Nueva York, tampoco mueve las fibras de aquella.

¿Y qué puede decir el señor Roberto Sánchez? Nadie le pide un enfoque ideológico ni propaganda de lemas desfasados. Pero no debe olvidarse que Mr. Trump anunció que a su vuelta de China, iba a estudiar el tema de Cuba que pasa una de las crisis más horrendas de carencias y desigualdad social. ¿No cree que son razones para preocuparse?

Primero fue Venezuela. ¿Sigue Cuba? Pero China está muy lejos y las charlas recientes mostraron sonrisas y apretones de mano para llevar la fiesta en paz y Perú no es una excepción.

¿Y Perú y el resto del continente? Un misterio es el sentir tanto de Keiko como de Sánchez en torno al urgentísimo llamado a la unión económica y política de Indoamérica. Separados, nos comen vivos, de uno en uno, y con la vista gorda para no hacer barullo de producirse las nefastas viejas invasiones del gran garrote.

En 1978-79, en la Asamblea Constituyente, el brillante parlamentario aprista Andrés Townsend Ezcurra, fundamentó lo que luego se nominaría como el Artículo 100:

El Perú promueve la integración económica y política de América Latina, con miras a la formación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones.

Dicho dispositivo constitucional fue replicado literalmente en otras Cartas Magnas, señaladamente la de Brasil, el poderoso vecino subcontinental.

Entonces, hay que inferir inequívocamente que una política de integración económica y política, y también militar, hará pensar más a los invasores potenciales en cómo hacen sus maniobras: si se pelea con un país ¡se pelea con todo el resto!

¿Cómo encararán la indignante fractura sur-norte que persiste dividiendo a millones de ciudadanos en Perú? ¿No pensó Sánchez que una de las columnas formidables debiera ser la continuación del gasoducto del sur para que el recurso llegue a las principales ciudades meridionales, garanticemos la energía soberana en medio país y no nos pase lo que ocurrió en Megantoni, Camisea, semanas atrás?

El día que el gobierno eche a andar el otro 65% que falta para completar el gasoducto del sur, el país deberá embanderar el esfuerzo en colegios, instituciones todas y gritar con voz gallarda que es parte de la victoria que nos debía el porvenir como anunció después de la guerra 1879-1883, ese gran patricio que fue Manuel González Prada.

La historia no es solo evocación, es orgullo, dignidad, limpieza ejemplar y entonces una nación levantará, de niños a abuelos, la bandera tremolante en todas las regiones sabiendo que se están marcando los hitos de la genuina revolución peruana.

¿No sería formidable que cientos o miles de escolares para sus viajes de promoción, viajaran del sur al norte, del este al oeste? Millones conocen los restos arqueológicos por la televisión e internet. Pero otra cosa es pisar la geografía, atisbar el saludo telúrico inca y preínca y entender que somos un país y no una comarca en que gobiernan caciques abusivos e ignorantes.

Los vendepatria, esos comerciantes que no solo venden a sus madres, sino que hasta negocian el precio, no son ejemplo o paradigma de nada. Su tránsito es tránsito en el barro y la ciénaga, a esos hay que exterminarlos de la cosa pública y de forma vitalicia para que contraten con el Estado.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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China-EEUU fiesta en paz en Perú

¿Alguno de los sabios internacionalistas, estrategas, politólogos, cientistas, han aventurado conceptos de qué conversaron, en nombre de sus superpotencias, Donald Trump y Xi Jingping? La centralidad geopolítica de nuestro país lo hace acápite indispensable en el diálogo de quienes dividen y reparten zonas de influencia en todo el mundo.

Más aún, las demostraciones de entrambos poderes imperiales están a la vista: Puerto Chancay y San Juan de Marcona; la compra por US$ 3500 millones de aviones caza a Lockheed; el compromiso por US$ 1500 millones para la nueva base naval en el Callao; el espectáculo noticioso diario del dinámico Mr. Bernie Navarro como embajador. Y de seguro una agenda más rica de la que hay estricta reserva a la fecha.

En esta fiesta en paz, tal como la expresó Mr. Trump a Xi Jingping días atrás, fue inequívoco el llamado a la concordia y armonía. Obvio deducir que habló de la sacrosanta coordinación de las áreas de influencia de todo orden.

La mudez vergonzosa de la Cancillería del Perú es muy preocupante, incrementada además con la zafia participación del ex ministro de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, y su indecorosa gestión por la compra de los aviones a Lockheed. ¡Hasta llamó mentiroso al presidente Balcázar! Su rol como agente de ventas, no ha sido, hasta hoy, aclarada. Pero algo tuvo que ver y lo dijo por televisión y medios escritos.

La timidez de Torre Tagle ¡ni siquiera se atrevió! a musitar que en temas del Perú, la opinión nacional es de soberanía y dignidad, a los participantes del coloquio imperial China-Estados Unidos. ¿Hay algún análisis, ensayo o estudio al respecto?

Si el consuetudinario silencio de la Cancillería es nota común y nada sorprendente, sí llama la atención que los políticos eviten tocar el tema internacional de Perú, sus vecinos y las luchas encarnizadas que se libran en el territorio nacional para la conquista de espacios de toda índole.

¿Conoce la ciudadanía qué opina Keiko Fujimori, sobre la invasión de Estados Unidos a Venezuela y que ha convertido al país hermano en un satélite colonial obediente? Que el Departamento de Estado sacara a sangre y fuego a Maduro y se lo llevase a una prisión en Nueva York, tampoco mueve las fibras de aquella.

¿Y qué puede decir el señor Roberto Sánchez? Nadie le pide un enfoque ideológico ni propaganda de lemas desfasados. Pero no debe olvidarse que Mr. Trump anunció que a su vuelta de China, iba a estudiar el tema de Cuba que pasa una de las crisis más horrendas de carencias y desigualdad social. ¿No cree que son razones para preocuparse?

Primero fue Venezuela. ¿Sigue Cuba? Pero China está muy lejos y las charlas recientes mostraron sonrisas y apretones de mano para llevar la fiesta en paz y Perú no es una excepción.

¿Y Perú y el resto del continente? Un misterio es el sentir tanto de Keiko como de Sánchez en torno al urgentísimo llamado a la unión económica y política de Indoamérica. Separados, nos comen vivos, de uno en uno, y con la vista gorda para no hacer barullo de producirse las nefastas viejas invasiones del gran garrote.

En 1978-79, en la Asamblea Constituyente, el brillante parlamentario aprista Andrés Townsend Ezcurra, fundamentó lo que luego se nominaría como el Artículo 100:

El Perú promueve la integración económica y política de América Latina, con miras a la formación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones.

Dicho dispositivo constitucional fue replicado literalmente en otras Cartas Magnas, señaladamente la de Brasil, el poderoso vecino subcontinental.

Entonces, hay que inferir inequívocamente que una política de integración económica y política, y también militar, hará pensar más a los invasores potenciales en cómo hacen sus maniobras: si se pelea con un país ¡se pelea con todo el resto!

¿Cómo encararán la indignante fractura sur-norte que persiste dividiendo a millones de ciudadanos en Perú? ¿No pensó Sánchez que una de las columnas formidables debiera ser la continuación del gasoducto del sur para que el recurso llegue a las principales ciudades meridionales, garanticemos la energía soberana en medio país y no nos pase lo que ocurrió en Megantoni, Camisea, semanas atrás?

El día que el gobierno eche a andar el otro 65% que falta para completar el gasoducto del sur, el país deberá embanderar el esfuerzo en colegios, instituciones todas y gritar con voz gallarda que es parte de la victoria que nos debía el porvenir como anunció después de la guerra 1879-1883, ese gran patricio que fue Manuel González Prada.

La historia no es solo evocación, es orgullo, dignidad, limpieza ejemplar y entonces una nación levantará, de niños a abuelos, la bandera tremolante en todas las regiones sabiendo que se están marcando los hitos de la genuina revolución peruana.

¿No sería formidable que cientos o miles de escolares para sus viajes de promoción, viajaran del sur al norte, del este al oeste? Millones conocen los restos arqueológicos por la televisión e internet. Pero otra cosa es pisar la geografía, atisbar el saludo telúrico inca y preínca y entender que somos un país y no una comarca en que gobiernan caciques abusivos e ignorantes.

Los vendepatria, esos comerciantes que no solo venden a sus madres, sino que hasta negocian el precio, no son ejemplo o paradigma de nada. Su tránsito es tránsito en el barro y la ciénaga, a esos hay que exterminarlos de la cosa pública y de forma vitalicia para que contraten con el Estado.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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