Política

Derrotados, sin honor y mediocres

hcmujica@gmail.com
EnriqueValderrama
12 de mayo del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
13-5-2026

Derrotados, sin honor y mediocres

Con enérgica y sucinta redacción un escrito digital, enderezado a Imitador 0% y a sus cómplices, le pide renuncia, disculpas a los militantes y que se vayan a sus casas. La tragedia electoral del 12 de abril, despachó al fondo abisal de la nada al Apra, otrora esperanza de redención social en Perú.

Sin honor, clase, remordimiento o autocrítica -la más mínima- los sepultureros no rinden cuentas ni entienden que lo que pasó no es otra aventura más en las que son expertos, ¡no! es el primer acto de la anunciada y triste crónica de un sepelio anunciado.

El Apra innovó con disciplina y mucha fe, el accionar político desde las bases, las masas populares se incorporaron con su credo, himnos, símbolos, aplausos y mucha disciplina razonada y tras revueltas, alzamientos, mártires y hombres y mujeres, representó una esperanza totalmente alejada de la viveza criolla, distante de la estafa o divorciada de uñas largas.

¿Qué compromisos (¿pecuniarios, comerciales?) atan a los caraduras al timón de una nave que naufragó sin atenuantes, “logrando” la misérrima suma de 150 mil votos el 12 de abril? Irse a sus casas, no debiera ser un gran trabajo, nadie extraña a los perdedores.

Pretender con optimismo insólito que participar en las elecciones municipales, presume de mejores resultados que los desgraciados del 12 de abril, es una premisa bastante absurda. Una nave hecha añicos, sin organización, carente por completo de líderes carismáticos, viejos o jóvenes, sólo augura nuevas palizas devastadoras a lo largo y ancho del país.

¿Y qué hay de la militancia aprista? ¿Se contenta con que los del pacto infame se hagan los locos y que postulen, sin pizca de sangre en el rostro, para cargos en que no harán sino cosas peores?

Los afiliados apristas, por décadas, participaron en sus reuniones internas, pidieron la palabra, debatieron con ideas y argumentos y respetaron a sus líderes, ninguno de los cuales tenía fama de ratero, proxeneta o narcotraficante. Su orientación de izquierda democrática y patriótica era distintivo inconfundible. Las aberrantes marchas con la derecha, en “defensa” de causas reaccionarias, es patrimonio de los infiltrados mimetizados.

¡Una moratoria electoral en lo que queda del 2026, acaso pudiera ser un hecho saludable y sano! Imaginar que los mediocres conseguirán victorias, una quimera para tontos.

Para los que son antiapristas, cuanto ocurre al interior de Alfonso Ugarte, son delicias y buenas nuevas. Después del 12 de abril, se les ha limpiado la cancha de manera integral.

La derecha reaccionaria, la de los conservadores y anticholos tercos, el Apra siempre fue alternativa a la que persiguieron a sangre y fuego, con o sin el ejército, pero siempre con el ejercicio de la violencia. El Apra puede mostrar una galería de héroes y una militancia valiente cuando eran tres los caminos de millones de peruanos: encierro, destierro, entierro.

¿Qué hay de los hoy cuasi octogenarios de genuina trabazón con el partido y sus líderes? No hablemos de los idiotas que muestran sus fotos viejas y simulan aportes que nunca hicieron y brillos que nadie les reconoce.

¿A cuantos millones de dólares asciende el margesí de propiedades y bienes del Apra? ¿Quién o quiénes administran, han rendido cuentas o allí está la madre del cordero? ¿No tienen que, los sepultureros, antes de irse por largos años al anonimato del que no debieron haber salido jamás, entregar todos los guarismos saneados o no terminan aún de disfrazar sus contabilidades?

La falta de adiestramiento en el ejercicio político, la lectura selecta y razonada, el endiosamiento singular y abusivo de estas últimas décadas, logró dirigentes de perfil casi subterráneo, incapaces de defender las ideas apristas.

Cuando el imperialismo y la lucha de sus protagonistas, Estados Unidos y China, en el territorio peruano, el Apra, carece de pronunciamientos y no tienen la más mínima angustia de no estar en el estudio y propuesta de los grandes temas de la agenda nacional.

Miopes, egoístas, gnomos, los mariscales de la derrota, solo otorgaron prevalencia a unas elecciones cuyo fracaso estaba garantizado ¡desde la mismísima génesis! Con un candidato cuyo respaldo era escaso, sin nobleza para tejer alianzas y bajo el supuesto que su imitación de Alan García, bastaba, la debacle fue mucho peor que la anticipada.

El partido debiera dejar en libertad de escoger a sus militantes si aún quieren seguir siendo apristas. Este acto democrático, voluntario y fraterno, presume como condición indispensable que los sepultureros ¡se vayan a sus casas y no regresen sino en 5 ó 10 años!

“Sostengo que aprismo es aprismo y alanismo es cualquier otra cosa….El aprismo de Haya de la Torre insurgió a sangre y fuego en tiempos en que una oligarquía cerril usó por décadas a los militares como perros guardianes de su poder omnímodo. Cuestionó el status quo y procuró el poder, a través de elecciones y también por la vía revolucionaria de la revuelta y la conspiración. Querían el cambio, aspiraban a un país mejor y con menos desigualdad. El norte de sus ambiciones pasaba por la democrática convicción de saberse limpios para irradiar una atmósfera diáfana desde los pagos del poder. Fue la epopeya de un pueblo y de un partido. Miles murieron y dejaron parte de su vida en la lucha política y ésta encarnó en una religión que hasta hoy canta una Marsellesa emocionada y hasta con lágrimas.

¡El aprismo es aprismo, no alanismo! Mi homenaje a los viejos y a los nuevos apristas. A ellos el reconocimiento porque creen en algo. En un país en que ya no se puede creer en nada, merced a la rufianesca raíz de sus gobernantes, emociona profundamente ver cómo ellos pelean por lo que creen una chance y un derrotero. Ojalá que sepan a quién confían sus destinos y que el período 1985-90, no repita su paso de Atila Negro por el Perú, porque entonces, no habrá poder humano y menos divino que recomponga a la esperanza que fuera la ilustre creación de Haya de la Torre”. ¡El aprismo es aprismo, no alanismo!, 20-1-2001/Liberación

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Derrotados, sin honor y mediocres

hcmujica@gmail.com
EnriqueValderrama
12 de mayo del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
13-5-2026

Derrotados, sin honor y mediocres

Con enérgica y sucinta redacción un escrito digital, enderezado a Imitador 0% y a sus cómplices, le pide renuncia, disculpas a los militantes y que se vayan a sus casas. La tragedia electoral del 12 de abril, despachó al fondo abisal de la nada al Apra, otrora esperanza de redención social en Perú.

Sin honor, clase, remordimiento o autocrítica -la más mínima- los sepultureros no rinden cuentas ni entienden que lo que pasó no es otra aventura más en las que son expertos, ¡no! es el primer acto de la anunciada y triste crónica de un sepelio anunciado.

El Apra innovó con disciplina y mucha fe, el accionar político desde las bases, las masas populares se incorporaron con su credo, himnos, símbolos, aplausos y mucha disciplina razonada y tras revueltas, alzamientos, mártires y hombres y mujeres, representó una esperanza totalmente alejada de la viveza criolla, distante de la estafa o divorciada de uñas largas.

¿Qué compromisos (¿pecuniarios, comerciales?) atan a los caraduras al timón de una nave que naufragó sin atenuantes, “logrando” la misérrima suma de 150 mil votos el 12 de abril? Irse a sus casas, no debiera ser un gran trabajo, nadie extraña a los perdedores.

Pretender con optimismo insólito que participar en las elecciones municipales, presume de mejores resultados que los desgraciados del 12 de abril, es una premisa bastante absurda. Una nave hecha añicos, sin organización, carente por completo de líderes carismáticos, viejos o jóvenes, sólo augura nuevas palizas devastadoras a lo largo y ancho del país.

¿Y qué hay de la militancia aprista? ¿Se contenta con que los del pacto infame se hagan los locos y que postulen, sin pizca de sangre en el rostro, para cargos en que no harán sino cosas peores?

Los afiliados apristas, por décadas, participaron en sus reuniones internas, pidieron la palabra, debatieron con ideas y argumentos y respetaron a sus líderes, ninguno de los cuales tenía fama de ratero, proxeneta o narcotraficante. Su orientación de izquierda democrática y patriótica era distintivo inconfundible. Las aberrantes marchas con la derecha, en “defensa” de causas reaccionarias, es patrimonio de los infiltrados mimetizados.

¡Una moratoria electoral en lo que queda del 2026, acaso pudiera ser un hecho saludable y sano! Imaginar que los mediocres conseguirán victorias, una quimera para tontos.

Para los que son antiapristas, cuanto ocurre al interior de Alfonso Ugarte, son delicias y buenas nuevas. Después del 12 de abril, se les ha limpiado la cancha de manera integral.

La derecha reaccionaria, la de los conservadores y anticholos tercos, el Apra siempre fue alternativa a la que persiguieron a sangre y fuego, con o sin el ejército, pero siempre con el ejercicio de la violencia. El Apra puede mostrar una galería de héroes y una militancia valiente cuando eran tres los caminos de millones de peruanos: encierro, destierro, entierro.

¿Qué hay de los hoy cuasi octogenarios de genuina trabazón con el partido y sus líderes? No hablemos de los idiotas que muestran sus fotos viejas y simulan aportes que nunca hicieron y brillos que nadie les reconoce.

¿A cuantos millones de dólares asciende el margesí de propiedades y bienes del Apra? ¿Quién o quiénes administran, han rendido cuentas o allí está la madre del cordero? ¿No tienen que, los sepultureros, antes de irse por largos años al anonimato del que no debieron haber salido jamás, entregar todos los guarismos saneados o no terminan aún de disfrazar sus contabilidades?

La falta de adiestramiento en el ejercicio político, la lectura selecta y razonada, el endiosamiento singular y abusivo de estas últimas décadas, logró dirigentes de perfil casi subterráneo, incapaces de defender las ideas apristas.

Cuando el imperialismo y la lucha de sus protagonistas, Estados Unidos y China, en el territorio peruano, el Apra, carece de pronunciamientos y no tienen la más mínima angustia de no estar en el estudio y propuesta de los grandes temas de la agenda nacional.

Miopes, egoístas, gnomos, los mariscales de la derrota, solo otorgaron prevalencia a unas elecciones cuyo fracaso estaba garantizado ¡desde la mismísima génesis! Con un candidato cuyo respaldo era escaso, sin nobleza para tejer alianzas y bajo el supuesto que su imitación de Alan García, bastaba, la debacle fue mucho peor que la anticipada.

El partido debiera dejar en libertad de escoger a sus militantes si aún quieren seguir siendo apristas. Este acto democrático, voluntario y fraterno, presume como condición indispensable que los sepultureros ¡se vayan a sus casas y no regresen sino en 5 ó 10 años!

“Sostengo que aprismo es aprismo y alanismo es cualquier otra cosa….El aprismo de Haya de la Torre insurgió a sangre y fuego en tiempos en que una oligarquía cerril usó por décadas a los militares como perros guardianes de su poder omnímodo. Cuestionó el status quo y procuró el poder, a través de elecciones y también por la vía revolucionaria de la revuelta y la conspiración. Querían el cambio, aspiraban a un país mejor y con menos desigualdad. El norte de sus ambiciones pasaba por la democrática convicción de saberse limpios para irradiar una atmósfera diáfana desde los pagos del poder. Fue la epopeya de un pueblo y de un partido. Miles murieron y dejaron parte de su vida en la lucha política y ésta encarnó en una religión que hasta hoy canta una Marsellesa emocionada y hasta con lágrimas.

¡El aprismo es aprismo, no alanismo! Mi homenaje a los viejos y a los nuevos apristas. A ellos el reconocimiento porque creen en algo. En un país en que ya no se puede creer en nada, merced a la rufianesca raíz de sus gobernantes, emociona profundamente ver cómo ellos pelean por lo que creen una chance y un derrotero. Ojalá que sepan a quién confían sus destinos y que el período 1985-90, no repita su paso de Atila Negro por el Perú, porque entonces, no habrá poder humano y menos divino que recomponga a la esperanza que fuera la ilustre creación de Haya de la Torre”. ¡El aprismo es aprismo, no alanismo!, 20-1-2001/Liberación

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