Política

Manual de Negociación Política

hcmujica@gmail.com
ManualNegociación
26 de abril del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
27-4-2027

Manual de Negociación Política

En momentos en que otra crisis zamaquea al Perú en todos los órdenes, el prestigioso ensayista, catedrático y notario público, Aníbal Sierralta Ríos, presenta mañana martes su última obra: Manual de Negociación Política, en el Colegio de Abogados de Lima, a las 6.30 pm.

Coinciden los perturbados vaivenes políticos del Perú con los agudos estudios que está emprendiendo Sierralta, que une este Manual a su nutrida producción literario ensayística que a la fecha, ya alcanza la veintena de libros, todos polémicos, ricos en información y robustos en retos y desafíos al mundo intelectual latinoamericano.

Dejemos que José Ignacio Martínez Pallarés, abogado y profesor de Derecho Procesal en la Universidad de Murcia-España, nos dé su opinión:

“He tenido el placer de leer el Manual de negociación política, de Aníbal Sierralta Ríos, al que tuve la ocasión de conocer a raíz de sus estudios y trabajos sobre negociación, en particular Negociación: arte y método y Negociaciones y teoría de los juegos, y vuelve ahora con esta obra a sorprenderme por su actualidad y necesidad -en un mundo polarizado en el que la fuerza se reivindica como solución-; por su profundidad a la hora de abordar la diversidad de factores e intereses y actores, individuales, gremiales, colectivos y hasta virtuales, que concurren e intervienen en la negociación política y la reivindicación de la ética que debe guiar a quienes intervienen; y, por una afinidad cultural y una realidad compartida que, si en su momento me dio respuesta a las dudas que me planteaban los modelos de negociación (y mediación) de origen anglosajón en ambiente cultural y jurídicamente tan distintos como el español (y como el peruano).

Dice el autor que todos queremos persuadir, y su libro quiere convencer a los lectores, y lo consigue. Desde la dedicatoria inicial a ese niño de Ayacucho, y la amenaza a su madre (terruca, la llaman), y una introducción vibrante que nos sitúa ante el problema, los sucesivos capítulos, en los que se exploran los elementos a considerar en el proceso de negociación política -la política y sus actores principales, los políticos, en los capítulos 1 y 2-, los partícipes en el proceso, el propio proceso y el conflicto -capítulos 3, 4 y 5-, y la reivindicación de la ética, de la justicia y del bien común.

Todo ello conforma un marco y un estudio que nos ayuda a comprender la importancia, no ya del diálogo y la comunicación -tantas veces invocados de forma huera, por más que sean condición necesaria-, sino del propio proceso, de la negociación política como arte y como método al servicio de buen fin, la justicia y el bien común.

Se trata de una obra oportuna, dado el contexto político y social actual -y global, más allá de su Perú natal y de Sudamérica-, como acertado su enfoque de la realidad que aborda, el estudio de personajes (los políticos) desde el campo del psicoanálisis y las artes escénicas, y rigurosa la argumentación y el aporte al campo de la negociación en el campo de la política.

No en vano, el autor ha querido llamar a su obra “Manual”, y es un acierto, porque lo es, una guía que ayuda a entender la complejidad y necesidad de la negociación política -la de verdad, no la basada en “prácticas como el clientelismo político (patronage), las coimas, el tráfico de influencias, el control de la judicatura y la impunidad”, como medio para evitar la corrupción y construir la democracia.

En definitiva, una obra que contribuye a la comprensión de los conflictos en nuestras sociedades, que aspiran a la democracia, la justicia y la paz, y a aclarar cómo abordar con la negociación soluciones éticas, justas y realistas.”

Aníbal Sierralta, pertinente señalarlo, en la Introducción consigna reflexiones de hondo sentido humanista, de protesta cívica y determinación de lucha en los campos en que ha escogido llevar a cabo semejante tarea sacrificada.

Leamos.

“Mi conclusión después de más de cuarenta años de observar y sufrir las decisiones de la clase política latinoamericana y, desde mi área de estudio -la negociación y comercio internacional- es que la política y quienes detentaron el poder desde mediados del siglo XX, nunca estuvieron identificados con la realidad y las necesidades de sus países. Sus mentes y sus maletas estaban en los paraísos fiscales.

Canalizaron sus energías a desmontar los cambios que algunos gobiernos habían efectuado desde el decenio de los sesenta del siglo pasado hasta el decenio de los setenta, con el objetivo de enfrentar el problema social agudizado por el flagelo del terrorismo.

Los poderes fácticos, fortalecidos por el liberalismo económico se impusieron aprovechando la ausencia de líderes y fuerzas cohesionadas (sindicatos o grupos de interés). No se dieron las condiciones para tender una mesa de negociaciones que propiciara el entendimiento de las fuerzas políticas”. (p. 20).

Creo que la política no es una profesión, es una vocación de servicio a la comunidad.

Se necesita de políticos, representantes y mandatarios, que cumplan la encomienda que le dan sus mandantes, los electores.

Creo que, como dice la frase popular “se predica con el ejemplo” y como tal, el actor político tiene que asumir el personaje de la mejor manera posible, para transmitir a la población un estilo de decencia y honradez.

Para ello, debe negociar a fin de salvar el bien superior: la paz social y la vida de todos los ciudadanos. Incluso, reconocer que el bienestar económico llega siempre si es que hay coherencia y, a veces, renunciamiento”. (p. 22)

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
27-4-2027

Manual de Negociación Política

En momentos en que otra crisis zamaquea al Perú en todos los órdenes, el prestigioso ensayista, catedrático y notario público, Aníbal Sierralta Ríos, presenta mañana martes su última obra: Manual de Negociación Política, en el Colegio de Abogados de Lima, a las 6.30 pm.

Coinciden los perturbados vaivenes políticos del Perú con los agudos estudios que está emprendiendo Sierralta, que une este Manual a su nutrida producción literario ensayística que a la fecha, ya alcanza la veintena de libros, todos polémicos, ricos en información y robustos en retos y desafíos al mundo intelectual latinoamericano.

Dejemos que José Ignacio Martínez Pallarés, abogado y profesor de Derecho Procesal en la Universidad de Murcia-España, nos dé su opinión:

“He tenido el placer de leer el Manual de negociación política, de Aníbal Sierralta Ríos, al que tuve la ocasión de conocer a raíz de sus estudios y trabajos sobre negociación, en particular Negociación: arte y método y Negociaciones y teoría de los juegos, y vuelve ahora con esta obra a sorprenderme por su actualidad y necesidad -en un mundo polarizado en el que la fuerza se reivindica como solución-; por su profundidad a la hora de abordar la diversidad de factores e intereses y actores, individuales, gremiales, colectivos y hasta virtuales, que concurren e intervienen en la negociación política y la reivindicación de la ética que debe guiar a quienes intervienen; y, por una afinidad cultural y una realidad compartida que, si en su momento me dio respuesta a las dudas que me planteaban los modelos de negociación (y mediación) de origen anglosajón en ambiente cultural y jurídicamente tan distintos como el español (y como el peruano).

Dice el autor que todos queremos persuadir, y su libro quiere convencer a los lectores, y lo consigue. Desde la dedicatoria inicial a ese niño de Ayacucho, y la amenaza a su madre (terruca, la llaman), y una introducción vibrante que nos sitúa ante el problema, los sucesivos capítulos, en los que se exploran los elementos a considerar en el proceso de negociación política -la política y sus actores principales, los políticos, en los capítulos 1 y 2-, los partícipes en el proceso, el propio proceso y el conflicto -capítulos 3, 4 y 5-, y la reivindicación de la ética, de la justicia y del bien común.

Todo ello conforma un marco y un estudio que nos ayuda a comprender la importancia, no ya del diálogo y la comunicación -tantas veces invocados de forma huera, por más que sean condición necesaria-, sino del propio proceso, de la negociación política como arte y como método al servicio de buen fin, la justicia y el bien común.

Se trata de una obra oportuna, dado el contexto político y social actual -y global, más allá de su Perú natal y de Sudamérica-, como acertado su enfoque de la realidad que aborda, el estudio de personajes (los políticos) desde el campo del psicoanálisis y las artes escénicas, y rigurosa la argumentación y el aporte al campo de la negociación en el campo de la política.

No en vano, el autor ha querido llamar a su obra “Manual”, y es un acierto, porque lo es, una guía que ayuda a entender la complejidad y necesidad de la negociación política -la de verdad, no la basada en “prácticas como el clientelismo político (patronage), las coimas, el tráfico de influencias, el control de la judicatura y la impunidad”, como medio para evitar la corrupción y construir la democracia.

En definitiva, una obra que contribuye a la comprensión de los conflictos en nuestras sociedades, que aspiran a la democracia, la justicia y la paz, y a aclarar cómo abordar con la negociación soluciones éticas, justas y realistas.”

Aníbal Sierralta, pertinente señalarlo, en la Introducción consigna reflexiones de hondo sentido humanista, de protesta cívica y determinación de lucha en los campos en que ha escogido llevar a cabo semejante tarea sacrificada.

Leamos.

“Mi conclusión después de más de cuarenta años de observar y sufrir las decisiones de la clase política latinoamericana y, desde mi área de estudio -la negociación y comercio internacional- es que la política y quienes detentaron el poder desde mediados del siglo XX, nunca estuvieron identificados con la realidad y las necesidades de sus países. Sus mentes y sus maletas estaban en los paraísos fiscales.

Canalizaron sus energías a desmontar los cambios que algunos gobiernos habían efectuado desde el decenio de los sesenta del siglo pasado hasta el decenio de los setenta, con el objetivo de enfrentar el problema social agudizado por el flagelo del terrorismo.

Los poderes fácticos, fortalecidos por el liberalismo económico se impusieron aprovechando la ausencia de líderes y fuerzas cohesionadas (sindicatos o grupos de interés). No se dieron las condiciones para tender una mesa de negociaciones que propiciara el entendimiento de las fuerzas políticas”. (p. 20).

Creo que la política no es una profesión, es una vocación de servicio a la comunidad.

Se necesita de políticos, representantes y mandatarios, que cumplan la encomienda que le dan sus mandantes, los electores.

Creo que, como dice la frase popular “se predica con el ejemplo” y como tal, el actor político tiene que asumir el personaje de la mejor manera posible, para transmitir a la población un estilo de decencia y honradez.

Para ello, debe negociar a fin de salvar el bien superior: la paz social y la vida de todos los ciudadanos. Incluso, reconocer que el bienestar económico llega siempre si es que hay coherencia y, a veces, renunciamiento”. (p. 22)

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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