Política

¡Una Babel desquiciada!

hcmujica@gmail.com
¡Una Babel desquiciada!
¡Una Babel desquiciada!
8 de marzo del 2023

¡Una Babel desquiciada!

Por increíble que parezca en Perú hablamos cientos o decenas de idiomas diferentes.

Somos una inmensa torre de Babel desquiciada en la que las diferencias en la comprensión nos separan, escinden y distancian de manera radical y nada constructiva.

Y desde el gobierno de doña Dina Boluarte, la respuesta se grafica en una violencia que ya tiene más de 60 fallecidos a balazos.

Las bajas de la policía o militares, son igual de condenables, cualquier muerte es trágica. No somos atolondrados para discriminar en buenos y malos a los occisos.

En el gobierno, un ministro bocatán como Oscar Becerra que no educa nada y sí es un “ejemplo” del disparate, elucubró dicterios muy ofensivos contra las mujeres altiplánicas que salieron a marchar. ¿Cómo ese sujeto sigue en el portafolio?

¡Hasta los responsables de política exterior de EEUU, “sugieren” salida política a la administración de doña Dina! El imperialismo, el poder gigante que hace lo que le da la gana, parece mostrar hastío de este régimen.

¿Y Cancillería sigue muda? Sí se pelea contra AMLO de México y Petro de Colombia, pero cuando ronca el Big Brother, silencio en 7 idiomas!

¡Vergüenza deberían tener los caraduras!

Los inquilinos precarios del aborrecible Congreso (6% de aprobación), no atinan ¡una! y parecieran vivir en una burbuja con alfombras nuevas, televisores flamantes y mediocridad insalvable.

Los “partidos políticos” son una masa amorfa, desorganizada, sin figuras que brillen por honestidad e inteligencia y en cambio son el depósito de mequetrefes listos para asaltar el Estado y auparse en toda clase de dependencia burocrática

Rescoldos corruptos pretenden la canonización de símbolos de la deshonestidad, han hecho una película en torno a una supuesta “persecución judicial” y hasta quieren erigirle un monumento. Honrar a un destructor ¡el colmo de la aberración!

El pueblo, esa inmensa masa que paga los impuestos, soporta malos gobiernos y casi siempre discurre por la letanía de “así es la vida”, no ha visto su situación mayormente cambiada.

Por el contrario se le menciona y usa para todo, señaladamente para que vote a favor, y es olvidado casi de inmediato por sus convocantes interesados.

¿Qué hay de los líderes que solo jalan agua para sus molinos? La solidaridad y empatía es de boca para afuera.

La demagogia, ese mal endémico, tiene atrapados a la totalidad de los actores del drama nacional: gobernantes, burócratas, legiferantes, autoridades diversas.

Se mira a la diestra y estos reaccionarios no pueden ser peores. A la siniestra, la garrulería cansó y sus demostraciones de ineptitud son vergonzosas y recurrentes.

En Perú hay millones de interpretaciones. Como en el mundo de las leyes, hay contradicciones innumerables y ociosas.

El problema gravísimo es que no es difícil llegar a esta conclusión porque la exégesis es sencilla. El reto constituye superar este inmovilismo de hacer diagnósticos y quedarnos en la queja pura, monda y lironda.

Los intelectuales de ONG y politólogos de quiosco envilecieron el estudio y lo confinaron priorizando los intereses de las entidades pagantes. O sea, por donde sople el viento, por allí va la lista de “soluciones”.

Estamos en el Perú, así es el “fútbol” (aludiendo a lo cotidiano), ¿qué se va a hacer? y demás aullidos similares, son moneda común entre nuestros políticos, ciudadanos prominentes, intelectuales que nunca definen nada salvo sus ingresos gordos y paremos de contar.

Y los años pasan –y ya van 203- y “contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte” como en las “coplas a la muerte de mi padre” de Manrique.

Una canción de los años 70 pregonaba: la vida sigue igual.

¿Esto es alegría o fango cenagoso? ¿Qué futuro es el que aguarda a las nuevas promociones? ¿Más de los quejidos tradicionales sin pizca de valentía para combatir estas taras?

¿Tiene futuro este país o hemos entrado en un proceso que ha disuelto hasta los cerebros de hombres y mujeres?

Bien vale preguntarse y responder con honestidad diáfana. No hacerlo es seguir “viviendo” como hasta hoy.

Tomar a lo serio cosas del Perú admonizaba Manuel González Prada.

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¡Una Babel desquiciada!

Por increíble que parezca en Perú hablamos cientos o decenas de idiomas diferentes.

Somos una inmensa torre de Babel desquiciada en la que las diferencias en la comprensión nos separan, escinden y distancian de manera radical y nada constructiva.

Y desde el gobierno de doña Dina Boluarte, la respuesta se grafica en una violencia que ya tiene más de 60 fallecidos a balazos.

Las bajas de la policía o militares, son igual de condenables, cualquier muerte es trágica. No somos atolondrados para discriminar en buenos y malos a los occisos.

En el gobierno, un ministro bocatán como Oscar Becerra que no educa nada y sí es un “ejemplo” del disparate, elucubró dicterios muy ofensivos contra las mujeres altiplánicas que salieron a marchar. ¿Cómo ese sujeto sigue en el portafolio?

¡Hasta los responsables de política exterior de EEUU, “sugieren” salida política a la administración de doña Dina! El imperialismo, el poder gigante que hace lo que le da la gana, parece mostrar hastío de este régimen.

¿Y Cancillería sigue muda? Sí se pelea contra AMLO de México y Petro de Colombia, pero cuando ronca el Big Brother, silencio en 7 idiomas!

¡Vergüenza deberían tener los caraduras!

Los inquilinos precarios del aborrecible Congreso (6% de aprobación), no atinan ¡una! y parecieran vivir en una burbuja con alfombras nuevas, televisores flamantes y mediocridad insalvable.

Los “partidos políticos” son una masa amorfa, desorganizada, sin figuras que brillen por honestidad e inteligencia y en cambio son el depósito de mequetrefes listos para asaltar el Estado y auparse en toda clase de dependencia burocrática

Rescoldos corruptos pretenden la canonización de símbolos de la deshonestidad, han hecho una película en torno a una supuesta “persecución judicial” y hasta quieren erigirle un monumento. Honrar a un destructor ¡el colmo de la aberración!

El pueblo, esa inmensa masa que paga los impuestos, soporta malos gobiernos y casi siempre discurre por la letanía de “así es la vida”, no ha visto su situación mayormente cambiada.

Por el contrario se le menciona y usa para todo, señaladamente para que vote a favor, y es olvidado casi de inmediato por sus convocantes interesados.

¿Qué hay de los líderes que solo jalan agua para sus molinos? La solidaridad y empatía es de boca para afuera.

La demagogia, ese mal endémico, tiene atrapados a la totalidad de los actores del drama nacional: gobernantes, burócratas, legiferantes, autoridades diversas.

Se mira a la diestra y estos reaccionarios no pueden ser peores. A la siniestra, la garrulería cansó y sus demostraciones de ineptitud son vergonzosas y recurrentes.

En Perú hay millones de interpretaciones. Como en el mundo de las leyes, hay contradicciones innumerables y ociosas.

El problema gravísimo es que no es difícil llegar a esta conclusión porque la exégesis es sencilla. El reto constituye superar este inmovilismo de hacer diagnósticos y quedarnos en la queja pura, monda y lironda.

Los intelectuales de ONG y politólogos de quiosco envilecieron el estudio y lo confinaron priorizando los intereses de las entidades pagantes. O sea, por donde sople el viento, por allí va la lista de “soluciones”.

Estamos en el Perú, así es el “fútbol” (aludiendo a lo cotidiano), ¿qué se va a hacer? y demás aullidos similares, son moneda común entre nuestros políticos, ciudadanos prominentes, intelectuales que nunca definen nada salvo sus ingresos gordos y paremos de contar.

Y los años pasan –y ya van 203- y “contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte” como en las “coplas a la muerte de mi padre” de Manrique.

Una canción de los años 70 pregonaba: la vida sigue igual.

¿Esto es alegría o fango cenagoso? ¿Qué futuro es el que aguarda a las nuevas promociones? ¿Más de los quejidos tradicionales sin pizca de valentía para combatir estas taras?

¿Tiene futuro este país o hemos entrado en un proceso que ha disuelto hasta los cerebros de hombres y mujeres?

Bien vale preguntarse y responder con honestidad diáfana. No hacerlo es seguir “viviendo” como hasta hoy.

Tomar a lo serio cosas del Perú admonizaba Manuel González Prada.

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