Umberto Eco, los idiotas e Internet

Jue, 11/11/2021 - 12:31 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
12-11-2021

 
No sé si el célebre escritor italiano Umberto Eco vino al Perú o supo algo de nuestro atolondrado país. Habría encontrado material abundante para discurrir con dureza respecto de los miles de “intelectuales” que navegan por las redes sociales.
 
Hay de todo por nuestros lares: aquellos que inauguran su día con un saludo prestado; otros que se mofan de algún político que no sea de su gusto y le llenan de dicterios y acusaciones que no podrían probar porque son inverecundia vulgar y palurda.
 
La pregunta estriba en lo siguiente: ¿es lícito, decente o correcto dejar que personas llenas de diplomas, grados académicos, cursillos al por mayor gratuitos o pagados, digan estupideces mayúsculas contribuyendo a que nuestras confundidas gentes lo sean más y peor cada día?
 
Es cierto que Internet cambió al mundo. Pero así como contiene información, está abarrotada de mensajes mediocres cuando no falsos y los fraudes intelectuales cuanto que aberraciones y torceduras de la historia, están en cada recodo al alcance de cualquier irresponsable que haga forward frívolamente. (Y el anglicismo ya es de uso común para rebotar textos).
 
Hay esfuerzos literarios y políticos, artísticos y musicales para la difusión masiva de estos ámbitos y para el cultivo espiritual y académico que son resultado de búsqueda paciente y devota por un Perú libre, justo y culto.
 
Condenemos ciertamente a los ligeros facinerosos que no entienden que una cruzada de esta envergadura es una tarea heroica e insobornable.
 
Leamos algunas opiniones de Eco:
 
“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas".  La Stampa
 
 "La televisión ha promovido al tonto del pueblo, con respecto al cual el espectador se siente superior. El drama de Internet es que ha promocionado al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad". ABC
 
- Sobre Twitter:
 
El fenómeno de Twitter es por una parte positivo, pensemos en China o en Erdogan. Hay quien llega a sostener que Auschwitz no habría sido posible con Internet, porque la noticia se habría difundido viralmente. Pero por otra parte da derecho de palabra a legiones de imbéciles”. Discurso en la Universidad de Turín
 
Sobre la influencia de Internet en los medios de comunicación:
“Internet puede haber tomado el puesto del periodismo malo… Si sabes que estás leyendo un periódico como EL PAÍS, La Repubblica, Il Corriere della Sera…, puedes pensar que existe un cierto control de la noticia y te fías. En cambio, si lees un periódico como aquellos ingleses de la tarde, sensacionalistas, no te fías. Con Internet ocurre al contrario: te fías de todo porque no sabes diferenciar la fuente acreditada de la disparatada. Piense tan solo en el éxito que tiene en Internet cualquier página web que hable de complots o que se inventen historias absurdas: tienen un increíble seguimiento, de navegadores y de personas importantes que se las toman en serio". EL PAÍS
 
“Hace un tiempo se podía saber la fuente de las noticias: agencia Reuters, Tas..., igual que en los periódicos se puede saber su opción política. Con internet no sabes quién está hablando. Incluso Wikipedia, que está bien controlada. Usted es periodista, yo soy profesor de universidad, y si accedemos a una determinada página web podemos saber que está escrita por un loco, pero un chico no sabe si dice la verdad o si es mentira. Es un problema muy grave, que aún no está solucionado". ABC
 
- Sobre YouTube y el modo de consumir contenido audiovisual:
“(...) Parece que los jóvenes ahora miran más YouTube, se van acostumbrando a cosas muy rápidas, quizás ya no podrían ver una película de Wim Wenders que dura cuatro horas. Pero se puede cambiar: a uno de mis nietos, cuando tenía diez años, le dije que tenía que ver El guateque, con Peter Sellers, divertidísima; pero no le gustaba, era demasiado lenta para él. Ahora que tiene quince años, le gusta. Se ha convertido en alguien capaz de entender una película más lenta, pero al principio estaba acostumbrado a una velocidad más rápida." ABC