Sinverguenzas morosos y bobos al por mayor

Mar, 11/23/2021 - 10:44 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
24-11-2021

 
Dice en su tweet de ayer el señor Javier Maza, refiriéndose a Rafael López Aliaga:
 
Ese es el tema que incomoda a López Aliaga. Sólo le gusta hablar de la vacancia a Castillo mientras sus seguidores aplauden como focas amaestradas. ¿Por qué la SUNAT no le cae encima, con todo, a este impresentable como ocurre con cualquier deudor moroso en Perú?
 
Implicancia obligatoria la de inquirir: ¿es López Aliaga un deudor moroso cualquiera?, ¿otorga la aventura política alguna corona especial para no ser exigido en el pago de impuestos por millones?, ¿no es cierto, además, que decenas de abogángsteres inventan excusas legales y postergan los pagos a que tiene derecho el Estado y en favor del cliente que paga esos honorarios de éxito?
 
La ignorancia carcome a los funcionales de arriba, esos que ven, acatan y se resignan a ser parte del inmenso edificio de la corrupción; y a los bobos de abajo que ven comunistas o subversivos o marxistas leninistas debajo de cada piedra o en todos los árboles, porque es más fácil echar la culpa a los fantasmas que defender sus fueros propios o doctrina, si alguna vez la tuvieron.
 
En las redes sociales es posible encontrar las más disparatadas aserciones producto de un desorden mental acentuado y que se genera en la falta de lectura, ausencia total de cultura política o histórica y cerrazón absoluta a pensar con autonomía y serenidad.
 
¿Por qué el señor Rafael López Aliaga no paga sus deudas a Sunat? Sus excusas de no haber recibido notificaciones son banales. No paga porque NO le da la gana. Pertenece a ese gremio de personas a quienes el dinero ha hecho creer que el resto de humanos tienen precio y tasa y así se expide de manera normal. La presidencia no será una tribuna para el buen vivir y mucho menos atalaya democrática, sino práctica ruin de la zafiedad más ruda y fundamentalista contra quienes no son de su poder dinerario, lugar de vivienda, margesí de bienes muebles e inmuebles y por último, no castos o adoradores, como él, de la Virgen María.
 
La cultura tributaria en Perú no existe. Pagan algunos, menos los poderosos que tienen batallones de abogados, legiones de contadores y manadas de empleados pro domo sua (a quienes Ricardo Palma motejaba como Chi Cheñó) a su servicio, grito o reprimenda.
 
El que puede, puede, reza el dicho popular. En esa pléyade se inscribe el sujeto de marras que cuando se equivoca o siente tentaciones, usa el cilicio y se castiga –el mismo lo dijo de manera pública-, pero a la hora de rendir cuentas con el fisco, éste siempre deja de cobrar y no hay punición que alcance a alguien que está acostumbrado a tratar al resto como a siervos.
 
En nombre de la democracia se cometen los más aberrantes crímenes en Perú. Algunos no pagan impuestos y se mofan de las disposiciones a las que patean de año en año sin vergüenza o pudor alguno. Los tartufos políticos o cómplices de la media voz, esa de que abominaba Manuel González Prada, movilizan columnas de “opinión”, dinamizan entrevistas o barnizan su sinverguencería a través de los miedos y ¡sanseacabó!
 
La monstruosa falta de preparación de los militantes políticos de los diversos clubes ha permitido este desmadre que se llama Perú país de confundidas gentes, sin orgullo propio, incapaz de criticar sino de seguir y asentir lo que no conoce.
 
Organizar la educación de los líderes, impulsar la instrucción de los adalides, es tarea imprescindible. A menos que nos sea placentero ver cómo una tira de delincuentes hace y deshace gobierno tras gobierno en medio de una miseria espiritual y una barbarie vergonzosa.