Marte y Venus, la conquista de una mujer en el siglo XXI

Mié, 05/05/2021 - 16:32 -- alerta
Zully Pinchi Ramírez
 
 
por Zully Pinchi Ramírez; zullyarlene39@gmail.com
 
6-5-2021
           
El gran Jorge Smith partió. Y su tránsito ha dejado un gran vacío entre quienes tuvimos el privilegio de conocerle.
Con Jorge teníamos en marcha un lindo proyecto.
El se llamaría Marte y yo Venus.
 Ibamos a escribir un libro sobre distintos temas, uno de ellos ¿cómo conquistar a una mujer?
    Adiós amigo que allá en el cielo nunca dejes de sonreír. 
 
Estimado Marte, mucho se ha escrito sobre varones y damas, de allí el famoso libro las mujeres son de Venus y los hombres son de Marte. Ahora que pienso, medito en las formas en cómo es que han cambiado los métodos de conquista de los caballeros. Si yo pudiera escoger una época en que me hubiera gustado vivir, sin duda sería en el siglo XVIII porque fueron tiempos en los que se crearon las más grandes historias de amor, pero de esos amores románticos, puros, transparentes, donde podías ser feliz con solo una mirada y un beso en la mejilla, con solo un toque de las manos, quizá con tan solo sentir la fragancia del hombre que te había hecho perder la cabeza.
 
Creo que hemos idealizado al enamoramiento como algo imposible, inalcanzable, como un sueño irrealizable, pero en mi humilde entender, el amor es el arma más poderosa que existe en el universo, ni la bomba nuclear, ni las pistolas, ni metralletas, ni tanques de guerra, pueden destruir a un corazón encandilado y enamorado. Ya lo anticipaba el español Gustavo Adolfo Bécquer: Por una mirada un mundo, por una sonrisa un cielo y por un beso… yo no sé qué te daría por un beso.
 
La facilidad con que se ha perdido la maestría para conquistar me causa una especie de tristeza, creo que se ha rentabilizado al sentimiento más sublime de la humanidad, donde se condiciona, a manera de trueque, el amor. Cuando no hay nada más fundamental que amar hasta cansarse, hasta que resista el cuerpo, hasta que la boca quede extasiada de tanto besar, si bien es cierto el buen sexo y los preámbulos son muy importantes en una pareja, hay detalles simples que hacen que una mujer caiga rendida a los pies de un hombre. A mis cuarenta y pocos encima, algo puedo contarte.
 
El noble y sonriente
 
A las mujeres no nos gustan los dictadores estilo hitleriano. Nada que ver con la clasificación de los arquetipos de Carl Gustav Jung. Escapamos de los gruñones de mal carácter y huimos de los narcisistas, soberbios y patanes. Nos acaramela la dulce manía que trae la sencillez, la humildad y la simpleza, no importa si traen puesto un Rolex o un Casio, si manejan un Volkswagen o un Bentley, nos da igual si son políglotas o si solo hablan con el lenguaje de señas, si son doctores o carpinteros, meseros o grandes abogados, no nos deslumbran los ingenieros, actores famosos, reyes, senadores, cantantes, alcaldes, diputados, ministros o presidentes, lo que interesa es que no sean pedantes o cretinos, de sonrisa ancha, plena, el buen humor y la empatía que tengan con las adversidades de terceros, déjame decirte que eso hipnotiza.
 
El amigo leal y adulador
 
Como mujer valoro más la lealtad que la fidelidad, no es que sea muy moderna pero entiendo que será difícil encontrar a alguien cien por ciento fiel, que no mire a nadie más, que no recuerde a todas las novias que tuvo, que no sueñe con una mujer que le gustó, son situaciones que ya comprendí y he decidido no hacerme problemas con eso.
 
Si alguna vez tengo la oportunidad de tener una nueva relación, la fidelidad no será ni mi cafeína ni mi morfina. Lo que no tolero, es la deslealtad. El adulador en cambio no es el que miente, es el que te hace sentir bien con sus palabras, ya que con ellas, construimos o derrumbamos. El hombre que sabe decir la frase correcta en el momento oportuno, es un campeón, porque sin esfuerzo alguno habrá calado en lo más profundo del alma de su musa. Es resaltante contarte que nos anima recibir aliento, como si fuéramos niñas pequeñas en un concurso interescolar, así nos levantan los mimos verbales de los hombres en los que nos hemos fijado para enrumbar a alguna bonita historia.
 
Cuanto despreciamos al desleal y ni qué decir, no soportamos al machista que nos compara con su símbolo sexual, con la chica playboy, con su mamá, su tía, su abuelita, su ex esposa, ex amante, la ex de la universidad, todo eso nos incomoda y nos hace sentir repulsión, ya que  no nos gustan los parangones, porque somos únicas, como las huellas de nuestro dedo índice, tampoco toleramos que los divos arrogantes nos hagan sentir, gordas, feas, viejas y brutas a esos los descartamos en menos de un segundo.
 
El detallista
 
Hoy en día, se han dejado de lado las fechas como los aniversarios del día en que viste por primera vez al hombre de tu vida, a tu aventura más loca, a tu amor platónico. Recuerdo los cumpleaños de todos los hombres a los que amé, evoco las fechas de nuestros aniversarios, pero claro fuera de sentir nostalgia es tan solo algo que ha quedado indeleble, eso no significa que los siga amando o queriendo, nada de eso, tengo la suerte de ser amiga de algunos pero con un par simplemente no existe ningún tipo de comunicación. A lo que me refiero es que muchos chicos en la actualidad no dan importancia a pequeños e insignificantes hechos que marcan diferencias, como una nota, un whatsapp, un mensaje, un correo electrónico, una foto juntos, una frase bonita, un feliz cumpleaños, feliz día que nos conocimos, gracias por tu cariño, la pasé lindo ayer, etc. Y si todo esto va acompañado de una rosa, un girasol, un tulipán, una orquídea, un chocolate, un pequeño oso de peluche, ya se ha ganado prácticamente el alma de la amada, y si nos hacen un poema, una carta, un acróstico con nuestro nombre, un dibujo, entonces serán merecedores de un beso con mucho afecto. El galán que hiciera esto, obtendrá la victoria, los hombres fríos, apáticos y con mala memoria simplemente ni siquiera forman parte de nuestra agenda sentimental.
 
El sinvergüenza
 
Cuando nos miran a los ojos profundamente y nos agarran de la mano nosotras nos sentimos como que vamos con nuestro guardaespaldas, el defensor y protector, no porque seamos débiles e inseguras sin un varón, sino que nos encanta que nuestra pareja nos valore y quiera de tal forma que no tenga vergüenza alguna de demostrar al mundo entero que están enamorados y con eso no implico a que lo publiquen en sus redes sociales, me refiero a que nos gusta que se sientan orgullosos de nosotras, que seamos su centro de atención y eso solo se logrará con un respeto mutuo obviamente, con un sentimiento sano y equilibrado sin celos ni inmadureces. Es lindo cuando nos presentan ante sus amigos, su familia, su jefe, sus hijas, sentirte incluida e involucrada en todos los aspectos de la vida y que te hace sentir una mujer en todo su esplendor.
 
El favorito
 
Y ahora mi estimado amigo Marte, he llegado a la parte más trascendental de cómo conquistar a una fémina, tal cual te lo vengo relatando en mi carta.
 
Sí hay un motivo principal para volverse loca por un hombre. ¿Sabes cuál es? Es admirarlo y ¿cómo se gana la admiración?, respetando, apoyando y tratando bien. No siendo como Romeo, ni como Otelo, ni como Caín ni como Abel. Hay que tener  el arte de Botero, la poesía hermosa de Pablo Neruda y ser como el ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha y es menester aportar la creatividad fantástica de Romeo Aridjis y de Mario Benedetti, con la voz de Leonard Cohen pidiéndonos danzar con un vestido largo y azul hasta el final del amor, con un gloria de Umberto Tozzi que nos sugiere ser el jardín de su presente, que nos compara con el aroma entre los árboles en una tierra mágica, con un discurso de Nelson Mandela, con un te amo en silencio de Charles Chaplin, con un solo te llamé para decirte que te amo, de Stevie Wonder.
 
Como puedes observar Marte, no he mencionado, hoteles de lujo ni restaurantes de cinco tenedores con estrellas de Michelin ni yates, aviones privados, esmeraldas, zafiros, rubíes, diamantes, oro, plata ni mansiones ni autos de lujo. No, nada de eso, para ser felices y encontrar a nuestro compañero, las mujeres que nos amamos y sabemos amar no nos complicamos, solo necesitamos alguien que nos comprenda y nos quiera tal y como somos con nuestros errores y virtudes y por sobre todas las cosas, que no nos quiera cambiar.
 
Marte, me despido con la esperanza que algún hombre cuando lea el decurso de mi relato, pueda cambiar sus esquemas ya que nunca es tarde saber lo que realmente necesitamos las mujeres.
 
Venus