La sospechosa inscripción alanista

Mar, 07/06/2021 - 16:46 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
7-7-2021

Los que destrozaron cualquier moral en el aprismo, los que convirtieron a esa agrupación política en vulgar maquinaria electoral, aquellos que elevaron la política hacia el plano abisal de vil negociado culpable, los que desaparecieron del terreno electoral a la otrora colectividad más importante del Perú, los alanistas inmorales, ahora, apadrinados por el Jurado Nacional de Elecciones, se afilan las uñas y preparan la “inscripción” del “aprismo” y para lo cual tendrán un año.
 
Los mariscales derrotados cuyo único logro cabe en la mísera palabra: fracaso, pretenden seguir “conduciendo” al viejo partido.
 
¿Hasta dónde más seguirán aguantando tanto vejamen los cientos de miles de apristas a lo largo y ancho del país?
 
“El alanista está alejado de la ética, no comulga con aquella porque la mentira es su blasón y la demagogia su estandarte. Al estilo de Goebbels: “miente, miente, que algo queda”, esta deformación social depredó el inmenso capital político forjado en las calles, con héroes y mártires, yerros, giros y volteretas polémicas, por la generación que a partir de los años 20 y que saliendo de la escuela del anarcosindicalismo, formó luego el Partido Aprista, cuya historia se encargaron de vomitar los fautores del reciente y catastrófico 10 de abril.
 
La fauna alanista no argumenta, insulta y apostrofa sin medida y con fanatismo ridículo. Es tanta la majestad inversa de estos individuos que pretenden encontrar explicaciones emotivas o históricas a la monumental derrota que canceló el alanismo en abril. Verbi gracia: resulta divertido y abyecto ver cómo los alanistas ensayan llevar a cabo un congreso partidario en julio cuyo resultado hemos previsto sin mayor dificultad: ¡fraude!
 
¿Cómo explican los alanistas esos descarados signos exteriores de riqueza, propiedad patrimonial, vehicular, viajes al por mayor, maestrías y cursos urbi et orbi, de sus principales capituleros? Como son ignorantes desconocen que Haya de la Torre murió el 2 de agosto de 1979 en casa familiar y fraterna pero prestada. Su única propiedad, los cientos y miles de libros que eran su fuente cotidiana de consulta y aprendizaje y renovación constante, tenía precio simbólico. La limpia autoridad moral de Víctor Raúl contrasta con la desverguenza millonaria de quienes le invocan pero que le niegan con cada delito que acometen.
 
Si se trata de ideas, los alanistas carecen de aquellas. No suscriben el antimperialismo y menos hablan de la construcción del Estado con base en el frente único de trabajadores manuales e intelectuales. Desclasados, defienden una pseudo posición que lo único que pretende es disimular las continuas y clamorosas claudicaciones al ideario y doctrina apristas. Y por toda solución aluden a García Pérez, persona insospechable de honestidad o coherencia porque sus signos distintivos siempre han sido su falta de escrúpulos de cualquier índole. Sembró tanta insidia y mediocridad que el 10 de abril desapareció al Partido Aprista aunque “salvó” gracias a los amigotes, al cancelado alanismo con algo más del 5%.” ¿Qué es un alanista?* http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/%C2%BFqu%C3%A9-es-un-alanista
 
Los alanistas pretenden organizar más de 10 comités provinciales y requieren de la complicidad de los amigotes para aquello.
 
Aunque el partido se redujera y cupiera en un sillón con pocos asientos, los militantes deberían negar su concurso a semejante trampa. Los alanistas, viejos mañosos y jóvenes pícaros de igual escuela, carecen de cualquier autoridad moral.
 
¿No pueden los legítimos hombres y mujeres de esa agrupación juntarse en rebelión, alzarse sobre los escombros y barrer la basura supérstite que no quiere dar cuenta del dinero que ingresa por las clínicas médicas, los servicios varios, la depredación inmobiliaria en Lima y provincias, señaladamente el terreno que Haya de la Torre donó en Trujillo y que fuera malbarateado, años atrás?
 
Los alanistas, primos y socios compañeros de ruta, debieran irse porque depredaron todo.
 
Es hora que con buen detergente y una fumigación intensa, se limpie de alimañas al viejo partido.
 
Los que salieron en Trujillo, el 7 de julio de 1932, fusil y machete en mano se merecen un homenaje que signifique el fin del oprobio alanista y toda su mugre.