La rebelión de los enanos

Mar, 11/16/2021 - 19:16 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
17-11-2021
 
 
Los enanos mentales atacan con furia todo lo construido. Aún peor, con odio visceral, aunque pronuncian palabras de amor y diálogo. En el poema de la canción Gulliver, el cantautor Joaquín Sabina explica que “se dirige contra los que creen que la igualdad consiste en cortarles las cabeza a los más altos”; es decir, a aquellos que le ponen la mente y el cuerpo a la construcción colectiva, a un todo social sin discriminaciones.https://radiosiete.com.ar/la-rebelion-de-los-enanos/
 
Una plaga recorre Perú de sur a norte, de oeste a este: los enanos mentales se quitaron la careta y proclaman sus arengas contra la lectura, odian la investigación, endiosan a mediocres y pusilánimes, son reacios a cualquier forma de convivencia y acuerdo porque sólo pueden disociar y alentar fangos cenagosos y muy mediocres.
 
Los que forman parte de la grey de los enanos mentales braman: ¡de qué se trata, para oponerme! Poco importa que la lectura constituya manantial invencible contra la ignorancia de que hacen gala con patanería o que les aminore del ridículo diario que protagonizan en los grupos humanos que aún les admiten. No hay esfuerzo bondadoso que les conmueva porque su “verdad”, huérfana de lógica, anémica de savia cultural o intelectual de cualquier clase, los blinda.
 
Los enanos mentales son como Goebbels que repetía con desparpajo: “cuando escucho la palabra cultura, saco mi revólver”. Ciertamente a los petisos de marras ¡ni preguntarles por quién era Goebbels porque no sería raro que indagaran a qué sector pertenece!
 
Años atrás una fujimorista, por antonomasia ignara contumaz, envió a un asesor a preguntarme por la dirección y teléfono de Manuel González Prada quien había escrito decenios atrás un filudo artículo Los honorables y que se publicara en 1914 en Bajo el oprobio. Pero la legisladora, erre con erre, botaba espuma y el pobre empleado se quedó sin chamba porque, como es natural, habíale explicado que Don Manuel ya no nos acompañaba y que era imposible enviarle notificaciones judiciales.
 
Los gnomos mentales contemporáneos inquieren contra la remisión de libros en formato .pdf y en lugar de felicitarse por la novísima trabazón con textos que jamás han leído, protagonizan momentos ridículos inefables pero no tan inocentes. La barbarie nunca anda sola en sus desmanes, siempre hay atrás fantoches que mueven los hilos. Ciertamente los títeres son de muy baja calidad y deleznables.
 
¿A qué debe tender un colectivo humano que recibe material de instrucción histórica, cultural, política, de salud mental o de cualquier disciplina? ¡A competir por quién compila más y más selectos libros, obras musicales o poéticas, y los pone al alcance del resto! En tiempos en que la tecnología abre fuertes avenidas contra la ignorancia, es un pecado monstruoso no incurrir en el delicioso y paradigmático ejercicio de la difusión informativa.
 
¿Qué se puede hacer contra la ponzoña de los enanos mentales? Doblar, redoblar, multiplicar con avidez el descubrimiento de más y mejores materiales. Da gusto enorme cuando hay quienes empiezan a emular el esfuerzo y colocan el resultado de sus investigaciones de las formas simples: lectura, música en vídeo, etc.
 
Cuando brota un enano mental, insurge, limpio y pundonoroso, el gigante que sabe que los destinos victoriosos aguardan una mano firme, un aliento indesmayable, el amor por las causas de justicia de pan con libertad.
 
Así de simple.