4 payasos en la OEA

Jue, 07/01/2021 - 15:25 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
2-7-2021
 

Es innecesario exagerar para calificar el ridículo que ciertos tipos cometieron en Washington D.C., más precisamente ante las rejas infranqueables de la OAS (OEA), Organización de Estados Americanos. Son tres y una dama que carecen de prueba pero presumen que hubo fraude el pasado 6 de junio.
 
Sólo en un país bananero puede admitirse el cúmulo de imposturas alegadas por los perdedores, si no es una cosa, entonces es otra. ¡Cómo si fuera un juguete o un cachivache, la realidad nos ha mostrado, ruines y zafios tal cual son en su vida cotidiana, a miserables, cuentistas, embusteros y rufianes de muy mala entraña!
 
Los “garantes” condición inexistente pero inventada por una prensa adocenada para cohonestar las majaderías de su Premio Nobel, se han borrado del mapa. Bastó la aparición telefónica y rica en complicidades del antiguo y acreditado delincuente Vladimiro Montesinos y entonces, como por arte de magia, los susodichos o tomaron las de Villadiego o no saben qué decir.
 
También se aplica a estos saltimbanquis esa sensación pendular que signa la vida histórica del Perú: de un extremo al otro, sin parar, sin pausa, ineptos para columbrar decencia y una línea intachable de conducta. En el gris anochecer de su fracasada vida política el hispano-peruano puede comprender el tácito adiós que le da una significativa parte de peruanos harta de sus manías y también de su antipatiquísimo mono ventrilocuo que vive del apellido y esa fama ajena.
 
En Estados Unidos el 4 de julio es el día nacional, hay circos, verbenas, celebraciones al por mayor a lo largo y ancho de su continental territorio. Los 4 payasos de la OEA, de seguro que a falta de pan, buenas son las tortas, se consolaron en este homenaje ya que su tema epistolar fue por ruta torpe. Nunca las almas mediocres pavimentarán una avenida sólida o noble.
 
No olvidemos que los 28 también aquí son fiesta aquí. No se entiende ¿por qué los 4 payasos de la OEA se fueron tan temprano a la capital norteamericana? El ridículo lo hacen aquí, acullá, en todas partes. De ahora en adelante, para llamarlos hay que enunciar su embajada simbólica: los de la OEA.
 
Dicen que los peruanos olvidan todo. De repente en 200 años, el famoso bicentenario que es un negocio publicitario más que una efemérides con sólido respaldo o conquistas revolucionarias, eso ha ocurrido casi siempre. De otro modo ¿cómo se explica que existan calles, avenidas y parques con nombres de traidores aviesos, de cobardes que jamás combatieron y que son nominados como “héroes” o de rateros cuyos cuadros penden de las galerías del Congreso y Palacio?
 
La mucha garrulería que se iniciara desde 1990 y el primer gobierno y la seguidilla de asaltos a la caja pública, la venta indiscriminada y malbarateo de las empresas del Estado, la rifa de las riquezas, el cubileteo de las fuerzas políticas en vergonzoso maridaje, debieran provocar que nadie olvide o deje de recordar un pasado vergonzante, pleno en máculas y hediondo por cualquier parte.
 
A los payasos, a sus émulos, a todos los que forman esa legión negra de mamarrachos, con y por su billete, el pueblo peruano debía castigar moralmente. Alguna vez, lustros atrás, propuse colocar una visera con orejitas de rata y un fotocheck con nombre y apellido a los forajidos para que fueran reconocidos en todas partes.
 
Hay que volver a esa idea, el castigo moral es mucho más poderoso que esos jueces que, a veces, dictan alguna justicia.