¿Tiene Dios DNI para el 11 de abril?

Mié, 03/10/2021 - 19:09 -- alerta
Herbert Mujica Rojas

11-3-2021
 

En Twitter encontré una afirmación que amén de discutible pareciera no entender que el 11 de abril y la elección de ese día, es un asunto terrenal, humano, laico, imposible de mezclar con cucufaterías ridículas.
 
Dice el cuestionable aserto que Rafael López Aliaga tiene el más poderoso respaldo o acicate que es el poder de Dios. Desconozco si el aludido –Dios- tiene DNI y vota en abril. También ignoro que alguien posea el mentado respaldo o acicate y si eso sirve o es suficiente para ganar las elecciones.
 
Ayer, con alguna fortuna, afirmamos con meridiana simplicidad que si el señor López Aliaga quiere ser presidente del Perú, primero tiene que pagar los impuestos o deudas que sus empresas tienen con el Estado peruano. El monto es alto: más de S/ 28 millones de soles. ¿Qué corona tiene este señor para no hacerlo cuando es su obligación? Las volteretas y maromas documentarias de abogángsteres especializados en alargar plazos para buscar la prescripción son harto conocidas y también recordamos que hasta en el Tribunal Constitucional se cuecen habas porque 5 de sus integrantes votaron porque Telefónica deje de pagar varios cientos de millones al Estado peruano.
 
¿Afecta que algunos pícaros no paguen sus obligaciones con el Estado peruano? No hay duda que sí. El Estado, maltrecho, desorganizado, corrupto, del Perú vive del impuesto que pagan algunos peruanos. Los vivazos, los rufianes, los delincuentes, hacen cuanto les esté al alcance de la mano para alargar sus plazos, en suma, procuran dejar sus deudas incobrables y la prescripción con porcentajes de “éxito”, es el premio dorado para los rateros de cuello y corbata.
 
Volvamos al tema. ¿Es un tema religioso o de fe el acto del 11 de abril? Cada quien puede tener la preferencia religiosa que le dé la gana o profesar la que le convenga. Sabemos que hay fanáticos, célibes, sin familia ni querencias a la vista, que guardan devoción a fanatismos indigestos y ridículos. Pero cada quien tiene la libertad de escoger su propio martirologio. La estupidez es gratuita.
 
En la confusión caótica que es la campaña política presente el ciudadano elegirá o manifestará su preferencia. Aquí no hay candidatos católicos contra no católicos o protestantes contra no protestantes. Hay una mazamorra de mil sabores y por eso las encuestas apenas si otorgan algo más de 13% al que encabeza las preferencias.
 
Pretender que uno de los candidatos goza del respaldo “divino”, no es más que una ridiculez que pretende barnizar con tintes de fe lo que es una competencia cívica. Puede que el nivel de los grupos políticos sea deleznable o críticamente mediocre, pero es un asunto terrenal y de contornos absolutamente cívicos. Meter cualquier cuña religiosa deviene en una barbaridad de quienes desearían gozar de un “debate” en que cada quien protesta sus creencias. ¿Resolverá aquello el inmenso cúmulo de tragedias acumuladas en el cuadro nacional? Me temo que la respuesta es negativa.
 
Al pan, pan; y al vino, vino. No dejemos que anticucheros o emolienteros oficiosos pretendan enlodar con asuntos de fe o religiosos, muy respetables y que cada quien puede mejor escoger, una campaña que por más que no nos guste, es la que tenemos en marcha. Así de simple.