¿Existen aún los partidos políticos?

Vie, 01/13/2023 - 15:59 -- herbert
Herbert Mujica Rojas
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
14-1-2023
 
¿Existen aún los partidos políticos?
 
Las extraordinarias demostraciones públicas del pueblo peruano en todo el país, votando con los pies y marchando en protesta contra el gobierno de Dina Boluarte, abominando del Congreso y exigiendo elecciones, ya representan un hito en la sufrida historia nacional.
 
A la par, como prueba irrefutable de su lenta y penosa agonía, la ausencia de los partidos políticos en estas vibrantes expresiones en calles y plazas, testimonia que el tiempo no pasa por gusto.
 
En Perú no existen los partidos políticos. A lo más son clubes electorales listos para infestar el aparato administrativo del Estado que vive de los impuestos que paga un grupo de ciudadanos.
 
Es decir, sus intereses son egoístas, puntuales, pequeños, miopes, circunscritos a las ansias de vivir bien sin trabajar y de hacerlo, acometen nichos diminutos y con socios que no sueltan los mandos o los reconocimientos legales que surten de sinecuras y dineros.
 
¿Se entiende el móvil de las prisas en reinscripciones que aprovechan la buena voluntad de los militantes que aún conservan la ilusión de años pasados en las calles y en la algarabía de propósitos cívicos?
 
Si quienes capitanean estas reinscripciones son los mismos que lograron la desaparición de su movimiento, sólo existe la garantía que volverán a desaparecer en la ignominia que recuerda un paso inmoral y deshonesto por sus administraciones.
 
Las mafias practican el secretismo y la omertá (ley del silencio), unos pocos tienen la clave de las ventajas y granjerías que negocian en base al espacio que cada quien pueda demostrar. ¿No hemos visto “manifestaciones” hasta ridículas pero con banderolas, camisetas y respaldo de prensa muy bien pagada para vitorear a anticarismáticos individuos con largo prontuario en la vida pública? ¿No es notorio un ex primer ministro que hacía negociados en un hotel sanisidrino?
 
¿Están, esas taifas minúsculas, vinculadas al repudio a un gobierno que tiene el dudoso honor de haber abatido a casi 50 peruanos con disparos de bala? El informe forense es categórico.
 
No. Esas pequeñas pandillas solo quieren un espacio, cualesquiera, y rentas por su adhesión y “respaldo”. ¡Con el pueblo, nada de nada!
 
Las realidades a que paso revista sirven para enderezar un reto a las patotas políticas peruanas: ¿existen como tales o son sociedades de beneficencia para los escogidos y amigos de estos? En buena cuenta, ¿están los partidos, partidos en mil y un pedazos inconexos, carentes de un proyecto doctrinario y menos ideológico en cuanto al Perú como tal y como trabajo político en Latinoamérica?
 
 
Si las agrupaciones o colectividades no tienen opinión sobre temas sustancialmente difíciles y ríspidos como el asunto de las fronteras con cinco países en un mundo globalizado, ¿qué esperan para hacerlo? A menos que, sería lamentable, la globalización también haya enajenado el cerebro de los líderes que ahora creen que las inversiones solucionan todos los problemas. Y el dios Mercado compone todo.
 
Puede parecer un retintín común y cotidiano. Pero su gravedad es inocultable.
 
¿Y dónde están los intelectuales? No pocos son alabarderos de ONGs (organizaciones no gubernamentales) y viven ¡precisamente! de no pelearse ni cuestionar al sistema. ¡A lo más consultorías deleznables, llenas de palabrería y que suman toneladas en los sótanos de los ministerios!
 
Los ideólogos de quiosco venden sus estudios al Estado y a los diferentes gobiernos. Nadie usa sus planes y diseños pero ellos ya cobraron. ¿Quién paga?: el sufrido pueblo peruano con sus impuestos.
 
En Perú hemos inventado realidades y reemplazado la obra sólida y perdurable por el discurso plazoletero y demagógico de embusteros que a la hora suprema optaron no por el derrotero heroico de pelear por sus convicciones, sino por abandonar la pelea y portarse como cobardes. O se suicidan para no afrontar el reto de la justicia penal.
 
¿Y los jóvenes? ¿Nuestros sucesivos Estados y gobiernos, pueden garantizarles que tendrán futuro para emplear lo que aprendieron en las universidades y si son nacionales, tanto más que obligatorio el Pacto con el Perú?
 
Años de años exportamos talentos que vienen de visita al Perú. ¿Ha visto a algún partido, club o mafia que reclame a esos profesionales la deuda con nuestro país?
 
Las borrascas de una nación conformada de manera desarticulada debe terminar. Y hay que empeñarnos en la tarea de forjar un Perú justo, culto y libre.
 
Recordemos al Hamlet de Shakespeare: to be or not to be. That is the question!
 
 
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