¿Cuadros de Estado o gorilas politicantes?

Mar, 11/09/2021 - 17:46 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
10-11-2021
 
 
Si se mira a la diestra sólo se encuentra a golpistas ignaros y tozudos, incapaces para comprender que el fino tejido social no es un úcase o diktat que nace de los caprichos de mandones inmorales.
 
Voltear a la siniestra y los hallazgos no pueden ser más desconsoladores: improvisación a mares; ineptitud absoluta para diferenciar la algarada universitaria con los grandes temas de la agenda nacional; miopía ideológica cuanto que anacrónica también ineficaz para los durísimos retos de la hora presente. Mérito sí hay –y los miedos de comunicación, no lo destacan- en la liza contra la pandemia con una vacunación masiva y continua. Más allá de eso la lóbrega muestra que en este ámbito del alicaído mundo político peruano, no crecen ideas ni ingenios capaces y preparados.
 
Perú naufraga, y no parece existir mano, gobierno o administración, embebida y convicta de su misión gobernante. El Congreso es una colección de personajes huérfanos de cultura, rudimentos elementales en la construcción política y básicamente chismosos a quienes seduce la declaración vaga, la expresión ilógica y la sentencia “categórica” que endereza a sus contrincantes. Resultado: pocas veces un Parlamento ha sido tan repudiado por su escasa calidad.
 
¿Qué podemos decir de los clubes electorales, mal llamados “partidos políticos”? Son proveedores de vagos y ganapanes dispuestos a expoliar la caja fiscal en cuanta oportunidad se les presente. Ilustres mediocres resultaron dueños de bienes inmuebles, vehículos, viajes, honores que no merecían y distinciones hechizas que se fabrican en nuestras sociedades para llamar el genéticamente idiota como estratega, internacionalista, hombre probo, ciudadano ilustre.
 
El dramatismo de la hora presente no debe ser exagerado. Pero tampoco minimizado. En cualquier momento los yerros pueden conducirnos a un quiebre vía vacancia, golpe o tormenta avisada que zarandea literalmente al Perú todos los días, sin excepción.
 
El gobierno del presidente Castillo podría prescindir de la “oposición” porque simple y llanamente sus errores son descomunales, bobos, con absoluta falta de claridad, es decir torpes. Los más felices en el tiempo transcurrido son los gorilas politicantes que no hesitan en avalanzarse sobre el jefe de Estado y su régimen.
 
Lo precedente obliga a preguntar si los cuadros de recambio para este u otro gobierno, están listos para asumir con ciencia y conciencia, ideas valientes y realistas, los duros compromisos de guiar el timón del país. ¿Hablan nuestras gavillas electoreras del asunto minero y su explotación racional, con cautela del medio ambiente? ¿Discurren acaso sobre la reforma tributaria que es necesaria y urgente aunque los privilegiados y sus voceros chillen lo contrario? ¿Hay designio y horizonte de un país no para cinco años sino para 50 ó 100?
 
¿En qué está comprometida nuestra juventud? No pocos quieren asegurar ingresos y eso es legítimo, pero si pescan la oportunidad no les será difícil irse a donde les paguen bien con mayores goces terrenales y materiales para sus respectivas familias. ¿Es tan difícil crear empleo atractivo para evitar la fuga de talentos?
 
No hay buenas ni malas masas, repetía con incansable tesón Víctor Raúl Haya de la Torre, sólo hay buenos o malos dirigentes, advertía con voz pionera e imbatible. La multitud de gorilas politicantes que afea el ambiente cotidiano del Perú es resultado de una degradación calculada por el sistema pero alimentada por miedos propios y mediocridades superlativas hacia fondos abisales.
 
Acaso convenga recordar como desafío, las recias palabras de Manuel González Prada: “tomar a lo serio cosas del Perú. Esto no es república, es mojiganga”.