¡Qué fraude ni qué ocho cuartos!

Lun, 07/19/2021 - 14:48 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
20-7-2021
 
 
Escribió con punzante y buida pluma el notable penalista Guillermo Olivera Díaz:
 
“¿Fraude electoral en Perú?
 
Sí, el que inició y trató de consumar Keiko Fujimori comprando 3 jueces del JNE por "tres palos", con sus 802 nulidades (luego fueron 1,119) que anunció al país el 9-6-2021, al saber el 6 de junio mismo, por el conteo rápido de IPSOS: 50.2% Pedro CASTILLO y 49.8% Keiko FUJIMORI, que había perdido la elección, por tercera vez. La ONPE confirmó tal conteo rápido, oficialmente.
 
Otro tipo de fraude no tiene ningún indicio de prueba alguna. Ninguno de los 259,446 miembros de las 86,482 mesas de sufragio lo ha visto ni lo ha dicho. Ni uno de los 17 millones y medio que votaron lo afirma, ni le consta en qué consistió fraude alguno. Ni tampoco otros testigos presenciales ni documentos lo demuestran. Salvo los dichos noveleros del novelista fabulador Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, hoy confabulado con otra fabuladora de aportantes falsos a su campaña.”
 
Por tanto sí que resulta potente señalar ¡Qué fraude ni qué ocho cuartos! Ganó Pedro Castillo.
 
Por su parte el abogado Aníbal Torres subrayó:
 
“Los abogados de Keiko Fujimori actúan en contra del código de ética profesional. Eso es una conducta inmoral, condenable. No persiguen un fin lícito. El único fin que persiguen, hablando en términos de literatos y periodistas, es ‘jo-der al Peru’. Deberían ser procesados en el Colegio de Abogados de Lima”, sostuvo. Asimismo, señaló que lo único que (estos recursos de apelación) hacen, es perjudicar al país.”
 
Dos criterios moralmente hermanados por la limpieza de ejecutorias profesionales sin tacha. ¿Podrían decir lo mismo los rábulas y asalariados que aún resuellan con sus recursos, amparos y apelaciones? El pueblo les ha visto de impostura en impostura, de ridículo en ridículo, de zafiedad en zafiedad. Lo más sucio del alma social convino en exhibirse impúdicamente en la miseria más grotesca.
 
No sólo son los miedos de comunicación, en las redes sociales berrean docenas de iletrados que repiten el libreto, otros ciertamente sí que son siervos obsecuentes y reaccionarios.
 
Perú debe enfilar sus esfuerzos hacia un diálogo constructivo y ejecutivo. De promesas está empedrado el suelo del infierno. Sí sabemos, por manifestación propia, que algunos harán lo imposible por torpedear cualquier esfuerzo del gobierno del profesor Pedro Castillo.
 
Si usted preguntara a un par de los más connotados vociferantes partidarios de la candidata perdedora acerca de una definición doctrinaria del comunismo, sólo regurgitaría: “Cuba, Venezuela”. Si le cuestionan sobre el Muro de Berlín, le repetiría lo mismo. Su estrecho confín intelectual no alcanza para atisbar el mundo contemporáneo que está más allá de la monra y el asalto del Estado que desde 1990 ha sido cuota frecuente en los gobiernos del Perú. Tirios y troyanos tienen arte y parte y pretenden pasar desapercibidos.
 
Estamos advertidos de qué troneras saldrán las bocanadas torpes y violentas, fangosas y delincuenciales.