¡Ninguna sorpresa que Congreso será un rompecabezas!

Mar, 03/16/2021 - 13:21 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
17-3-2021
 

La profusión de listas aspirantes al Congreso no sólo garantiza su atomización además constituye un desafío para ver qué grupo exhibe la inteligencia capaz de enhebrar sólidas propuestas multipartidarias. Una especie de pacto de sobrevivencia mínimo.
 
No pocos de los que llegan a Plaza Bolívar y se convierten en inquilinos por los teóricos cinco años, carecen de luces, intelecto o cualquier pizca de devoción por la defensa de la cosa pública.
 
El Congreso no debe seguir siendo la pila de agua bendita que cada fin de mes gratifica a nulidades que hacen negociados y trafican influencias amén que disfrutan del trato de “doctor”, la adulación de brigadas de asesores y tropas de secretarias. ¡Y menos a ciudadanos que poseen genuinas colecciones de denuncias penales y civiles y que, una vez en el Parlamento, tornan “intocables y sagrados”.
 
Para nadie es un secreto que el Congreso es una de las instituciones más desprestigiadas del país desde hace largos decenios. La calidad de sus integrantes, a la par que el declive de la política, se fue cuesta abajo la rodada. Y los espectáculos que ha visto el país, averguenzan a más no poder.
 
Claro es que el 11 de abril se conocerán los pequeños porcentajes de bancadas numerosas. Y el cuestionamiento es muy simple: ¿aguanta Perú otro Congreso pleno en bufones, lenguaraces sin seso y vociferantes sin ton ni son? Ya hemos pasado por un cierre que concitó vastísimo apoyo popular porque el pueblo es más sabio que todos los sabios.
 
 ¿Saben los futuros legisladores del riesgo que afrontan si continúan por el fangoso derrotero actual? Quien gane la primera opción al Ejecutivo lo hará con un porcentaje misérrimo o sea su respaldo será fragilísimo. Una democracia tan escuálida invita a gritos al golpe de Estado y quien diga que todo está tranquilo, yerra y del peor modo.
 
Un conjunto de parlamentarios de diverso color político, capaz de establecer un plan o acuerdo mínimo, y eso significa intenso diálogo constructivo, tiene el deber de pilotear al Congreso y llevarlo a ser el contrapeso del Ejecutivo. Pero con ideas e iniciativas de ley que verifiquen su savia en la realidad. La demagogia de prometer el oro y el moro es muy conocida fuente de conflictos. Desde hace 200 años Perú sabe muy bien qué adefesio es aquello.
 
¿Sabrán distinguir los postulantes a una curul entre un Congreso que debe dar leyes en pro de las mayorías nacionales o una caja de resonancia de hilarantes lidercillos que apenas si entienden el castellano y mucho menos las construcciones sociales de largo plazo?
 
Son horas delicadas las que vive Perú. No advertirlo aunque suene a repetición, sería una ofensa. En nuestro país, las cosas, de puro sabidas, se olvidan.
 
Y pueblo que no repara en sus errores ¡vuelve a cometerlos!
 
Le toca al Congreso.