¡Aguda ceguera política!

Mié, 08/03/2022 - 12:40 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
Diario Uno/2-8-2022
 
¡Aguda ceguera política!
 
Nuestros políticos o quienes se llaman a sí mismos como tales, carecen de visión constructora de civilidad. Están huérfanos de un horizonte por más años que los de su mandato y su falta de cultura para el diálogo, la polémica y el contraste de ideas, genera que la sociedad civil los rechace sin mayor distingo.
 
El grito de ¡Que se vayan todos! merodea calles y plazas, cruceros y avenidas de todo el Perú.
 
Algunos bobos atrincherados en forma precaria en el Congreso, pretenden un descalabro tuerto: se va el presidente Castillo pero siguen en funciones los legiferantes. De un universo de 130 representantes, no menos de 120 son parte de esa mazamorra indigesta que la gente repudia.
 
La ceguera política impele a que los que están en la cosa pública, aprovechen lo que esté a su alcance, luego la censura les colocará como artículos inservibles por algunos años.
 
¿Por qué no hay escuelas de gobierno en los mal llamados partidos? La taifa electoral y la angurria pasajera domina el minúsculo cerebrito de quienes creen estar predestinados a ocuparse del destino de 30 millones de peruanos.
 
El resultado no puede ser más clamorosamente horrible: la gente abomina de la política y no quiere comprometerse con nada. Pero así se le deja el país a los pícaros, atorrantes, analfabetos funcionales y rateros que sin distingo mayor, sólo maneja las uñas largas para negociados y componendas. Claro que con el dinero público.
 
El Perú no atisbará una solución parcial eficiente. Tiene que existir la suerte que mentes lúcidas se pongan de acuerdo en un plan mínimo por 10 años y ¡fuera los golpistas de todo signo!
 
Los jóvenes necesitan ideas y estímulos, para ponerlas en práctica con la garantía de un porvenir fuente de recursos y también de compromiso con el Perú. ¿Por qué se van muchos nuevos profesionales a buscarla en otros países?
 
El éxodo no es peruano, en toda Latinoamérica hay hambre de puestos de trabajo y los que sí piensan no dudan en aprovechar todo ese talento y les extienden visas de trabajo, acceso a bancos y préstamos para casas y autos y el resultado es obvio: la “exportación” de jóvenes hábiles produce riquezas en sus destinos y no en sus tierras originales.
 
La aguda ceguera política mata tanto como cualquier epidemia. Hace 201 años que tenemos esta bronca.
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