Política

Perú-Chile: Una difícil vecindad

hcmujica@gmail.com
puertoperuano
8 de agosto del 2023

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
9-8-2023

Perú-Chile: Una difícil vecindad

Semanas atrás, el ex presidente chileno Eduardo Frei Ruiz Tagle hizo pública su preocupación en torno al plan portuario peruano en Chancay. Comentarios diversos siempre desde el sur, señalan a Corío, en Arequipa, como parte de este universo geopolítico.

¿Habló por sí solo el ex mandatario o dejó entrever la tradicional línea chilena agresiva hacia el norte y sobre el que ha proyectado buena parte de su vida republicana?

Leamos, materiales valiosos y fundamentales.

No puede ser más preciso el título del libro del ilustre maestro Alfonso Benavides Correa (+), Perú-Chile: Una difícil vecindad, para graficar lo delicada que ha sido nuestra relación con el país del sur.

Escribió Félix C. Calderón (+), embajador e historiador, en su artículo de mayo del 2005, Constantes históricas en el comportamiento vecinal de Chile: “El teorema geopolítico que los peruanos deben tener siempre presente es que Chile ha visto al Perú, históricamente, como su enemigo natural. Y hacen muy mal los panegiristas del entendimiento y la cooperación vecinal en olvidar, soslayar o edulcorar este hecho irrebatible que es, además, inconmovible, por lo menos mientras siga vigente la concepción del Estado-nación. No es esto, obviamente, un reflejo de perdedor, como se ha atrevido a decir un peruano de última hora, a causa sin duda de una reflexión indigesta provocada por su conocimiento superficial de nuestra historia. No. Ese teorema fluye fácilmente del análisis del comportamiento histórico de Chile con respecto al Perú y nos da la pauta de cómo es menester actuar, porque nunca es tarde, para que por fin podamos encarrilar las relaciones vecinales sobre un terreno común de mutuo respeto y ventajas recíprocas.”

Escribí, cuando fuera presidente Michelle Bachelet, más chilena que socialista: “Mientras que en el sur hay una política externa sólida por determinada; firme por lo que la historia registra, ayer y hoy; y una clase dirigente que privilegia como cuestión de Estado la custodia de sus fronteras terrestres y marítimas y para ello se arma como si la guerra fuera mañana, y de esto puede dar cuenta sobrada y munificente, la propia ex ministra de Defensa, Michelle Bachelet, aquí vivimos de idioteces pronunciadas fuera de contexto, alejados del marco histórico, profundamente divorciados del respeto a la memoria de los mártires y de los héroes que murieron por la patria”.

Advirtió don Alfonso Benavides en Una difícil vecindad: “Instalada en el ámbito de la teoría alemana de la política, y por ende de la diplomacia, esto es, en el concepto del chileno como un cierto “pueblo primordial” ligado con los conceptos de “sangre y hierro”, “sangre y suelo” y “sangre y raza” sustentadores de una suerte de “unión mística” y seguidora de las enseñanzas de Johann Gottlieb Fichte que declaraba que “entre los Estados no hay ley ni derecho como no sea el derecho del más fuerte”; la diplomacia chilena, servida por hombres evidentemente eficaces que supieron situar los intereses de su país en el primer plano de su conciencia, demostró en su accionar ante la Argentina, Bolivia y el Perú, en las cuatro décadas comprendidas entre 1883 y 1926, que la suya era desaprensiva y, esencialmente, Machpolitik o “política de poder”, como lo acredita la atenta lectura del excelente libro de Jaime Eyzaguirre, Chile durante el gobierno de Errásuriz Echaurren”.

Acaso convenga subrayar que la ubicación geoestratégica del Perú es invencible para una avanzada marítima también con carreteras, puertos secos, cultura exportadora, como misioneramente proclama en sus múltiples charlas y conferencias el Cap. César Reaño Reaño, una y mil veces.

Que los chilenos se preocupen es tema de ellos. Para Perú es un deber irrenunciable y de alta misión geopolítica trasladar buena parte de la carga comercial de Latinoamérica hacia el Asia y para ello hay que tener a hombres de Estado en el manubrio gubernamental y con horizonte para los próximos 40-50 años. Los clowns que juegan a la política sobran y son muy sospechosos de tener otros planes siniestros.

El Estado a través del sector Educación, Defensa y Relaciones Exteriores urge de plantear planes lectivos desde el ámbito escolar hasta el universitario para conseguir que la población comprenda de qué se trata, qué suelo pisa y qué riquezas hay que proteger de los depredadores listos para aprovechar cualquier descuido.

A Perú el reto que significa su futuro viable con trabajo, industria y aprovechamiento de sus recursos, es el momento presente y para lograr la victoria que le debe el porvenir como anunciaba tras la guerra de 1879, Manuel González Prada.

Es hora de taladrar e inocular el buen sentido del patriotismo constructor en la mente de millones de peruanos.

Alea jacta est.

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Perú-Chile: Una difícil vecindad

Semanas atrás, el ex presidente chileno Eduardo Frei Ruiz Tagle hizo pública su preocupación en torno al plan portuario peruano en Chancay. Comentarios diversos siempre desde el sur, señalan a Corío, en Arequipa, como parte de este universo geopolítico.

¿Habló por sí solo el ex mandatario o dejó entrever la tradicional línea chilena agresiva hacia el norte y sobre el que ha proyectado buena parte de su vida republicana?

Leamos, materiales valiosos y fundamentales.

No puede ser más preciso el título del libro del ilustre maestro Alfonso Benavides Correa (+), Perú-Chile: Una difícil vecindad, para graficar lo delicada que ha sido nuestra relación con el país del sur.

Escribió Félix C. Calderón (+), embajador e historiador, en su artículo de mayo del 2005, Constantes históricas en el comportamiento vecinal de Chile: “El teorema geopolítico que los peruanos deben tener siempre presente es que Chile ha visto al Perú, históricamente, como su enemigo natural. Y hacen muy mal los panegiristas del entendimiento y la cooperación vecinal en olvidar, soslayar o edulcorar este hecho irrebatible que es, además, inconmovible, por lo menos mientras siga vigente la concepción del Estado-nación. No es esto, obviamente, un reflejo de perdedor, como se ha atrevido a decir un peruano de última hora, a causa sin duda de una reflexión indigesta provocada por su conocimiento superficial de nuestra historia. No. Ese teorema fluye fácilmente del análisis del comportamiento histórico de Chile con respecto al Perú y nos da la pauta de cómo es menester actuar, porque nunca es tarde, para que por fin podamos encarrilar las relaciones vecinales sobre un terreno común de mutuo respeto y ventajas recíprocas.”

Escribí, cuando fuera presidente Michelle Bachelet, más chilena que socialista: “Mientras que en el sur hay una política externa sólida por determinada; firme por lo que la historia registra, ayer y hoy; y una clase dirigente que privilegia como cuestión de Estado la custodia de sus fronteras terrestres y marítimas y para ello se arma como si la guerra fuera mañana, y de esto puede dar cuenta sobrada y munificente, la propia ex ministra de Defensa, Michelle Bachelet, aquí vivimos de idioteces pronunciadas fuera de contexto, alejados del marco histórico, profundamente divorciados del respeto a la memoria de los mártires y de los héroes que murieron por la patria”.

Advirtió don Alfonso Benavides en Una difícil vecindad: “Instalada en el ámbito de la teoría alemana de la política, y por ende de la diplomacia, esto es, en el concepto del chileno como un cierto “pueblo primordial” ligado con los conceptos de “sangre y hierro”, “sangre y suelo” y “sangre y raza” sustentadores de una suerte de “unión mística” y seguidora de las enseñanzas de Johann Gottlieb Fichte que declaraba que “entre los Estados no hay ley ni derecho como no sea el derecho del más fuerte”; la diplomacia chilena, servida por hombres evidentemente eficaces que supieron situar los intereses de su país en el primer plano de su conciencia, demostró en su accionar ante la Argentina, Bolivia y el Perú, en las cuatro décadas comprendidas entre 1883 y 1926, que la suya era desaprensiva y, esencialmente, Machpolitik o “política de poder”, como lo acredita la atenta lectura del excelente libro de Jaime Eyzaguirre, Chile durante el gobierno de Errásuriz Echaurren”.

Acaso convenga subrayar que la ubicación geoestratégica del Perú es invencible para una avanzada marítima también con carreteras, puertos secos, cultura exportadora, como misioneramente proclama en sus múltiples charlas y conferencias el Cap. César Reaño Reaño, una y mil veces.

Que los chilenos se preocupen es tema de ellos. Para Perú es un deber irrenunciable y de alta misión geopolítica trasladar buena parte de la carga comercial de Latinoamérica hacia el Asia y para ello hay que tener a hombres de Estado en el manubrio gubernamental y con horizonte para los próximos 40-50 años. Los clowns que juegan a la política sobran y son muy sospechosos de tener otros planes siniestros.

El Estado a través del sector Educación, Defensa y Relaciones Exteriores urge de plantear planes lectivos desde el ámbito escolar hasta el universitario para conseguir que la población comprenda de qué se trata, qué suelo pisa y qué riquezas hay que proteger de los depredadores listos para aprovechar cualquier descuido.

A Perú el reto que significa su futuro viable con trabajo, industria y aprovechamiento de sus recursos, es el momento presente y para lograr la victoria que le debe el porvenir como anunciaba tras la guerra de 1879, Manuel González Prada.

Es hora de taladrar e inocular el buen sentido del patriotismo constructor en la mente de millones de peruanos.

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