Política

¡Muñecos jugando a la política!

hcmujica@gmail.com
armandopiezas
15 de junio del 2024

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-6-2024

¡Muñecos jugando a la política!

Pocas veces en la historia parlamentaria mundial se ha visto tantas marchas y contramarchas, idas y vueltas, ridículos e insensateces como lo acontecido, por desventura, en el Congreso del Perú. Y estos últimos años dan testimonio fatídico de esos trágicos niveles deleznables.

¿No es común ver, para cualquier fenómeno u ocurrencia que demanda una sola explicación, mil o más conjeturas, revestidas de palabras bonitas, mucha nadería y soberbia estupidez la que emiten nuestros muñecos jugando a la política?

No dudan en agenciarse cursos de gobernabilidad en el extranjero y aunque el seso casi nunca les acompañe, orondos, muestran sus diplomas que los nominan como “facilitadores, gestores, estrategas” del tan manido arte de “gobernar”.

Pero más allá de la voz “profunda”, los lentes que intelectualizan cerebros congénitamente idiotas, hay poco, tan solo palabras, palabras, palabras. Poco puede hacer el mágico término “gobernanza” que citan con frecuencia enfermiza.

Nuestros muñecos que juegan a la política, lo son ¡precisamente! porque de cada mil términos que emiten, 998 son ejercicio hueco o habilísima destreza para confundir más, no proponer nada y ¡mucho menos! impulsar un mensaje orgánico pensando en los más y en el horizonte de cinco o siete décadas.

Inmediatistas, gárrulos en la forma y palurdos, evalúan que la aparición en cualquier medio, radio, periódico o televisión, llena el objetivo de sus ambiciones.

Como empieza a acercarse el clima electoral, los muñecos juzgan que cualquier oportunidad es buena para “hacer presencia”. No importa que bramen matonadas, de ida y vuelta, carezcan de planteamientos nacionales, más allá de interjecciones. El muñeco también es un simio politicante que denunciaba Manuel González Prada.

¿Por causa de qué el ciudadano nacional es tan poco exigente? No le extraña que el político sea un muñeco jugador, al contrario, se solaza en cuál escándalo fue de mayor estrépito o intimidad, como si ello procurara una luz de esperanza para el habitante común y corriente.

¡Para nada! En cambio, los medios han fabricado a un elector acrítico, bobo, profundamente mecanizado que decide ¡al último minuto!. Y ya hemos visto cómo el pueblo también se equivoca, aunque luego castigue con la orfandad de respaldo.

Todos los días, hombres y mujeres caen asesinados, presuntamente por el narcotráfico y el delito letal y eso ya no lacera las fibras nacionales porque aquí hemos tenido decenas de miles de muertos a bombazos y crímenes masivos en todas direcciones, desde el terrorismo dinamitero hasta el Estado nocturnino y alevoso que cohonestó matanzas en nombre de la “democracia”.

Los crímenes y legicidios no merecen análisis y conclusiones cuanto que acciones vigorosas porque los clubes electorales, alias partidos políticos, están enfocados en sus apetitos de llegar a escaños tanto en el Senado como en Diputados.

Aunque pueda parecer increíble, hay colectividades que apenas si tienen el 5% requisito o algo más y ya son escenario de grandes “debates” por quiénes van a ser candidatos. Otros hasta anticipan gobierno nuevamente. ¡Como si no hubiera ocurrido una abominable colección de inmoralidades en sus gestiones!

Es muy fácil conocer a los muñecos jugando a la política. Hablan con una autoridad de que carecen y para eso pronuncian por donde pasan, términos que suenan bien y a difícil: gobernabilidad, generación de mercados, sociedad civil, la defensa de la democracia, etc.

Usan anteojos y pronuncian citas de libros que no entienden y jamás leído, pero que abundan en sus “conferencias” y libros que las más de las veces son compilaciones de sus intentendibles “artículos periodísticos” o lectura vil de pantallazos que han preparado los asesores.

Tienen contactos en los miedos de comunicación, pero su discurso da para dos o, a lo más, tres días, luego deben buscar más palabrería porque la coyuntura se lo requiere.

Hace largas décadas que Perú carece de políticos de fuste, con vocación de futuro y capacidad de renuncia al yo personal para abundar y discurrir en el yo colectivo.

Si se los convoca a trabajar en equipo declinan porque sus egos son elefantiásicos. Mientras que en Perú nuestros políticos sigan siendo muñecos jugando a la política, por la terquedad ignorante de no entender que la unión hace la fuerza, el país seguirá engrilletado a la mediocridad y a la desesperanza.

No es en definitiva un panorama alentador. Pero tampoco es un sino invencible como cambiable. Depende de cuanta convicción pongamos en el tema para erradicarlo a favor de las grandes mayorías.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

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15 de junio del 2024

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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-6-2024

¡Muñecos jugando a la política!

Pocas veces en la historia parlamentaria mundial se ha visto tantas marchas y contramarchas, idas y vueltas, ridículos e insensateces como lo acontecido, por desventura, en el Congreso del Perú. Y estos últimos años dan testimonio fatídico de esos trágicos niveles deleznables.

¿No es común ver, para cualquier fenómeno u ocurrencia que demanda una sola explicación, mil o más conjeturas, revestidas de palabras bonitas, mucha nadería y soberbia estupidez la que emiten nuestros muñecos jugando a la política?

No dudan en agenciarse cursos de gobernabilidad en el extranjero y aunque el seso casi nunca les acompañe, orondos, muestran sus diplomas que los nominan como “facilitadores, gestores, estrategas” del tan manido arte de “gobernar”.

Pero más allá de la voz “profunda”, los lentes que intelectualizan cerebros congénitamente idiotas, hay poco, tan solo palabras, palabras, palabras. Poco puede hacer el mágico término “gobernanza” que citan con frecuencia enfermiza.

Nuestros muñecos que juegan a la política, lo son ¡precisamente! porque de cada mil términos que emiten, 998 son ejercicio hueco o habilísima destreza para confundir más, no proponer nada y ¡mucho menos! impulsar un mensaje orgánico pensando en los más y en el horizonte de cinco o siete décadas.

Inmediatistas, gárrulos en la forma y palurdos, evalúan que la aparición en cualquier medio, radio, periódico o televisión, llena el objetivo de sus ambiciones.

Como empieza a acercarse el clima electoral, los muñecos juzgan que cualquier oportunidad es buena para “hacer presencia”. No importa que bramen matonadas, de ida y vuelta, carezcan de planteamientos nacionales, más allá de interjecciones. El muñeco también es un simio politicante que denunciaba Manuel González Prada.

¿Por causa de qué el ciudadano nacional es tan poco exigente? No le extraña que el político sea un muñeco jugador, al contrario, se solaza en cuál escándalo fue de mayor estrépito o intimidad, como si ello procurara una luz de esperanza para el habitante común y corriente.

¡Para nada! En cambio, los medios han fabricado a un elector acrítico, bobo, profundamente mecanizado que decide ¡al último minuto!. Y ya hemos visto cómo el pueblo también se equivoca, aunque luego castigue con la orfandad de respaldo.

Todos los días, hombres y mujeres caen asesinados, presuntamente por el narcotráfico y el delito letal y eso ya no lacera las fibras nacionales porque aquí hemos tenido decenas de miles de muertos a bombazos y crímenes masivos en todas direcciones, desde el terrorismo dinamitero hasta el Estado nocturnino y alevoso que cohonestó matanzas en nombre de la “democracia”.

Los crímenes y legicidios no merecen análisis y conclusiones cuanto que acciones vigorosas porque los clubes electorales, alias partidos políticos, están enfocados en sus apetitos de llegar a escaños tanto en el Senado como en Diputados.

Aunque pueda parecer increíble, hay colectividades que apenas si tienen el 5% requisito o algo más y ya son escenario de grandes “debates” por quiénes van a ser candidatos. Otros hasta anticipan gobierno nuevamente. ¡Como si no hubiera ocurrido una abominable colección de inmoralidades en sus gestiones!

Es muy fácil conocer a los muñecos jugando a la política. Hablan con una autoridad de que carecen y para eso pronuncian por donde pasan, términos que suenan bien y a difícil: gobernabilidad, generación de mercados, sociedad civil, la defensa de la democracia, etc.

Usan anteojos y pronuncian citas de libros que no entienden y jamás leído, pero que abundan en sus “conferencias” y libros que las más de las veces son compilaciones de sus intentendibles “artículos periodísticos” o lectura vil de pantallazos que han preparado los asesores.

Tienen contactos en los miedos de comunicación, pero su discurso da para dos o, a lo más, tres días, luego deben buscar más palabrería porque la coyuntura se lo requiere.

Hace largas décadas que Perú carece de políticos de fuste, con vocación de futuro y capacidad de renuncia al yo personal para abundar y discurrir en el yo colectivo.

Si se los convoca a trabajar en equipo declinan porque sus egos son elefantiásicos. Mientras que en Perú nuestros políticos sigan siendo muñecos jugando a la política, por la terquedad ignorante de no entender que la unión hace la fuerza, el país seguirá engrilletado a la mediocridad y a la desesperanza.

No es en definitiva un panorama alentador. Pero tampoco es un sino invencible como cambiable. Depende de cuanta convicción pongamos en el tema para erradicarlo a favor de las grandes mayorías.

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¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

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