Política

Ransa de grupo BCP, bota cientos de trabajadores

hcmujica@gmail.com
bestbank
29 de diciembre del 2023

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
30-12-2023

Ransa de grupo BCP, bota cientos de trabajadores

Ironías contundentes, el Banco de Crédito del Perú, cuyo emblemático dueño, Dionisio Romero Seminario, hacía negocios con Vladimiro Montesinos, ha sido nominado como ganador del Best FX Bank Award 2024, tal como se ve en la foto.

Y en el otro extremo, bajo solapadas formas, RANSA del inefable grupo BCP, echa a la calle, culminando el 2023, a cientos de trabajadores. Los pretextos abundan y la prensa solícita y amable que ruega publicidad, calla.

Si en tiempos de la dictadura delincuencial de Alberto Kenya Fujimori y su carnal Montesinos, era común que el poderoso banquero Dionisio Romero Seminario hiciera ruedas de negocios con aquellos vendepatrias, en épocas actuales, la tradición ha continuado.

No ha mucho se reveló que el señor Dionisio Romero Paoletti y que ahora pilotea al BCP, había hecho una donación de varios millones de dólares a la señora Keiko Fujimori para alguna de sus campañas electorales.

El asunto se remonta hacia el 2020, es decir, nos vamos a los 4 años y hasta donde se sabe no se ha avanzado gran cosa. Y el control de daños que han manejado con destreza (o sea comprando silencios y fletando complicidades), funcionó a las mil maravillas.

En Perú un turronero que tiene la mala idea de consagrarse al delito, si cae, puede pasarse 30 años preso, sin sentencia y olvidado. Los que roban, estafan, mal usan el dinero de los clientes haciendo donaciones cuestionables, aparecen en las revistas de sociedad, no están ni un día en la cárcel y siguen siendo los insolentes poderosos a quienes nadie para.

¿Qué puede significar la noticia del despido para jefes de cientos de familias que rindieron las exigentes cuotas impuestas a los empleados de RANSA del grupo Banco de Crédito del Perú? Desconocemos si las indemnizaciones representan un justo reconocimiento a los años de labores, pero existe la probabilidad que no sea así.

Recordemos, en países profundamente fracturados como el Perú, la regla de oro, la impone quien tiene el oro. Y el pueblo vota, paga impuestos, sufre la discriminación y pelea a diario, pero NO DECIDE NADA.

Las elecciones consagran a candidatos miopes, huérfanos de cualquier horizonte o programa político constructivo y enérgico y lleva a sus administraciones a rateros de larguísima y acreditada foja de servicios en la modalidad de robo al Estado.

Cuando los cacos se apropian del dinero público, es decir de los impuestos que pagan los contribuyentes, se incurre en uno de los crímenes más abominables de la historia.

Muchas empresas omnipotentes, filiales de multinacionales o locales, no pagan impuestos y judicializan procesos para buscar la prescripción vía el envejecimiento de las obligaciones y por eso hay miles de millones que no percibirá el Estado peruano ¡nunca!

Los abogángsteres, esa instancia summa cumme laude, del Derecho, vía sus estudios, bufetes o madrigueras rapaces, alquilan a sus representantes y se los puede hallar en los registros de expropiaciones, contratos de concesión, comodatos, cesiones de terrenos, etc. A cada paso, está la huella criminal de estos malhechores.

Y en el Poder Judicial se subastan las sentencias que tienen escalafón privilegiado según los “clientes”. Las firmas gigantes mandan a sus embajadores de apellido, proveniencia, club social o a los new rich, iguales de desalmados que los tradicionales.

Perder el trabajo representa un trauma de consecuencias impredecibles. ¿Qué hace un hombre o mujer arriba de los 60 años, luego de la carta de adiós? A nadie se le puede ocurrir que un negocio sea una beneficencia pero tampoco hay que permitir los abusos.

Con la autocracia fujimorista se instaló en Perú el imperio de los bancos, abogángsteres y sus estudios, gerentes soberbios y mandamases inflexibles, en las empresas públicas y las privadas hicieron su agosto sacando miles de millones del Perú y no reinvirtieron.

El crimen fujimorista permitió el arrasamiento de los derechos humanos, el aplastamiento de los sindicatos, la decadencia de la justicia y la putrefacción de los valores morales en Perú. Todo tuvo un precio y así lo mal negociaron estos irresponsables.

Cuando fue capturado Abimael Guzmán, Kenya Fujimori estaba pescando en la Selva, ignorante del magno evento.

Se viene el 2024. ¿Cuántos abusos más perpetrarán los bancos con sus cobranzas coactivas, con descerrajes autorizados, con policía venal a su servicio y jueces aceitados para atropellar a los ciudadanos pacíficos que perdieron sus negocios o están imposibilitados de pagar deudas?

Sin vergüenza, menos rubor o cualquier clase de prudencia, el Banco de Crédito anuncia que le han premiado como el mejor banco.

No olvidemos: RANSA del grupo BCP que bota a cientos de empleados en Navidad y Año Nuevo.

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30-12-2023

Ransa de grupo BCP, bota cientos de trabajadores

Ironías contundentes, el Banco de Crédito del Perú, cuyo emblemático dueño, Dionisio Romero Seminario, hacía negocios con Vladimiro Montesinos, ha sido nominado como ganador del Best FX Bank Award 2024, tal como se ve en la foto.

Y en el otro extremo, bajo solapadas formas, RANSA del inefable grupo BCP, echa a la calle, culminando el 2023, a cientos de trabajadores. Los pretextos abundan y la prensa solícita y amable que ruega publicidad, calla.

Si en tiempos de la dictadura delincuencial de Alberto Kenya Fujimori y su carnal Montesinos, era común que el poderoso banquero Dionisio Romero Seminario hiciera ruedas de negocios con aquellos vendepatrias, en épocas actuales, la tradición ha continuado.

No ha mucho se reveló que el señor Dionisio Romero Paoletti y que ahora pilotea al BCP, había hecho una donación de varios millones de dólares a la señora Keiko Fujimori para alguna de sus campañas electorales.

El asunto se remonta hacia el 2020, es decir, nos vamos a los 4 años y hasta donde se sabe no se ha avanzado gran cosa. Y el control de daños que han manejado con destreza (o sea comprando silencios y fletando complicidades), funcionó a las mil maravillas.

En Perú un turronero que tiene la mala idea de consagrarse al delito, si cae, puede pasarse 30 años preso, sin sentencia y olvidado. Los que roban, estafan, mal usan el dinero de los clientes haciendo donaciones cuestionables, aparecen en las revistas de sociedad, no están ni un día en la cárcel y siguen siendo los insolentes poderosos a quienes nadie para.

¿Qué puede significar la noticia del despido para jefes de cientos de familias que rindieron las exigentes cuotas impuestas a los empleados de RANSA del grupo Banco de Crédito del Perú? Desconocemos si las indemnizaciones representan un justo reconocimiento a los años de labores, pero existe la probabilidad que no sea así.

Recordemos, en países profundamente fracturados como el Perú, la regla de oro, la impone quien tiene el oro. Y el pueblo vota, paga impuestos, sufre la discriminación y pelea a diario, pero NO DECIDE NADA.

Las elecciones consagran a candidatos miopes, huérfanos de cualquier horizonte o programa político constructivo y enérgico y lleva a sus administraciones a rateros de larguísima y acreditada foja de servicios en la modalidad de robo al Estado.

Cuando los cacos se apropian del dinero público, es decir de los impuestos que pagan los contribuyentes, se incurre en uno de los crímenes más abominables de la historia.

Muchas empresas omnipotentes, filiales de multinacionales o locales, no pagan impuestos y judicializan procesos para buscar la prescripción vía el envejecimiento de las obligaciones y por eso hay miles de millones que no percibirá el Estado peruano ¡nunca!

Los abogángsteres, esa instancia summa cumme laude, del Derecho, vía sus estudios, bufetes o madrigueras rapaces, alquilan a sus representantes y se los puede hallar en los registros de expropiaciones, contratos de concesión, comodatos, cesiones de terrenos, etc. A cada paso, está la huella criminal de estos malhechores.

Y en el Poder Judicial se subastan las sentencias que tienen escalafón privilegiado según los “clientes”. Las firmas gigantes mandan a sus embajadores de apellido, proveniencia, club social o a los new rich, iguales de desalmados que los tradicionales.

Perder el trabajo representa un trauma de consecuencias impredecibles. ¿Qué hace un hombre o mujer arriba de los 60 años, luego de la carta de adiós? A nadie se le puede ocurrir que un negocio sea una beneficencia pero tampoco hay que permitir los abusos.

Con la autocracia fujimorista se instaló en Perú el imperio de los bancos, abogángsteres y sus estudios, gerentes soberbios y mandamases inflexibles, en las empresas públicas y las privadas hicieron su agosto sacando miles de millones del Perú y no reinvirtieron.

El crimen fujimorista permitió el arrasamiento de los derechos humanos, el aplastamiento de los sindicatos, la decadencia de la justicia y la putrefacción de los valores morales en Perú. Todo tuvo un precio y así lo mal negociaron estos irresponsables.

Cuando fue capturado Abimael Guzmán, Kenya Fujimori estaba pescando en la Selva, ignorante del magno evento.

Se viene el 2024. ¿Cuántos abusos más perpetrarán los bancos con sus cobranzas coactivas, con descerrajes autorizados, con policía venal a su servicio y jueces aceitados para atropellar a los ciudadanos pacíficos que perdieron sus negocios o están imposibilitados de pagar deudas?

Sin vergüenza, menos rubor o cualquier clase de prudencia, el Banco de Crédito anuncia que le han premiado como el mejor banco.

No olvidemos: RANSA del grupo BCP que bota a cientos de empleados en Navidad y Año Nuevo.

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