Política

Manual para zombies del sodalicio

hcmujica@gmail.com
LuisFernandoFigari
6 de noviembre del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
7-11-2026

Manual para zombies del sodalicio

Con ese nombre y la autoría de Juan Gonzales, llegó esta carta a los integrantes supérstites del llamado Sodalicio de Vida Cristiana que andan encubiertos y sin vergüenza por la comisión de sus crímenes.

Deseable que el pontífice por llegar en los días siguientes pueda escuchar a las víctimas de la secta perversa y millonaria a las que el papa conoce muy bien.

En El Sodalitium en crisis, escribí el 14-2-2002, https://bit.ly/2O3eP7V

“El Sodalitium comparte un tenebroso origen fascista con otra secta de ultraderecha: Tradición, Familia y Propiedad (TFP). La sucursal peruana de la TFP, de origen brasileño, fue fundada por Francisco Tudela y Luis Fernando Figari.

Los miembros de la TFP se confiesan católicos pero lo cierto es que la Iglesia Católica los ha condenado más de una vez. En Venezuela la cancillería y el ministerio de Justicia ordenaron su disolución y prohibieron a sus líderes abandonar el país porque se comprobaron numerosas denuncias por "atentar contra la vida familiar y lavarles el cerebro a sus miembros"; el presbítero Amador Merino Gómez señaló que TFP "incurre en desviaciones y manipulaciones de la doctrina de la iglesia y el culto".

En otros países, además, mantiene contacto con partidos y facciones de extrema derecha neonazi europeas, entre ellas, la peligrosa "Fundación Familia Española". Eso es decir, por lo menos, que TFP es una secta de cuño fascista.

La disolución real, comprobada, verificada del Sodalicio no debe ser puro discurso efectista como suele acostumbrarse en nuestra realidad latinoamericana. Sectas como aquella, amén del lamentable espectáculo de farsa en nombre de la fe, también han sido -y son- amenazas letales contra la salud mental de las sociedades.

Leamos.

“Queridos muertos vivientes del Sodalicio:

Primero, gracias por confirmar que están muertos. Sólo un muerto necesita que el Papa le firme un certificado de defunción dos veces - 14 de enero de 2025 y 14 de abril de 2026 - para entender que ya los disolvieron. Los disolvieron, señores. No es una metáfora. No es una pausa espiritual. Es una disolución.

Como el azúcar en agua. Ya no existen. Pero ahí siguen, aleteando como zopilotes sobre su propio patrimonio, transfiriendo colegios, cementerios, universidades a terceros como si la justicia fuera tonta y no supiera seguir la ruta del dinero.

Da ternura verlos ahora convertidos en editorialistas de la ultraderecha internacional. De abusar en sacristías a abusar de la gramática en El Español, en InfoVaticana, en los panfletos donde todavía les dan columna porque comparten el mismo miedo a que una víctima cobre. Y claro, ahora el enemigo es Bertomeu.

El cura sin cara de mi colegio decía "Aquí no estoy yo" porque tenía humildad. Ustedes dicen "Aquí no estamos nosotros" porque escondieron los bienes. El se escondía tras una rejilla para no estorbar. Ustedes se esconden detrás de sociedades offshore para no pagar.

Atacan al comisario Bertomeu porque hace lo único que ustedes nunca hicieron: poner a la víctima en el centro. Y les duele, les arde, porque toda su vida construyeron una institución alrededor de un solo hombre - Figari - y ahora que Roma les puso otro hombre enfrente para liquidarlos, descubren que el narcisismo duele cuando no es el propio.

Se quejan de que Bertomeu habla de sus canas, de sus ojeras, de sus vuelos. ¿De verdad? ¿Ustedes, que se miraron al espejo durante 50 años creyéndose la reserva moral de América Latina, que confundieron carisma con cuenta bancaria, que llamaban formación a la obediencia ciega, ustedes, los soberbios por antonomasia, vienen a dar clases de humildad?

Ustedes fueron desnudados ante la opinión pública. No por la prensa de izquierda, no por Bertomeu, no por el Papa León XIV. Por sus propias víctimas.

Por los testimonios de intervenciones psiquiátricas forzadas, de abusos, de manipulación, de consentimientos arrancados en vulnerabilidad que ustedes llamaban vocación.

Y ahora que les piden lo mínimo - que paguen la reparación con SU patrimonio, no con limosnas, no con discursos, con sus bienes privatizados, se hacen los ofendidos y mandan a sus sicarios mediáticos a decir que es persecución.

No es persecución. Es contabilidad.

Ya no son Iglesia. Ya no son familia espiritual. Ya no son ni siquiera sociedad. Son una marca en liquidación que cree que cambiando de razón social escapa de la responsabilidad legal. Spoiler para zopilotes: no escapa. Ustedes ya no son nada.

Así que sigan escribiendo cartas en medios que nadie lee fuera de su burbuja. Sigan creyendo que atacar a quien busca justicia les devolverá el prestigio.

Mientras tanto, el mundo ya siguió, el papa ya firmó, la gente ya entendió quiénes son.

Y ustedes siguen ahí, muertos, parloteando, sin entender que el velorio ya terminó hace rato”.

Si la política fuera seria en Perú, las colectividades debieran entender que a las sectas hay que pulverizarlas desde el discurso y las mentiras que en nombre de la fe, contrabandean los pillos. La revolución de los espíritus es urgente e imprescindible.

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hcmujica@gmail.com
LuisFernandoFigari
6 de noviembre del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
7-11-2026

Manual para zombies del sodalicio

Con ese nombre y la autoría de Juan Gonzales, llegó esta carta a los integrantes supérstites del llamado Sodalicio de Vida Cristiana que andan encubiertos y sin vergüenza por la comisión de sus crímenes.

Deseable que el pontífice por llegar en los días siguientes pueda escuchar a las víctimas de la secta perversa y millonaria a las que el papa conoce muy bien.

En El Sodalitium en crisis, escribí el 14-2-2002, https://bit.ly/2O3eP7V

“El Sodalitium comparte un tenebroso origen fascista con otra secta de ultraderecha: Tradición, Familia y Propiedad (TFP). La sucursal peruana de la TFP, de origen brasileño, fue fundada por Francisco Tudela y Luis Fernando Figari.

Los miembros de la TFP se confiesan católicos pero lo cierto es que la Iglesia Católica los ha condenado más de una vez. En Venezuela la cancillería y el ministerio de Justicia ordenaron su disolución y prohibieron a sus líderes abandonar el país porque se comprobaron numerosas denuncias por "atentar contra la vida familiar y lavarles el cerebro a sus miembros"; el presbítero Amador Merino Gómez señaló que TFP "incurre en desviaciones y manipulaciones de la doctrina de la iglesia y el culto".

En otros países, además, mantiene contacto con partidos y facciones de extrema derecha neonazi europeas, entre ellas, la peligrosa "Fundación Familia Española". Eso es decir, por lo menos, que TFP es una secta de cuño fascista.

La disolución real, comprobada, verificada del Sodalicio no debe ser puro discurso efectista como suele acostumbrarse en nuestra realidad latinoamericana. Sectas como aquella, amén del lamentable espectáculo de farsa en nombre de la fe, también han sido -y son- amenazas letales contra la salud mental de las sociedades.

Leamos.

“Queridos muertos vivientes del Sodalicio:

Primero, gracias por confirmar que están muertos. Sólo un muerto necesita que el Papa le firme un certificado de defunción dos veces - 14 de enero de 2025 y 14 de abril de 2026 - para entender que ya los disolvieron. Los disolvieron, señores. No es una metáfora. No es una pausa espiritual. Es una disolución.

Como el azúcar en agua. Ya no existen. Pero ahí siguen, aleteando como zopilotes sobre su propio patrimonio, transfiriendo colegios, cementerios, universidades a terceros como si la justicia fuera tonta y no supiera seguir la ruta del dinero.

Da ternura verlos ahora convertidos en editorialistas de la ultraderecha internacional. De abusar en sacristías a abusar de la gramática en El Español, en InfoVaticana, en los panfletos donde todavía les dan columna porque comparten el mismo miedo a que una víctima cobre. Y claro, ahora el enemigo es Bertomeu.

El cura sin cara de mi colegio decía "Aquí no estoy yo" porque tenía humildad. Ustedes dicen "Aquí no estamos nosotros" porque escondieron los bienes. El se escondía tras una rejilla para no estorbar. Ustedes se esconden detrás de sociedades offshore para no pagar.

Atacan al comisario Bertomeu porque hace lo único que ustedes nunca hicieron: poner a la víctima en el centro. Y les duele, les arde, porque toda su vida construyeron una institución alrededor de un solo hombre - Figari - y ahora que Roma les puso otro hombre enfrente para liquidarlos, descubren que el narcisismo duele cuando no es el propio.

Se quejan de que Bertomeu habla de sus canas, de sus ojeras, de sus vuelos. ¿De verdad? ¿Ustedes, que se miraron al espejo durante 50 años creyéndose la reserva moral de América Latina, que confundieron carisma con cuenta bancaria, que llamaban formación a la obediencia ciega, ustedes, los soberbios por antonomasia, vienen a dar clases de humildad?

Ustedes fueron desnudados ante la opinión pública. No por la prensa de izquierda, no por Bertomeu, no por el Papa León XIV. Por sus propias víctimas.

Por los testimonios de intervenciones psiquiátricas forzadas, de abusos, de manipulación, de consentimientos arrancados en vulnerabilidad que ustedes llamaban vocación.

Y ahora que les piden lo mínimo - que paguen la reparación con SU patrimonio, no con limosnas, no con discursos, con sus bienes privatizados, se hacen los ofendidos y mandan a sus sicarios mediáticos a decir que es persecución.

No es persecución. Es contabilidad.

Ya no son Iglesia. Ya no son familia espiritual. Ya no son ni siquiera sociedad. Son una marca en liquidación que cree que cambiando de razón social escapa de la responsabilidad legal. Spoiler para zopilotes: no escapa. Ustedes ya no son nada.

Así que sigan escribiendo cartas en medios que nadie lee fuera de su burbuja. Sigan creyendo que atacar a quien busca justicia les devolverá el prestigio.

Mientras tanto, el mundo ya siguió, el papa ya firmó, la gente ya entendió quiénes son.

Y ustedes siguen ahí, muertos, parloteando, sin entender que el velorio ya terminó hace rato”.

Si la política fuera seria en Perú, las colectividades debieran entender que a las sectas hay que pulverizarlas desde el discurso y las mentiras que en nombre de la fe, contrabandean los pillos. La revolución de los espíritus es urgente e imprescindible.

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