Política

Jesús Guzmán Gallardo: líder, maestro, amigo

hcmujica@gmail.com
ResizedZocalo
11 de julio del 2024

 

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
12-7-2024

Jesús Guzmán Gallardo: líder, maestro, amigo

Procuré ayer, luego de recibida la infausta noticia de la partida del líder, maestro y amigo Jesús Guzmán Gallardo, serenar sentimientos, equilibrar recuerdos y enhebrar una nota en su homenaje.

Conocí a Jesús por los años 70 y cuando se desempeñaba como Secretario General Colegiado al lado de Andrés Townsend, Armando Villanueva, Ramiro Prialé, entre otros, ilustres dirigentes de lo que entonces era el poderoso Partido Aprista. No menos de un tercio significaba esa colectividad que mostraba presencia nacional al este y oeste, al norte y al sur.

Era escolar y ya tenía alguna responsabilidad directiva y solicité ayuda y orientación a Jesús con quien me reuní una noche más bien fría. Supongo que mi uniforme escolar, rostro famélico y ganas de conversar, convencieron a Guzmán quien me invitó a comer.

Lo antedicho como signo peculiar de Jesús, era generoso con lo que tenía y más de una vez los dirigentes fueron transportados a sus casas a altas horas de la noche en su auto, señaladamente los casos de Luis Heysen o Carlos Manuel Cox.

En colegios importantes de Lima impartió clases Jesús, al Santa María llevó a dar una conferencia a Víctor Raúl que salió aclamado entre los muchachos de entonces que recibieron con curiosidad y luego despidieron con júbilo a Haya.

En esos años 70 Jesús juntó su simpatía, devoción y amor para con Bertha, lealísima compañera desde entonces a sus múltiples facetas de acción, dentro y fuera del país y quienes tenemos la suerte de conocerla, transmitimos a ella también nuestro pesar.

Los días angustiosos de la enfermedad de Víctor Raúl encontraron a Jesús en el Cusco, lugar al que la Secretaría Colegiada le había comisionado ir por razones de organización. Fue entonces que se enteró del deceso de Haya de la Torre, la noche del 2 de agosto de 1979. Lió bártulos y por tierra y por aire retornó a Lima.

Jesús habló a nombre de la juventud ante los restos de Haya de la Torre en el Parque Universitario donde ocurrieran sucesos de tremenda importancia política para el país y de los que Víctor Raúl fuera protagonista.

La desaparición de Haya de la Torre fue el principio de una lamentable desunión que costó caro, muy caro. De haber conquistado en 1978 casi todo el país y bajo el liderazgo de un anciano de más de 83 años, en 1980 el Apra, se redujo a La Libertad, Lambayeque y Cajamarca.

El Apra perdió en 1980 por algo más de 600 mil votos de ventaja que obtuvo Fernando Belaunde.

El dislate, desorden, indisciplina hacían presa del Apra, debilitando su organización.

En ese año Jesús Guzmán ganó una diputación por Lima y son múltiples sus intervenciones en la Cámara Baja no sólo por su intensidad, sino por el conocimiento de causa de los temas y el enjuiciamiento severo que otorgó a sus disertaciones.

Jesús recordaba siempre que varios de sus parientes habían estado en el combate en la revolución del 7 de julio de 1932, por eso también participó con Ilda Urízar y Fernando Arias, en el esfuerzo al que se denominó la entrega musical de la Cantata de Trujillo que Haya elogió fraternalmente ese 1973.

Por haber sido diputado, aprista y honesto, Jesús se encontró con una dificultad enorme para conseguir trabajo. Curioso país en que se castiga al ciudadano no por deshonesto sino por todo lo contrario: ¡tener las manos limpias!

Nuestras conversaciones eran múltiples, polémicas y cuando se llevaban a cabo en su casa, siempre tuve el gusto de saborear la maravillosa y versátil habilidad culinaria de Bertha que era tan generosa como Jesús además de bromista e interlocutora siempre novedosa.

Cuando a posteriori del desmadre de 1985-1990 Jesús exigió el examen exhaustivo y auditoría de todos los que fueron funcionarios en el gobierno de Alan García, algunos matones con instrucciones precisas le propinaron una paliza que le envió largos y dolorosos días a una clínica.

En los últimos años Jesús desempeñó la dirección del Colegio San Andrés influyendo en la dinámica de actividades cual torbellino imparable. Conferencias, debates, toma de contacto con ex alumnos, consejería con padres de familia, etc. Testimonios hay que ponen de relieve esta etapa como una de las mejores del prestigiado centro de estudios.

Jesús fue líder del Comando Nacional de Acción, maestro escolar y amigo con quien estuvimos, pocos años atrás, en Ciudad de México, en una conferencia política con dirigentes de la izquierda indoamericana.

¡Descansa en paz Jesús!

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Jesús Guzmán Gallardo: líder, maestro, amigo

Procuré ayer, luego de recibida la infausta noticia de la partida del líder, maestro y amigo Jesús Guzmán Gallardo, serenar sentimientos, equilibrar recuerdos y enhebrar una nota en su homenaje.

Conocí a Jesús por los años 70 y cuando se desempeñaba como Secretario General Colegiado al lado de Andrés Townsend, Armando Villanueva, Ramiro Prialé, entre otros, ilustres dirigentes de lo que entonces era el poderoso Partido Aprista. No menos de un tercio significaba esa colectividad que mostraba presencia nacional al este y oeste, al norte y al sur.

Era escolar y ya tenía alguna responsabilidad directiva y solicité ayuda y orientación a Jesús con quien me reuní una noche más bien fría. Supongo que mi uniforme escolar, rostro famélico y ganas de conversar, convencieron a Guzmán quien me invitó a comer.

Lo antedicho como signo peculiar de Jesús, era generoso con lo que tenía y más de una vez los dirigentes fueron transportados a sus casas a altas horas de la noche en su auto, señaladamente los casos de Luis Heysen o Carlos Manuel Cox.

En colegios importantes de Lima impartió clases Jesús, al Santa María llevó a dar una conferencia a Víctor Raúl que salió aclamado entre los muchachos de entonces que recibieron con curiosidad y luego despidieron con júbilo a Haya.

En esos años 70 Jesús juntó su simpatía, devoción y amor para con Bertha, lealísima compañera desde entonces a sus múltiples facetas de acción, dentro y fuera del país y quienes tenemos la suerte de conocerla, transmitimos a ella también nuestro pesar.

Los días angustiosos de la enfermedad de Víctor Raúl encontraron a Jesús en el Cusco, lugar al que la Secretaría Colegiada le había comisionado ir por razones de organización. Fue entonces que se enteró del deceso de Haya de la Torre, la noche del 2 de agosto de 1979. Lió bártulos y por tierra y por aire retornó a Lima.

Jesús habló a nombre de la juventud ante los restos de Haya de la Torre en el Parque Universitario donde ocurrieran sucesos de tremenda importancia política para el país y de los que Víctor Raúl fuera protagonista.

La desaparición de Haya de la Torre fue el principio de una lamentable desunión que costó caro, muy caro. De haber conquistado en 1978 casi todo el país y bajo el liderazgo de un anciano de más de 83 años, en 1980 el Apra, se redujo a La Libertad, Lambayeque y Cajamarca.

El Apra perdió en 1980 por algo más de 600 mil votos de ventaja que obtuvo Fernando Belaunde.

El dislate, desorden, indisciplina hacían presa del Apra, debilitando su organización.

En ese año Jesús Guzmán ganó una diputación por Lima y son múltiples sus intervenciones en la Cámara Baja no sólo por su intensidad, sino por el conocimiento de causa de los temas y el enjuiciamiento severo que otorgó a sus disertaciones.

Jesús recordaba siempre que varios de sus parientes habían estado en el combate en la revolución del 7 de julio de 1932, por eso también participó con Ilda Urízar y Fernando Arias, en el esfuerzo al que se denominó la entrega musical de la Cantata de Trujillo que Haya elogió fraternalmente ese 1973.

Por haber sido diputado, aprista y honesto, Jesús se encontró con una dificultad enorme para conseguir trabajo. Curioso país en que se castiga al ciudadano no por deshonesto sino por todo lo contrario: ¡tener las manos limpias!

Nuestras conversaciones eran múltiples, polémicas y cuando se llevaban a cabo en su casa, siempre tuve el gusto de saborear la maravillosa y versátil habilidad culinaria de Bertha que era tan generosa como Jesús además de bromista e interlocutora siempre novedosa.

Cuando a posteriori del desmadre de 1985-1990 Jesús exigió el examen exhaustivo y auditoría de todos los que fueron funcionarios en el gobierno de Alan García, algunos matones con instrucciones precisas le propinaron una paliza que le envió largos y dolorosos días a una clínica.

En los últimos años Jesús desempeñó la dirección del Colegio San Andrés influyendo en la dinámica de actividades cual torbellino imparable. Conferencias, debates, toma de contacto con ex alumnos, consejería con padres de familia, etc. Testimonios hay que ponen de relieve esta etapa como una de las mejores del prestigiado centro de estudios.

Jesús fue líder del Comando Nacional de Acción, maestro escolar y amigo con quien estuvimos, pocos años atrás, en Ciudad de México, en una conferencia política con dirigentes de la izquierda indoamericana.

¡Descansa en paz Jesús!

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