
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
2-10-2026
¡Enanos miopes, ah políticos!
Generalizar que la totalidades de especímenes que están en la política, lucen estas anti-virtudes, sería una exageración imprudente. Pero que un 95% sí que se encuadra en la neumática de esos ineptos, sí es posible.
Una definición más o menos didáctica, precisa el término enano miope: carente de la inteligencia, perspicacia, capacidad de prever y analizar eventos esperables o normales.
Otra se refiere al de visión escasa o inexistente: corto de alcances o de miras, poco perspicaz.
Y no es que me esté adelantando a nominar al común de nuestros animales políticos que son, en elevado porcentaje, miopes, chatos, ignaros y de microscópica, si alguna, mirada nacional. ¿Llegan a la veintena las excepciones con criterio, alguna dignidad y cultura, los políticos que hoy son senadores y diputados?
Día que pasa, amanecer que noticia la cosmética de la división senadores y diputados. Casi todos pasan por el aro del conformismo, la empleocracia, la absoluta y diminuta mira al horizonte y se emocionan que les llamen “doctores, congresistas de la República” y los lleven a pronunciar cualquier adefesio, en los miedos de comunicación.
En suma, en los días actuales, los miedos se refocilan en presentar impresentables que dicen cuanto la inercia les mueve la lengua, disparate tras torpeza.
La pregunta es sencilla: ¿para qué van al Congreso? ¡A hacer leyes meditadas y bajo el escrutinio de las grandes mayorías nacionales que aspiran a que esas legislaciones les favorezcan en la construcción de un Perú libre, justo y culto. ¿Piensan eso los enanos miopes, ah políticos, que ganaron una curul? Usted puede mejor contestar.
Evoquemos, como puntual referencia, lo acontecido lustros atrás y con personajes que concitaban respeto, discrepancia pero nivel y del más alto, hasta dentro de sus propuestas conservadoras que sabían defender desde sus puntos de vista.
Cuando las semanas iniciales, en 1978, de la Asamblea Constituyente, los sectores de la izquierda marxista con virulencia y algazara, acusaban a diestra y siniestra y en la presidencia hubo un titular que soportaba lo que él llamó desfleme de los representantes. Bueno recordar que Víctor Raúl Haya de la Torre ganó luego el respeto de todas las bancadas y el país conoció al político influyente cuyo movimiento había sido, a favor o en contra, eje de la política peruana desde 1930 en adelante, sin dejar de mencionar los sucesos a partir de 1923.
Nuestros enanos miopes, ah políticos, debieran tener consejo, asesoría y orientación más que urgente y responsable en torno a sus posiciones públicas.
Por ejemplo. ¿Por qué esa mudez respecto de la endeble, sumisa y borreguil política exterior del gobierno de Keiko Fujimori? El señor Espá, canciller, puede alegar en su favor que sí ha trabajado varios lustros en la planilla de la embajada de Estados Unidos, por tanto su simpatía por el país del norte, no sorprende. Lo que sí asombra es que no comprenda que hay un término: dignidad, al que no se renuncia ¡jamás!
Nuestros enanos miopes, ah políticos ¡hasta hoy no plantean la interpelación al ministro de Relaciones Exteriores que debe el esclarecimiento de varios palos de ciego de su cartera en nombre del Perú: Escudo alineado a EEUU y rompimiento con Irán!
En el continente hay rechazo y exigencia de explicaciones sobre el mismo particular y el brasileño Lula dijo que prima el nefasto acatamiento de los presidentes latinoamericanos hacia la Casa Blanca. ¿Y qué hay de China, nuestro primer socio comercial, en plena liza con Washington D.C., a lo largo y ancho del Perú?
En lugar de promover censura de ministros que fracasan con estrépito reprobable, debían los legiferantes, mostrar algo de amor propio y patrio, y estudio para encarar situaciones geopolíticas de alto riesgo.
Los enanos miopes, ah políticos, debían entender o estudiar o conseguir los rudimentos de una mirada nacional, con profundo horizonte de futuro para los próximos 50 años; con análisis de la soberanía nacional basada en la soberanía popular; en la definición del Estado como herramienta y presa apetecible –como es hoy- de sectores minoritarios y privilegiados en detrimento de los mayoritarios y empobrecidos.
Nuestra relación internacional y bajo qué reglas empujamos los tratados que realmente favorezcan al país no a los oligopolios armados hasta los dientes de periodistas al kilo y capaces no sólo de vender a sus respectivas madres sino ¡de hasta de negociar el precio, centavo a centavo!
¿Es mucho pedir? ¡De ninguna manera! El colapso de agrupaciones que se extinguen penosamente, con recuerdos de casi cien años atrás, pero desverguenzas en los últimos 40 años, halla su origen en la inmoralidad venal y estafadora de sus líderes, baste con recordar que el principal capitoste, lejos de asumir con valentía la comisión de sus delitos, se disparó en la cabeza.
Exijamos decencia y mesura. El Perú no es juguete de nadie ni puede ser tampoco una chacra en que improvisados brutos hagan lo que les dé la gana.
¡Para eso se paga impuestos y hay que mirar escrupulosamente a los enanos miopes, ah políticos, para demandarles una acción responsable y seria en favor el país!
¿Es mucho pedir?
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
2-10-2026
¡Enanos miopes, ah políticos!
Generalizar que la totalidades de especímenes que están en la política, lucen estas anti-virtudes, sería una exageración imprudente. Pero que un 95% sí que se encuadra en la neumática de esos ineptos, sí es posible.
Una definición más o menos didáctica, precisa el término enano miope: carente de la inteligencia, perspicacia, capacidad de prever y analizar eventos esperables o normales.
Otra se refiere al de visión escasa o inexistente: corto de alcances o de miras, poco perspicaz.
Y no es que me esté adelantando a nominar al común de nuestros animales políticos que son, en elevado porcentaje, miopes, chatos, ignaros y de microscópica, si alguna, mirada nacional. ¿Llegan a la veintena las excepciones con criterio, alguna dignidad y cultura, los políticos que hoy son senadores y diputados?
Día que pasa, amanecer que noticia la cosmética de la división senadores y diputados. Casi todos pasan por el aro del conformismo, la empleocracia, la absoluta y diminuta mira al horizonte y se emocionan que les llamen “doctores, congresistas de la República” y los lleven a pronunciar cualquier adefesio, en los miedos de comunicación.
En suma, en los días actuales, los miedos se refocilan en presentar impresentables que dicen cuanto la inercia les mueve la lengua, disparate tras torpeza.
La pregunta es sencilla: ¿para qué van al Congreso? ¡A hacer leyes meditadas y bajo el escrutinio de las grandes mayorías nacionales que aspiran a que esas legislaciones les favorezcan en la construcción de un Perú libre, justo y culto. ¿Piensan eso los enanos miopes, ah políticos, que ganaron una curul? Usted puede mejor contestar.
Evoquemos, como puntual referencia, lo acontecido lustros atrás y con personajes que concitaban respeto, discrepancia pero nivel y del más alto, hasta dentro de sus propuestas conservadoras que sabían defender desde sus puntos de vista.
Cuando las semanas iniciales, en 1978, de la Asamblea Constituyente, los sectores de la izquierda marxista con virulencia y algazara, acusaban a diestra y siniestra y en la presidencia hubo un titular que soportaba lo que él llamó desfleme de los representantes. Bueno recordar que Víctor Raúl Haya de la Torre ganó luego el respeto de todas las bancadas y el país conoció al político influyente cuyo movimiento había sido, a favor o en contra, eje de la política peruana desde 1930 en adelante, sin dejar de mencionar los sucesos a partir de 1923.
Nuestros enanos miopes, ah políticos, debieran tener consejo, asesoría y orientación más que urgente y responsable en torno a sus posiciones públicas.
Por ejemplo. ¿Por qué esa mudez respecto de la endeble, sumisa y borreguil política exterior del gobierno de Keiko Fujimori? El señor Espá, canciller, puede alegar en su favor que sí ha trabajado varios lustros en la planilla de la embajada de Estados Unidos, por tanto su simpatía por el país del norte, no sorprende. Lo que sí asombra es que no comprenda que hay un término: dignidad, al que no se renuncia ¡jamás!
Nuestros enanos miopes, ah políticos ¡hasta hoy no plantean la interpelación al ministro de Relaciones Exteriores que debe el esclarecimiento de varios palos de ciego de su cartera en nombre del Perú: Escudo alineado a EEUU y rompimiento con Irán!
En el continente hay rechazo y exigencia de explicaciones sobre el mismo particular y el brasileño Lula dijo que prima el nefasto acatamiento de los presidentes latinoamericanos hacia la Casa Blanca. ¿Y qué hay de China, nuestro primer socio comercial, en plena liza con Washington D.C., a lo largo y ancho del Perú?
En lugar de promover censura de ministros que fracasan con estrépito reprobable, debían los legiferantes, mostrar algo de amor propio y patrio, y estudio para encarar situaciones geopolíticas de alto riesgo.
Los enanos miopes, ah políticos, debían entender o estudiar o conseguir los rudimentos de una mirada nacional, con profundo horizonte de futuro para los próximos 50 años; con análisis de la soberanía nacional basada en la soberanía popular; en la definición del Estado como herramienta y presa apetecible –como es hoy- de sectores minoritarios y privilegiados en detrimento de los mayoritarios y empobrecidos.
Nuestra relación internacional y bajo qué reglas empujamos los tratados que realmente favorezcan al país no a los oligopolios armados hasta los dientes de periodistas al kilo y capaces no sólo de vender a sus respectivas madres sino ¡de hasta de negociar el precio, centavo a centavo!
¿Es mucho pedir? ¡De ninguna manera! El colapso de agrupaciones que se extinguen penosamente, con recuerdos de casi cien años atrás, pero desverguenzas en los últimos 40 años, halla su origen en la inmoralidad venal y estafadora de sus líderes, baste con recordar que el principal capitoste, lejos de asumir con valentía la comisión de sus delitos, se disparó en la cabeza.
Exijamos decencia y mesura. El Perú no es juguete de nadie ni puede ser tampoco una chacra en que improvisados brutos hagan lo que les dé la gana.
¡Para eso se paga impuestos y hay que mirar escrupulosamente a los enanos miopes, ah políticos, para demandarles una acción responsable y seria en favor el país!
¿Es mucho pedir?
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!


