Ante próxima Gran Crisis: qué hacer como ciudadanos y qué como país

Lun, 11/15/2021 - 15:32 -- alerta
Gonzalo Alegría
A Carta Cabal
 
 
por Gonzalo Alegría; galegria@pucp.pe
 
16-11-2021
 
El gobierno norteamericano del presidente Biden ha anunciado un plan de inversiones para salir de la crisis que incluye la expansión de su masa monetaria en 3 billones (millones de millones) de dólares nuevos. Lo que se suma a los anteriores planes de salvamento que incrementaron la oferta monetaria norteamericana (desde tiempo de Barack Obama hasta Donald Trump) por un equivalente de 1,9 billones (millones de millones) de dólares. Así las cosas, nos exponemos a que el enorme exceso de liquidez internacional en el que vivimos, termine de agudizarse, de manera que duplicaremos el número de dólares norteamericanos en circulación en un tiempo récord, lo que nos lleva inevitablemente a una escalada inflacionaria global. Este terrible fenómeno que ya había empezado, terminará de agudizarse desbocándonos en una Gran Crisis, peor que la de 1929. Así hemos visto recientemente que todo sube a escala global, menos los salarios: el costo de la energía, los fletes del transporte de mercancías, el transporte de pasajeros, el costo de la canasta básica alimentaria, los materiales de construcción, etc. Ahora, con la expansión monetaria de Biden (sin respaldo en la economía real), terminaremos de distorsionar el mercado global con un importante inflación de activos (el costo de los valores bursátiles, los inmuebles, etc., subirá más y más). Para las familias de a pie, va a resultar cada vez más inalcanzable la casa propia (vivirán de alquiler), como ya ocurre en ciudades como Londres o Nueva York.
 
 
A escala global, la economía real (productiva) crece en progresión aritmética mientras que la economía monetario-financiera crece en progresión geométrica. No hay que ser malthusiano para darse cuenta que tanta irresponsabilidad monetaria nos llevará a la extinción del sistema.
 
 
El exceso de liquidez actual concentra el dinero en las grandes fortunas, las multinacionales y los Fondos de Inversión, que invierten en Deuda Pública (renta fija) y en los mercados bursátiles (renta variable). Ergo, las Bolsas internacionales no paran de subir, pero una cosa es el análisis chartista (el dibujito alcista) y otro el análisis fundamental (el respaldo real de los activos y facturación de dichas empresas sobrevaloradas bursátilmente). Como se observa en el histograma adjunto, a octubre del 2021, el valor bursátil del Dow Jones de Nueva York ha alcanzado un máximo histórico cercano a los 35.000 puntos básicos. La última gran subida especulativa se registró hacia octubre de 2005, cuando se aproximó a los 14.000 puntos. En octubre de 2009 se registró una fuerte corrección que hundió el indicador hasta los 7.000 puntos básicos. Desde entonces, el exceso de liquidez se ha refugiado en la especulación financiera al extremo de que estamos cercanos a los 35.000 puntos básicos (5 veces por encima del valor de la última corrección).
 
En el caso peruano, el distanciamiento entre la recuperación económica oficial registrada por nuestro PBI (producida por un auge de nuestras agroexportaciones y minería), favorecida por el alto precio del cobre, estaño, zinc, arándanos, mangos, paltas…; y la escasa recuperación de nuestras economías domésticas, ha producido una reducción de la clase media peruana que ha pasado del 36,7% del total poblacional en el 2019 al 26,7% en el 2020 (Diario El Comercio, primera plana del 15-11-2021).
 
Nuestra inestabilidad política, económica y social hace que la gente viva en la incertidumbre, sumida en una suerte de anomia (ausencia de ley, normas o convenciones) que nos coloca en una especie de “sálvese quien pueda” en el que reina la delincuencia callejera y de cuellos blancos (burócratas corruptos), la enfermedad (pandemia) y el desempleo.
 
Urge un Plan de Reactivación Económica Nacional centrado en la generación de empleo, sumado a un gobierno fuerte que recupere la seguridad sanitaria y social (lucha frontal contra la pandemia y la delincuencia). El presupuesto presentado por el actual gobierno para el próximo año 2022 no plantea ningún shock inversor, tampoco medidas de reactivación del empleo sólidas. Casi es un incremento lineal del 7% en todos los conceptos, de forma que predomina el Gasto Corriente y las Transferencias Sociales sobre la Inversión Pública. Urge que los ciudadanos extremen sus esfuerzos formativos y laborales, incrementando sensiblemente su productividad y competitividad. Porque si seguimos así de indiferentes, dejándonos arrastrar por la inercia de los mercados, cuando estalle la Gran Crisis seremos uno de los países más afectados. O empezamos a trabajar seriamente ahora o la improvisación volverá a pasarnos factura.