Política

Colonialismo traidor

hcmujica@gmail.com
Ilustración sin título
26 de agosto del 2023

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
27-8-2023

Colonialismo traidor

En artículo que publicó el 2018, el tempranamente desaparecido estudioso Javier Lajo Lazo, y bajo el título Colonialismo interno y traición al Perú, definió conceptos y análisis valiosos.

Afirmó Lajo: “La traición sucedió en las Constituyentes de 1822-1828, donde el grupo criollo legislador restauró el colonialismo devolviendo haciendas, rentas y demás "derechos" ciudadanos a los españoles que lucharon contra el ejército “libertador” de San Martín.

Y, por consiguiente, persiguiendo, asesinando y excluyendo sistemáticamente a los líderes indígenas, comandantes de la guerrilla montonera del ejército patriota (proceso criminal que se extiende flagrante, hasta pasada la guerra con Chile, 1879-1883, con el mariscal Andrés A. Cáceres como protagonista)”.

Infiere Lajo y sostiene: “Es en la primera y segunda constituyente, donde se instituye el fraude que es el “Estado peruano" actual y a su vez es la “matriz” de toda la gavilla de políticos corruptos que lo usan para "el delito estatal".

Señalando el germen opresivo que ha signado buena parte de la historia del Perú, Lajo escribe:

“De este contubernio traidor y restaurador de la colonia, desciende toda esta fauna de políticos corruptos que hoy tenemos que liquidar (dar de baja), junto a toda su secuela de "Estado centralista y colonial".

Esta recensión no oblitera conceptos duros y enérgicos, los que emite Lajo:

“Son muchos los temas a esclarecer en este “país consuetudinariamente frustrado”, castrado históricamente para ser soberano y dispuesto más bien muy "abierto de piernas", para ser ultrajado y saqueado inmisericordemente o en los términos más optimistas (a lo Basadre): país que no dejará de ser siempre una “promesa peruana” (criollamente, prometer es mecer)”.

La tortuosa génesis del Perú tiene elementos que siempre se describen al paso. Javier Lajo, frente a eso, manifiesta:

“Pero comenzaremos a recordar el principio, cual es el tema histórico, de cómo esta “minoría criolla” organizada en “logias liberales” y “románticas” logra excluir a los pueblos indígenas, quechuas, aymaras y amazónicos (tildados de salvajes, bárbaros, etc.) de sus innegables derechos de participar en el Estado peruano “independiente”, hasta el día de hoy; derechos que aquí y en todo el planeta, están amparados por los valores irrenunciables de la teoría constitucional, la democracia representativa, la libre determinación, la soberanía de los pueblos y el derecho a la insurgencia anti-despótica y anti-dictatorial”.

La conclusión categórica de Lajo, la manifiesta así:

“Lo anteriormente descrito, creó un país en donde este grupo minoritario criollo, con su sociedad, cultura, economía y demás recursos “civilizatorios”, manipuló “democráticamente” a la inmensa mayoría de mestizos, indígenas y descendientes de migrantes forzados, imponiendo una suerte de “consenso de Lima”, o centralismo con el que domina y maneja monopólicamente, con un magistral y singular despotismo político una economía mercantilista-extractivista despiadada, un país de mayorías pasivas e inconscientes (ahuevonadas) que se han convenido y se han ido “acomodando” a vivir en la marginalidad, cuando no en una condición de pobreza y subalternidad, astutamente administrada por dichas minorías racistas y “solapas”, que fungen de invisibles con un racismo subliminal y que se sirven de esta aparente “normalidad democrática” estructural y sistémica con apariencia de formalidad legal (colonialismo interno)”.

No hizo alusión Javier Lajo al modus operandi opresor de las castas que usan a los miedos de comunicación en la tarea masiva de embrutecimiento de la sociedad. Para asustarla hasta el pánico más exacerbado, sólo muestran asesinatos y crímenes. Todo lo demás es subalterno o de “poco valor”.

Las deformaciones actuales en que la sociedad toda, profesa violencia de mil maneras, no concita más análisis que los que hacen especialistas. A veces estos entendidos en la materia pecan de bomberos que apagan incendios pero no llegan a la raíz de los grandes temas porque eso no conviene.

Por ejemplo malo y hay que decirlo: ¿alguien cree que la PNP con sus 40 mil efectivos entrenados, con destreza en el uso del armamento, en la estrategia y táctica para brindar seguridad a la ciudadanía, NO PUEDE acabar con las pandillas de mercenarios y sicarios que todos los días hacen acto de presencia?

La PNP tiene recursos que le da el Estado que los recauda del pago de los impuestos de la ciudadanía. A cambio de eso, la sociedad requiere las garantías para vivir no en zozobra sino en paz y con respeto a las leyes. ¿Es mucho pedir?

 

 

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hcmujica@gmail.com
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Colonialismo traidor

En artículo que publicó el 2018, el tempranamente desaparecido estudioso Javier Lajo Lazo, y bajo el título Colonialismo interno y traición al Perú, definió conceptos y análisis valiosos.

Afirmó Lajo: “La traición sucedió en las Constituyentes de 1822-1828, donde el grupo criollo legislador restauró el colonialismo devolviendo haciendas, rentas y demás "derechos" ciudadanos a los españoles que lucharon contra el ejército “libertador” de San Martín.

Y, por consiguiente, persiguiendo, asesinando y excluyendo sistemáticamente a los líderes indígenas, comandantes de la guerrilla montonera del ejército patriota (proceso criminal que se extiende flagrante, hasta pasada la guerra con Chile, 1879-1883, con el mariscal Andrés A. Cáceres como protagonista)”.

Infiere Lajo y sostiene: “Es en la primera y segunda constituyente, donde se instituye el fraude que es el “Estado peruano" actual y a su vez es la “matriz” de toda la gavilla de políticos corruptos que lo usan para "el delito estatal".

Señalando el germen opresivo que ha signado buena parte de la historia del Perú, Lajo escribe:

“De este contubernio traidor y restaurador de la colonia, desciende toda esta fauna de políticos corruptos que hoy tenemos que liquidar (dar de baja), junto a toda su secuela de "Estado centralista y colonial".

Esta recensión no oblitera conceptos duros y enérgicos, los que emite Lajo:

“Son muchos los temas a esclarecer en este “país consuetudinariamente frustrado”, castrado históricamente para ser soberano y dispuesto más bien muy "abierto de piernas", para ser ultrajado y saqueado inmisericordemente o en los términos más optimistas (a lo Basadre): país que no dejará de ser siempre una “promesa peruana” (criollamente, prometer es mecer)”.

La tortuosa génesis del Perú tiene elementos que siempre se describen al paso. Javier Lajo, frente a eso, manifiesta:

“Pero comenzaremos a recordar el principio, cual es el tema histórico, de cómo esta “minoría criolla” organizada en “logias liberales” y “románticas” logra excluir a los pueblos indígenas, quechuas, aymaras y amazónicos (tildados de salvajes, bárbaros, etc.) de sus innegables derechos de participar en el Estado peruano “independiente”, hasta el día de hoy; derechos que aquí y en todo el planeta, están amparados por los valores irrenunciables de la teoría constitucional, la democracia representativa, la libre determinación, la soberanía de los pueblos y el derecho a la insurgencia anti-despótica y anti-dictatorial”.

La conclusión categórica de Lajo, la manifiesta así:

“Lo anteriormente descrito, creó un país en donde este grupo minoritario criollo, con su sociedad, cultura, economía y demás recursos “civilizatorios”, manipuló “democráticamente” a la inmensa mayoría de mestizos, indígenas y descendientes de migrantes forzados, imponiendo una suerte de “consenso de Lima”, o centralismo con el que domina y maneja monopólicamente, con un magistral y singular despotismo político una economía mercantilista-extractivista despiadada, un país de mayorías pasivas e inconscientes (ahuevonadas) que se han convenido y se han ido “acomodando” a vivir en la marginalidad, cuando no en una condición de pobreza y subalternidad, astutamente administrada por dichas minorías racistas y “solapas”, que fungen de invisibles con un racismo subliminal y que se sirven de esta aparente “normalidad democrática” estructural y sistémica con apariencia de formalidad legal (colonialismo interno)”.

No hizo alusión Javier Lajo al modus operandi opresor de las castas que usan a los miedos de comunicación en la tarea masiva de embrutecimiento de la sociedad. Para asustarla hasta el pánico más exacerbado, sólo muestran asesinatos y crímenes. Todo lo demás es subalterno o de “poco valor”.

Las deformaciones actuales en que la sociedad toda, profesa violencia de mil maneras, no concita más análisis que los que hacen especialistas. A veces estos entendidos en la materia pecan de bomberos que apagan incendios pero no llegan a la raíz de los grandes temas porque eso no conviene.

Por ejemplo malo y hay que decirlo: ¿alguien cree que la PNP con sus 40 mil efectivos entrenados, con destreza en el uso del armamento, en la estrategia y táctica para brindar seguridad a la ciudadanía, NO PUEDE acabar con las pandillas de mercenarios y sicarios que todos los días hacen acto de presencia?

La PNP tiene recursos que le da el Estado que los recauda del pago de los impuestos de la ciudadanía. A cambio de eso, la sociedad requiere las garantías para vivir no en zozobra sino en paz y con respeto a las leyes. ¿Es mucho pedir?

 

 

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