
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
6-11-2026
Caso Quesada: Cancillería se zurra en sentencias
¿Qué poder divino o capacidad especial tiene Cancillería para no cumplir con las sentencias emitidas por la Corte Suprema? Cancillería perdió en todas las instancias y también una casación contra el caso planteado por el embajador Fortunato Quesada.
Como es de recordarse, un complot, urdido por dos ex cancilleres, Néstor Popolizio y Hugo de Zela, otro embajador José Boza y un funcionario menor, logró que Quesada fuera desaforado de la misión que lideraba, en el 2018, en la embajada del Perú en Israel.
Comprobadísimo
La participación fehaciente, absolutamente impune hasta hoy, fue constatada y evidenciada por la propia Cancillería en documento escrito irrefutable de diciembre 2020 de ORH. ¡Por supuesto, a los nombrados no se les ha abierto proceso, suspendido, llamada de atención, ni con el pétalo de una rosa!
Año transcurrido
El próximo 12 de los corrientes, se cumple un año del Memorándum No ORH024292025 que firma la embajadora Ana Angélica Peña Doig, Jefa de la Oficina General de Recursos Humanos.
En el antecitado documento se detalla una entrevista importante que es preciso recordar:
Dice Peña Doig que recibió al embajador Quesada para tratar “los temas aún no resueltos a raíz de su reposición en el servicio activo mediante la Resolución Ministerial No. 0610-2025-RE.”
1) Reparación moral mediante acto y/o comunicado público. El embajador Quesada solicitaría un acto público de desagravio por habérsele destituido sin un debido proceso. …Hizo referencia a la ceremonia pública de desagravio, del 27 de diciembre de 2001, llevada a cabo en Palacio de Gobierno, a los miembros del Servicio Diplomático que fueron arbitraria e inconstitucionalmente cesados en 1992.
2) Reconocimiento del lucro cesante e intereses de ley (devengados). El embajador Quesada consideraría solicitar el reconocimiento del lucro cesante, más intereses de ley, bajo los siguientes argumentos:
-Remuneraciones no percibidas por interrupción de funciones en Tel Aviv (55 meses).
-Bonificación por trabajo efectivo no percibida en Lima (cinco meses en 2018).
-Bonificación por trabajo efectivo no percibida a partir de su retorno programado al cumplimiento de sus funciones en Israel (30 meses).
Finalmente, el embajador Quesada considera que, habiendo sido truncado su proyecto de vida e interrumpida su carrera cuando se encontraba ejerciendo funciones como Jefe de Misión, le correspondería ser nombrado nuevamente al exterior en similar cargo al que ostentaba antes de su traslado a Lima.
Además, subrayó Quesada que este pedido buscaría restablecer la proyección de carrera que tenía antes de los hechos que derivaron en el procedimiento administrativo disciplinario”.
Se lava las manos
Cuando, por muchas razones se pensaba que el nuevo canciller Carlos Espá, pudiera reivindicar justicia para resolver el caso Quesada, no hay una sola expresión de este funcionario que permita augurar una actitud decidida y valiente.
Mientras que las sentencias judiciales deben ser cumplidas por toda la ciudadanía, un conjunto de señores creen que no es así y simplemente se han dedicado a hacer oídos omisos al veredicto que declara nulo el proceso disciplinario que conllevó contra Quesada su destitución de Israel en 2018.
El canciller Espá será recordado como lealísimo seguidor de la geopolítica del derrotado gobierno de Donald Trump y no por haber hecho esfuerzos por los diplomáticos peruanos.
La verdad de la milanesa, en mi modesta opinión como analista más o menos conocedor de este capítulo que ya tiene ocho años, es que, hay quienes temen que se reconozca la legitimidad de las solicitudes de Quesada porque eso abriría la puerta a más denuncias por la comisión de hechos que, todos han visto, no reciben ni el enjuiciamiento ni el castigo categórico a semejantes fechorías.
¡Diferencias atroces!
A Quesada se le planteó un escándalo mediático y el asunto fue conocido en un programa político, le destituyeron, suspendieron y subrogaron sin debido proceso. Desde el 2018 viene bregando por justicia. Cuando la logra en todas las instancias judiciales, el mal grito institucional es ¡no se oye padre!
Mentes torcidas
¿No está debidamente probado el complot mediático en Tel Aviv, el 2018, contra el embajador Fortunato Quesada?.
La impunidad e inmunidad de Popolizio y de Zela es absurdamente sorprendente dado el notorio blindaje y encubrimiento que reciben desde la gestión del canciller Wagner, el 2021, cuando en ese momento, ya se conocían las pruebas irrefutables del complot contra Quesada.
El tema Quesada no es personal. Es netamente institucional donde, hasta ahora, ha primado un falso espíritu de cuerpo, en el que más de una decena de cancilleres, simplemente no ha hecho nada por solucionarlo. ¿Tan poderosas son las argollas del mal?
Corrupción administrativa
Una falsa solidaridad, alentada por los réprobos y fautores de muchos errores, blinda equivocadamente a los autores del complot mediático, a quienes no se cuestiona en absoluto. Esto es parte de una corrupción administrativa inadmisible porque permite abusos, actos contra la ley y los derechos humanos.
La Cancillería es una institución de jerarquías pero es inaudito que para cualquier decisión adicional sobre este caso, se pretenda que el Poder Judicial se pronuncie, cuando ya el MRE, ha desacatado, retrasado y/o dilatado las soluciones al caso que ¡ya fueron planteadas hace exactamente un año atrás! ¡Ineficiencia muy censurable!
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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
6-11-2026
Caso Quesada: Cancillería se zurra en sentencias
¿Qué poder divino o capacidad especial tiene Cancillería para no cumplir con las sentencias emitidas por la Corte Suprema? Cancillería perdió en todas las instancias y también una casación contra el caso planteado por el embajador Fortunato Quesada.
Como es de recordarse, un complot, urdido por dos ex cancilleres, Néstor Popolizio y Hugo de Zela, otro embajador José Boza y un funcionario menor, logró que Quesada fuera desaforado de la misión que lideraba, en el 2018, en la embajada del Perú en Israel.
Comprobadísimo
La participación fehaciente, absolutamente impune hasta hoy, fue constatada y evidenciada por la propia Cancillería en documento escrito irrefutable de diciembre 2020 de ORH. ¡Por supuesto, a los nombrados no se les ha abierto proceso, suspendido, llamada de atención, ni con el pétalo de una rosa!
Año transcurrido
El próximo 12 de los corrientes, se cumple un año del Memorándum No ORH024292025 que firma la embajadora Ana Angélica Peña Doig, Jefa de la Oficina General de Recursos Humanos.
En el antecitado documento se detalla una entrevista importante que es preciso recordar:
Dice Peña Doig que recibió al embajador Quesada para tratar “los temas aún no resueltos a raíz de su reposición en el servicio activo mediante la Resolución Ministerial No. 0610-2025-RE.”
1) Reparación moral mediante acto y/o comunicado público. El embajador Quesada solicitaría un acto público de desagravio por habérsele destituido sin un debido proceso. …Hizo referencia a la ceremonia pública de desagravio, del 27 de diciembre de 2001, llevada a cabo en Palacio de Gobierno, a los miembros del Servicio Diplomático que fueron arbitraria e inconstitucionalmente cesados en 1992.
2) Reconocimiento del lucro cesante e intereses de ley (devengados). El embajador Quesada consideraría solicitar el reconocimiento del lucro cesante, más intereses de ley, bajo los siguientes argumentos:
-Remuneraciones no percibidas por interrupción de funciones en Tel Aviv (55 meses).
-Bonificación por trabajo efectivo no percibida en Lima (cinco meses en 2018).
-Bonificación por trabajo efectivo no percibida a partir de su retorno programado al cumplimiento de sus funciones en Israel (30 meses).
Finalmente, el embajador Quesada considera que, habiendo sido truncado su proyecto de vida e interrumpida su carrera cuando se encontraba ejerciendo funciones como Jefe de Misión, le correspondería ser nombrado nuevamente al exterior en similar cargo al que ostentaba antes de su traslado a Lima.
Además, subrayó Quesada que este pedido buscaría restablecer la proyección de carrera que tenía antes de los hechos que derivaron en el procedimiento administrativo disciplinario”.
Se lava las manos
Cuando, por muchas razones se pensaba que el nuevo canciller Carlos Espá, pudiera reivindicar justicia para resolver el caso Quesada, no hay una sola expresión de este funcionario que permita augurar una actitud decidida y valiente.
Mientras que las sentencias judiciales deben ser cumplidas por toda la ciudadanía, un conjunto de señores creen que no es así y simplemente se han dedicado a hacer oídos omisos al veredicto que declara nulo el proceso disciplinario que conllevó contra Quesada su destitución de Israel en 2018.
El canciller Espá será recordado como lealísimo seguidor de la geopolítica del derrotado gobierno de Donald Trump y no por haber hecho esfuerzos por los diplomáticos peruanos.
La verdad de la milanesa, en mi modesta opinión como analista más o menos conocedor de este capítulo que ya tiene ocho años, es que, hay quienes temen que se reconozca la legitimidad de las solicitudes de Quesada porque eso abriría la puerta a más denuncias por la comisión de hechos que, todos han visto, no reciben ni el enjuiciamiento ni el castigo categórico a semejantes fechorías.
¡Diferencias atroces!
A Quesada se le planteó un escándalo mediático y el asunto fue conocido en un programa político, le destituyeron, suspendieron y subrogaron sin debido proceso. Desde el 2018 viene bregando por justicia. Cuando la logra en todas las instancias judiciales, el mal grito institucional es ¡no se oye padre!
Mentes torcidas
¿No está debidamente probado el complot mediático en Tel Aviv, el 2018, contra el embajador Fortunato Quesada?.
La impunidad e inmunidad de Popolizio y de Zela es absurdamente sorprendente dado el notorio blindaje y encubrimiento que reciben desde la gestión del canciller Wagner, el 2021, cuando en ese momento, ya se conocían las pruebas irrefutables del complot contra Quesada.
El tema Quesada no es personal. Es netamente institucional donde, hasta ahora, ha primado un falso espíritu de cuerpo, en el que más de una decena de cancilleres, simplemente no ha hecho nada por solucionarlo. ¿Tan poderosas son las argollas del mal?
Corrupción administrativa
Una falsa solidaridad, alentada por los réprobos y fautores de muchos errores, blinda equivocadamente a los autores del complot mediático, a quienes no se cuestiona en absoluto. Esto es parte de una corrupción administrativa inadmisible porque permite abusos, actos contra la ley y los derechos humanos.
La Cancillería es una institución de jerarquías pero es inaudito que para cualquier decisión adicional sobre este caso, se pretenda que el Poder Judicial se pronuncie, cuando ya el MRE, ha desacatado, retrasado y/o dilatado las soluciones al caso que ¡ya fueron planteadas hace exactamente un año atrás! ¡Ineficiencia muy censurable!


