Política

¡Cabezas de aserrín y ucronías!

hcmujica@gmail.com
mentirasaserrín
24 de septiembre del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
25-9-2026

¡Cabezas de aserrín y ucronías!

Escribió la estudiosa y escritora Cecilia Méndez: “Empiezo a pensar que el gratuito, indigno y contraproducente sometimiento de la señora K a un gángster tan pervertido y peligroso como Trump obedece más a su ineptitud y a su costumbre de vivir entre criminales que a un entendimiento político de lo que es ser de derecha o a una vocación conscientemente pro-imperialista.

Ese indigno rebajarse es patético. Puro aserrín en la cabeza. Y amor al poder por el poder, cortedad de miras e incapacidad nata para pensar en el país.

No es que esperara de ella algo mejor. Es solo que cinco años más con esta mujer tan bruta e indigna después de tres años y medio de Dina, Jeri, Balcázar y el pacto mafioso, hechura del fujimorismo y aliados, que han destrozado la ley, la institucionalidad y la moral en el país es demasiado.

Keiko ha sacado su verdadera cara en la ONU. La de la mala y la tonta que solo atina a alzar la voz y a elogiar y empoderar a los militares e inventar terroristas cuando no sabe qué decir, pensando ilusamente, tal vez, que así transmite autoridad, cuando solo da vergüenza y nos hace quedar como una república bananera.

Fluctúo entre la vergüenza, la rabia, la desolación y la pena”.

Hay seres cuya cabeza solo tiene aserrín y por eso sus decisiones fluctúan entre la irrealidad de las ucronías como de la miopía impúdica de sus miras. El ejemplo más dramático lo brinda el mediocrísimo gobierno de Keiko Fujimori, naufragando a diario, en su absoluta desorientación, produce manifiestos pero todos los males persisten en su presencia letal.

Procurando retratar las ¡Simplemente ucronías!, https://bit.ly/4bAKLq8, el 11-2-2024, escribimos sobre un escapismo muy común en nuestra vida pública y política. Leamos.

“La definición de ucronía:

Construcción que especula sobre realidades alternativas, en las que los hechos de la vida real ocurrieron de manera diferente o simplemente no sucedieron en absoluto.

Los peruanos tienen una pródiga costumbre a referirse al pasado e inferir ¿qué hubiera acontecido si tal personaje o grupo de personas adoptaban tal o cual actitud. La realidad no es distinta pero la especulación, de por sí imaginativa, es feraz.

Gran parte del argumento político común y corriente, se basa en que ellos (y por eso piden el voto), no incurrirán en los errores que otros sí. No hay duda que la demagogia prima y una vez que salen electos, por lo general, se olvidan o cumplen a plazos.

¿Cómo se explica la reelección de ilustres tarados y mendaces? Aquellos tienen habilidad para mentir y lo hacen plenamente convictos que obtendrán respaldo. Y malos ejemplos hay varios y las canteras son multipartidarias.

Entonces es posible afirmar que gran parte del pensamiento común radica en la “esperanza” de que no debió haber acontecido.

Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de 1945, triunfó -no podía ser de otro modo- el Frente Democrático Nacional que inexplicablemente tuvo como candidato al jurista José Luis Bustamante y Rivero. Su fracaso no pudo haber sido más trágico.

Este capítulo en torno al misterioso hecho que Víctor Raúl Haya de la Torre no fuera presidente como las masas aclamaban entonces, merece estudio y análisis. Haya era capitán de multitudes. Bustamante opaco y conservador.

Muchas veces he escuchado: “si Haya hubiera sido presidente”. A contracorriente habría también que recordar que los ánimos contenidos se desparramaron y convirtieron la primavera democrática 1945-48, en la debacle que irrumpió el 27 de octubre de 1948 con el golpe de Estado de Manuel Odría.

¿A qué conducen las ucronías? Sirven como plataforma imaginativa e ingeniosa y no pocas veces, a relatos literarios de alta calidad. Pero su abuso introduce al protagonista a la irrealidad.

En muchos militantes políticos la ucronía suplanta a la realidad facinerosa de hechos cuya comisión retrató al autor tal como era. Genio y figura hasta la sepultura.

¿Qué pasa cuando la ucronía se adopta como narrativa de una historia que nunca ocurrió? Nos mentimos a nosotros mismos.

Al crear, adoptando interpretaciones sobre irrealidades, navegamos en aguas peligrosas, porque la verdad manda al garete o al naufragio navíos enteros de mentiras.

Quien no fue capaz de afrontar las consecuencias y ruinas de sus acciones, buenas o malas y adoptó el facilismo huidizo, no es valiente ni admirable: es felón y miedoso.

Lo desgraciado es que la narrativa engañosa afinca en mentes con incapacidad de exégesis ideológica o doctrinaria de la más mínima especie. Fueron educadas estas personas en la grita y en el ruido.

Por eso son numerosos los imitadores payasescos de gestos e inflexiones de voz que pretenden fungir como propios, los que dicen liderar esas colectividades políticas.

La mentira, farsa, teatro absurdo y engañifa no construyen fraternidades de acción o estudio dedicado a la búsqueda de soluciones para las mayorías. Pero sí embrutece a cófrades a los que se promete la recompensa de un sueldo o propina.

Las ucronías y cabezas de aserrín menudean en el Perú.

 

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24 de septiembre del 2026

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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
25-9-2026

¡Cabezas de aserrín y ucronías!

Escribió la estudiosa y escritora Cecilia Méndez: “Empiezo a pensar que el gratuito, indigno y contraproducente sometimiento de la señora K a un gángster tan pervertido y peligroso como Trump obedece más a su ineptitud y a su costumbre de vivir entre criminales que a un entendimiento político de lo que es ser de derecha o a una vocación conscientemente pro-imperialista.

Ese indigno rebajarse es patético. Puro aserrín en la cabeza. Y amor al poder por el poder, cortedad de miras e incapacidad nata para pensar en el país.

No es que esperara de ella algo mejor. Es solo que cinco años más con esta mujer tan bruta e indigna después de tres años y medio de Dina, Jeri, Balcázar y el pacto mafioso, hechura del fujimorismo y aliados, que han destrozado la ley, la institucionalidad y la moral en el país es demasiado.

Keiko ha sacado su verdadera cara en la ONU. La de la mala y la tonta que solo atina a alzar la voz y a elogiar y empoderar a los militares e inventar terroristas cuando no sabe qué decir, pensando ilusamente, tal vez, que así transmite autoridad, cuando solo da vergüenza y nos hace quedar como una república bananera.

Fluctúo entre la vergüenza, la rabia, la desolación y la pena”.

Hay seres cuya cabeza solo tiene aserrín y por eso sus decisiones fluctúan entre la irrealidad de las ucronías como de la miopía impúdica de sus miras. El ejemplo más dramático lo brinda el mediocrísimo gobierno de Keiko Fujimori, naufragando a diario, en su absoluta desorientación, produce manifiestos pero todos los males persisten en su presencia letal.

Procurando retratar las ¡Simplemente ucronías!, https://bit.ly/4bAKLq8, el 11-2-2024, escribimos sobre un escapismo muy común en nuestra vida pública y política. Leamos.

“La definición de ucronía:

Construcción que especula sobre realidades alternativas, en las que los hechos de la vida real ocurrieron de manera diferente o simplemente no sucedieron en absoluto.

Los peruanos tienen una pródiga costumbre a referirse al pasado e inferir ¿qué hubiera acontecido si tal personaje o grupo de personas adoptaban tal o cual actitud. La realidad no es distinta pero la especulación, de por sí imaginativa, es feraz.

Gran parte del argumento político común y corriente, se basa en que ellos (y por eso piden el voto), no incurrirán en los errores que otros sí. No hay duda que la demagogia prima y una vez que salen electos, por lo general, se olvidan o cumplen a plazos.

¿Cómo se explica la reelección de ilustres tarados y mendaces? Aquellos tienen habilidad para mentir y lo hacen plenamente convictos que obtendrán respaldo. Y malos ejemplos hay varios y las canteras son multipartidarias.

Entonces es posible afirmar que gran parte del pensamiento común radica en la “esperanza” de que no debió haber acontecido.

Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de 1945, triunfó -no podía ser de otro modo- el Frente Democrático Nacional que inexplicablemente tuvo como candidato al jurista José Luis Bustamante y Rivero. Su fracaso no pudo haber sido más trágico.

Este capítulo en torno al misterioso hecho que Víctor Raúl Haya de la Torre no fuera presidente como las masas aclamaban entonces, merece estudio y análisis. Haya era capitán de multitudes. Bustamante opaco y conservador.

Muchas veces he escuchado: “si Haya hubiera sido presidente”. A contracorriente habría también que recordar que los ánimos contenidos se desparramaron y convirtieron la primavera democrática 1945-48, en la debacle que irrumpió el 27 de octubre de 1948 con el golpe de Estado de Manuel Odría.

¿A qué conducen las ucronías? Sirven como plataforma imaginativa e ingeniosa y no pocas veces, a relatos literarios de alta calidad. Pero su abuso introduce al protagonista a la irrealidad.

En muchos militantes políticos la ucronía suplanta a la realidad facinerosa de hechos cuya comisión retrató al autor tal como era. Genio y figura hasta la sepultura.

¿Qué pasa cuando la ucronía se adopta como narrativa de una historia que nunca ocurrió? Nos mentimos a nosotros mismos.

Al crear, adoptando interpretaciones sobre irrealidades, navegamos en aguas peligrosas, porque la verdad manda al garete o al naufragio navíos enteros de mentiras.

Quien no fue capaz de afrontar las consecuencias y ruinas de sus acciones, buenas o malas y adoptó el facilismo huidizo, no es valiente ni admirable: es felón y miedoso.

Lo desgraciado es que la narrativa engañosa afinca en mentes con incapacidad de exégesis ideológica o doctrinaria de la más mínima especie. Fueron educadas estas personas en la grita y en el ruido.

Por eso son numerosos los imitadores payasescos de gestos e inflexiones de voz que pretenden fungir como propios, los que dicen liderar esas colectividades políticas.

La mentira, farsa, teatro absurdo y engañifa no construyen fraternidades de acción o estudio dedicado a la búsqueda de soluciones para las mayorías. Pero sí embrutece a cófrades a los que se promete la recompensa de un sueldo o propina.

Las ucronías y cabezas de aserrín menudean en el Perú.

 

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