
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-9-2026
¡Improvisación incuba corrupción!
La improvisación en la gestión pública y empresarial aumenta drásticamente el riesgo de corrupción, aunque no la genera de forma automática. Cuando las decisiones se toman sin planificación, sustento técnico ni procesos claros, se destruyen los mecanismos de control que previenen los actos ilícitos.
Aquí celebramos
En Perú, por deformación consuetudinaria, al arte de inventar caminos o alternativas, llamadas genéricamente improvisaciones, las celebramos con no poco alborozo. Y sí, mucha desverguenza.
Poco importa el uso de la zancadilla, del chisme, de la inversión de los valores porque la viveza, improvisación y mentiras blancas, al obtener resultados “satisfactorios”, impulsan alegrías. Y que mañana se caiga todo o fracase gran parte del sortilegio ¡es otro asunto y ya se verá!
Vivero maléfico
A continuación, se detallan las razones principales por las cuales la improvisación actúa como un caldo de cultivo para la corrupción:
-Justificación de contrataciones a dedo
• Falsas emergencias: La falta de planificación suele derivar en crisis o urgencias institucionales.
• Evasión de licitaciones: Para resolver los problemas rápido, se recurre a contrataciones directas y de emergencia, saltándose los concursos públicos transparentes.
-Debilitamiento de la fiscalización
• Falta de indicadores: Sin un plan estructurado, es imposible medir el cumplimiento de metas reales o auditar los recursos utilizados.
• Opacidad: Las decisiones rápidas e improvisadas rara vez dejan un rastro documental claro, lo que dificulta el rastreo del dinero por parte de los órganos de control.
-Discrecionalidad y arbitrariedad
• Reglas ambiguas: Cuando no hay un rumbo claro, las normas se interpretan a conveniencia de los funcionarios de turno.
• Favores políticos: La falta de perfiles técnicos definidos permite la designación de personal no calificado por vínculos de lealtad en lugar de mérito.
-Ineficiencia en el gasto
• Sobrecostos: La improvisación duplica procesos y genera obras mal ejecutadas que requieren adendas y presupuestos adicionales, un espacio idóneo para el cobro de sobornos.
Pésimos resultados
Como podrá apreciar el lector, el elegir “a dedo” a los responsables de áreas sensibles de cualquier institución pública, siempre, a la larga o a la corta, trae consecuencias nefastas. No es la calidad de la decisión sino la compadrería de a quién se sirve (y se le cobra, aparte) para beneficio egoísta. Es decir, nadie piensa en el cliente, sino en el bolsillo.
Menudean coimisiones
El término coimisión junta en su carga maligna, dos contenidos: comisión y coima. La comisión es el premio a la venta y suele constituir un estímulo legítimo para mejorar las gestiones del negocio.
La coima es el dinero sucio que mal gratifica a los que intervienen en la maroma ilícita que no se registra en la dinámica contable y que enriquece a los que forman parte del secreto criminal del mismo.
¿Cuántas coimisiones se producen en la burocracia peruana al lado de los estados contables o, más bien, dentro de ellos y vía manejos oscuros y ultra reservados?
Ojos que ven
Luego de algunos lustros, funcionarios que entraron literalmente pata al suelo, hoy exhiben, sin mayor explicación, casas y departamentos en la ciudad, en el campo y en las playas; son asociados a clubes exclusivos cuya cuota de inscripción no baja de los US$ 100 mil dólares más la firma de garantes; vehículos del titular, la esposa, los hijos, las o los queridos.
Lo más sorprendente es que sus sueldos no son extraordinarios y todas las semanas no aparece el premio gordo de la lotería millonaria. Recordaba Ricardo Palma en una de sus sabrosas tradiciones: cura que no tiene cerería, de dónde pecata mía si no es de la sacristía”.
Por tanto
Cuando espectáculos y exhibiciones impúdicas de signos exteriores de riqueza se hacen estentóreos, la gente común debiera comprender que ha llegado la hora de pedir cuentas. Los funcionarios del Estado no lo son para enriquecerse, sino para mejorar a niveles de excelencia el servicio que brindan todos los gobiernos a los ciudadanos.
Empresas
¿Cuántas licitaciones mañosas, con participantes a los que se ponen requisitos imposibles y con la idea delictiva de favorecer a alguien con nombre y apellido, han sucedido en el Perú? ¿No se contrataron mañosamente, bajo pretextos y resoluciones impecables, a entidades internacionales para que "lideraran” esos procesos?
¿No debiera haber una entidad exclusivamente dedicada a pasar por los rayos X los procesos de licitaciones y a todos y cada uno de los funcionarios convocantes, entre los cuales, hay veteranos que viven del agio y el robo encubierto, desde hace cuarenta años?
La improvisación NO se celebra. Es un peldaño más de la corrupción.
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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-9-2026
¡Improvisación incuba corrupción!
La improvisación en la gestión pública y empresarial aumenta drásticamente el riesgo de corrupción, aunque no la genera de forma automática. Cuando las decisiones se toman sin planificación, sustento técnico ni procesos claros, se destruyen los mecanismos de control que previenen los actos ilícitos.
Aquí celebramos
En Perú, por deformación consuetudinaria, al arte de inventar caminos o alternativas, llamadas genéricamente improvisaciones, las celebramos con no poco alborozo. Y sí, mucha desverguenza.
Poco importa el uso de la zancadilla, del chisme, de la inversión de los valores porque la viveza, improvisación y mentiras blancas, al obtener resultados “satisfactorios”, impulsan alegrías. Y que mañana se caiga todo o fracase gran parte del sortilegio ¡es otro asunto y ya se verá!
Vivero maléfico
A continuación, se detallan las razones principales por las cuales la improvisación actúa como un caldo de cultivo para la corrupción:
-Justificación de contrataciones a dedo
• Falsas emergencias: La falta de planificación suele derivar en crisis o urgencias institucionales.
• Evasión de licitaciones: Para resolver los problemas rápido, se recurre a contrataciones directas y de emergencia, saltándose los concursos públicos transparentes.
-Debilitamiento de la fiscalización
• Falta de indicadores: Sin un plan estructurado, es imposible medir el cumplimiento de metas reales o auditar los recursos utilizados.
• Opacidad: Las decisiones rápidas e improvisadas rara vez dejan un rastro documental claro, lo que dificulta el rastreo del dinero por parte de los órganos de control.
-Discrecionalidad y arbitrariedad
• Reglas ambiguas: Cuando no hay un rumbo claro, las normas se interpretan a conveniencia de los funcionarios de turno.
• Favores políticos: La falta de perfiles técnicos definidos permite la designación de personal no calificado por vínculos de lealtad en lugar de mérito.
-Ineficiencia en el gasto
• Sobrecostos: La improvisación duplica procesos y genera obras mal ejecutadas que requieren adendas y presupuestos adicionales, un espacio idóneo para el cobro de sobornos.
Pésimos resultados
Como podrá apreciar el lector, el elegir “a dedo” a los responsables de áreas sensibles de cualquier institución pública, siempre, a la larga o a la corta, trae consecuencias nefastas. No es la calidad de la decisión sino la compadrería de a quién se sirve (y se le cobra, aparte) para beneficio egoísta. Es decir, nadie piensa en el cliente, sino en el bolsillo.
Menudean coimisiones
El término coimisión junta en su carga maligna, dos contenidos: comisión y coima. La comisión es el premio a la venta y suele constituir un estímulo legítimo para mejorar las gestiones del negocio.
La coima es el dinero sucio que mal gratifica a los que intervienen en la maroma ilícita que no se registra en la dinámica contable y que enriquece a los que forman parte del secreto criminal del mismo.
¿Cuántas coimisiones se producen en la burocracia peruana al lado de los estados contables o, más bien, dentro de ellos y vía manejos oscuros y ultra reservados?
Ojos que ven
Luego de algunos lustros, funcionarios que entraron literalmente pata al suelo, hoy exhiben, sin mayor explicación, casas y departamentos en la ciudad, en el campo y en las playas; son asociados a clubes exclusivos cuya cuota de inscripción no baja de los US$ 100 mil dólares más la firma de garantes; vehículos del titular, la esposa, los hijos, las o los queridos.
Lo más sorprendente es que sus sueldos no son extraordinarios y todas las semanas no aparece el premio gordo de la lotería millonaria. Recordaba Ricardo Palma en una de sus sabrosas tradiciones: cura que no tiene cerería, de dónde pecata mía si no es de la sacristía”.
Por tanto
Cuando espectáculos y exhibiciones impúdicas de signos exteriores de riqueza se hacen estentóreos, la gente común debiera comprender que ha llegado la hora de pedir cuentas. Los funcionarios del Estado no lo son para enriquecerse, sino para mejorar a niveles de excelencia el servicio que brindan todos los gobiernos a los ciudadanos.
Empresas
¿Cuántas licitaciones mañosas, con participantes a los que se ponen requisitos imposibles y con la idea delictiva de favorecer a alguien con nombre y apellido, han sucedido en el Perú? ¿No se contrataron mañosamente, bajo pretextos y resoluciones impecables, a entidades internacionales para que "lideraran” esos procesos?
¿No debiera haber una entidad exclusivamente dedicada a pasar por los rayos X los procesos de licitaciones y a todos y cada uno de los funcionarios convocantes, entre los cuales, hay veteranos que viven del agio y el robo encubierto, desde hace cuarenta años?
La improvisación NO se celebra. Es un peldaño más de la corrupción.


