
Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
18-6-2026
La atropellada lógica de López Aliaga
Dice Rafael López Aliaga que “no convalidará el fraude” jurando su senaduría. Procuremos identificar la lógica que dio origen a su cargo y al de sus senadores y diputados: el “fraude” del 12 de abril.
La supuesta lógica del señor López Aliaga no tiene asidero y muestra la impudicia voluntarista de quien maneja el caballazo como parte fundamental de su quehacer en todo orden de cosas.
Arriesgo otra interpretación que concitará denuestos al por mayor aunque estoy seguro que ningún mentís sólido: ¿tiene miedo el señor López Aliaga de ser sometido a palizas monumentales en el debate parlamentario? Su ciencia es desconocida, sus dotes oratorias estriban en proferir insultos y dicterios, sin límite terrenal.
¿Cómo lograría entender el ciudadano común y corriente que el senador electo, López Aliaga, vocifere “fraude” pero con egolatría insufrible, solo pretenda aplicar la especie a SU curul en la llamada Cámara Alta?
Entonces, es legítimo que los que obtuvieron curules para el Senado y Diputados, juramenten sus cargos, corran presurosos a cobrar los cheques en fecha fija, cuenten con el chofer hacendoso y meloso, la brigada de secretarias y la división de asesores. Huelga decir que ese personal corre a cargo del pliego legislativo, es decir ¡todo es gratis!
No he leído u oído que los parlamentarios de Renovación Popular se hayan solidarizado y actuado consecuentemente, es decir, declinando la dicha juramentación que la imaginativa mente de López Aliaga tilda de “fraude”.
¿No es lo que se llama una flagrante contradicción? A buena parte de los futuros legisladores interesan los emolumentos, adulaciones, protocolos y demás adefesios. ¿Y el país? ¡Que el país espere, ellos son “congresistas de la República”.
El señor López Aliaga pretende ser candidato a teniente alcalde. ¿Impedirá eso que su presencia ensombrezca la del postulante a alcalde? ¿Hay algún bonzo capaz de incendiarse sabiendo qué se viene?
Don Rafael ha dado muestras más que suficientes de que su ego, primero él, segundo él, tercero él y todo lo demás, el; es parte inseparable de su dinámica pública.
Cuando los caballazos presiden el menú político, se pueden producir cataclismos y desazones del más alto nivel ridículo. Y Perú, en 205 años de vida republicana, podría hacer un largo inventario de payasadas trágicas y decisiones nefastas que han impedido conformar un país libre, justo, culto y digno.
En ¡A caballazo limpio!, 6-11-2009, http://www.voltairenet.org/article162809.html, anoté:
“Una de las más efectivas políticas culturales de todos los gobiernos es el caballazo. Después abundan las quejas, denuncias, ayes acongojados, rabias y análisis sociológicos, psicológicos, periodísticos, estratégicos, que lucen la culposa circunstancia del después y no del antes. Las administraciones más hacedoras, son aquellas que gozan hasta el paroxismo bajo la premisa de ¡a caballazo limpio!
Para evitar que algún sabio de quiosco o de curso por correspondencia desate sus iras tremebundas, es preciso acudir al mataburro, esta vez –como en otras- al prestigioso Larousse:
CABALLAZO s.m. Chile y Perú. Encontronazo que da un jinete a otro o a una persona de a pie, echándole encima el caballo.
La peruanización del caballazo extendió los efectos a la política. En efecto, al modo del embrague automovilístico, aquí se privilegia la metida de pata y luego advienen –si llegan alguna vez- los cambios.
Más que el clásico abuso de dominio, que ocurre porque hay quien o quienes así lo permiten con su inacción o estupidez pseudo-intelectual, los caballazos demuestran la vejez o anquilosamiento de las sociedades y sus vectores. Verbi gracia: una administración cualquiera puede regalar vía concesiones abusivas y dañinas porciones importantes del Perú y la sociedad en su conjunto es incapaz de aprehender el asunto. No lo entiende, a lo más apenas le regala algún interés colateral y una que otra declaración periodística, muy de pasadita para no dejar de hacerlo.
La impresionante mediocridad del periodismo radial, televisivo o escrito, con alguna excepción notoria, consagra a esta disciplina profesional como damisela de compañía, cómplice del robo y maquilladora de los efectos desnacionalizantes y de riesgos geopolíticos en comparación con otras latitudes. Pero, no pidamos tanto. Rara vez aparece en nuestra plana mediática una exégesis de cómo se mueven los poderes en Latinoamérica y ¡mucho menos! cómo ello afecta al Perú, su posición geográfica y su privilegiado margesí de riquezas naturales, motivo y elan de la ambición de tirios y troyanos.
El caballazo actúa, impone, discurre por avenidas legales que podrán ser discutidas –ellos lo saben- por años de años y la conclusión anticipada será la misma: ineficacia, porque el marco jurídico ampara la inversión y la libera de disciplinas tributarias, las privilegia y las diferencia del resto. Si todas esas virtudes favorecieran al Perú entonces serían absolutamente innecesarios los tan mentados caballazos”.
¿Probó López Aliaga el “fraude” que no desea “convalidar” con su juramento? Habla también que le robaron 1 millón de votos, curioso que ninguno de ese número tan alto de electores, proteste, interponga denuncias o haga mayúscula demostración en contrario.
Cuando se pretende embutir absurdos y pasar gato por liebre, adoptando la modalidad del caballazo, se orilla las fronteras del ridículo más espectacular y tristísimo.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
18-6-2026
La atropellada lógica de López Aliaga
Dice Rafael López Aliaga que “no convalidará el fraude” jurando su senaduría. Procuremos identificar la lógica que dio origen a su cargo y al de sus senadores y diputados: el “fraude” del 12 de abril.
La supuesta lógica del señor López Aliaga no tiene asidero y muestra la impudicia voluntarista de quien maneja el caballazo como parte fundamental de su quehacer en todo orden de cosas.
Arriesgo otra interpretación que concitará denuestos al por mayor aunque estoy seguro que ningún mentís sólido: ¿tiene miedo el señor López Aliaga de ser sometido a palizas monumentales en el debate parlamentario? Su ciencia es desconocida, sus dotes oratorias estriban en proferir insultos y dicterios, sin límite terrenal.
¿Cómo lograría entender el ciudadano común y corriente que el senador electo, López Aliaga, vocifere “fraude” pero con egolatría insufrible, solo pretenda aplicar la especie a SU curul en la llamada Cámara Alta?
Entonces, es legítimo que los que obtuvieron curules para el Senado y Diputados, juramenten sus cargos, corran presurosos a cobrar los cheques en fecha fija, cuenten con el chofer hacendoso y meloso, la brigada de secretarias y la división de asesores. Huelga decir que ese personal corre a cargo del pliego legislativo, es decir ¡todo es gratis!
No he leído u oído que los parlamentarios de Renovación Popular se hayan solidarizado y actuado consecuentemente, es decir, declinando la dicha juramentación que la imaginativa mente de López Aliaga tilda de “fraude”.
¿No es lo que se llama una flagrante contradicción? A buena parte de los futuros legisladores interesan los emolumentos, adulaciones, protocolos y demás adefesios. ¿Y el país? ¡Que el país espere, ellos son “congresistas de la República”.
El señor López Aliaga pretende ser candidato a teniente alcalde. ¿Impedirá eso que su presencia ensombrezca la del postulante a alcalde? ¿Hay algún bonzo capaz de incendiarse sabiendo qué se viene?
Don Rafael ha dado muestras más que suficientes de que su ego, primero él, segundo él, tercero él y todo lo demás, el; es parte inseparable de su dinámica pública.
Cuando los caballazos presiden el menú político, se pueden producir cataclismos y desazones del más alto nivel ridículo. Y Perú, en 205 años de vida republicana, podría hacer un largo inventario de payasadas trágicas y decisiones nefastas que han impedido conformar un país libre, justo, culto y digno.
En ¡A caballazo limpio!, 6-11-2009, http://www.voltairenet.org/article162809.html, anoté:
“Una de las más efectivas políticas culturales de todos los gobiernos es el caballazo. Después abundan las quejas, denuncias, ayes acongojados, rabias y análisis sociológicos, psicológicos, periodísticos, estratégicos, que lucen la culposa circunstancia del después y no del antes. Las administraciones más hacedoras, son aquellas que gozan hasta el paroxismo bajo la premisa de ¡a caballazo limpio!
Para evitar que algún sabio de quiosco o de curso por correspondencia desate sus iras tremebundas, es preciso acudir al mataburro, esta vez –como en otras- al prestigioso Larousse:
CABALLAZO s.m. Chile y Perú. Encontronazo que da un jinete a otro o a una persona de a pie, echándole encima el caballo.
La peruanización del caballazo extendió los efectos a la política. En efecto, al modo del embrague automovilístico, aquí se privilegia la metida de pata y luego advienen –si llegan alguna vez- los cambios.
Más que el clásico abuso de dominio, que ocurre porque hay quien o quienes así lo permiten con su inacción o estupidez pseudo-intelectual, los caballazos demuestran la vejez o anquilosamiento de las sociedades y sus vectores. Verbi gracia: una administración cualquiera puede regalar vía concesiones abusivas y dañinas porciones importantes del Perú y la sociedad en su conjunto es incapaz de aprehender el asunto. No lo entiende, a lo más apenas le regala algún interés colateral y una que otra declaración periodística, muy de pasadita para no dejar de hacerlo.
La impresionante mediocridad del periodismo radial, televisivo o escrito, con alguna excepción notoria, consagra a esta disciplina profesional como damisela de compañía, cómplice del robo y maquilladora de los efectos desnacionalizantes y de riesgos geopolíticos en comparación con otras latitudes. Pero, no pidamos tanto. Rara vez aparece en nuestra plana mediática una exégesis de cómo se mueven los poderes en Latinoamérica y ¡mucho menos! cómo ello afecta al Perú, su posición geográfica y su privilegiado margesí de riquezas naturales, motivo y elan de la ambición de tirios y troyanos.
El caballazo actúa, impone, discurre por avenidas legales que podrán ser discutidas –ellos lo saben- por años de años y la conclusión anticipada será la misma: ineficacia, porque el marco jurídico ampara la inversión y la libera de disciplinas tributarias, las privilegia y las diferencia del resto. Si todas esas virtudes favorecieran al Perú entonces serían absolutamente innecesarios los tan mentados caballazos”.
¿Probó López Aliaga el “fraude” que no desea “convalidar” con su juramento? Habla también que le robaron 1 millón de votos, curioso que ninguno de ese número tan alto de electores, proteste, interponga denuncias o haga mayúscula demostración en contrario.
Cuando se pretende embutir absurdos y pasar gato por liebre, adoptando la modalidad del caballazo, se orilla las fronteras del ridículo más espectacular y tristísimo.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!


