Política

¡Una Babel suicida!

hcmujica@gmail.com
mapaelectoral
15 de junio del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-6-2026

¡Una Babel suicida!

El controvertido resultado, aún no oficial de la segunda vuelta, muestra que los que no viven aquí en nuestros confines, consagran al presidente de la República. Opiniones dispares y hasta contradictorias echan sombras y loas sobre el comicio.

La aparente ganadora tiene preferencias en algunas regiones; pero en otras, la mayoría, no. La Torre de Babel que es nuestro país, da muestra inequívoca de su presencia sin que sea meta o cometido fundamental el acabar con esta dificultad, tara o impedimento para curar fracturas, soldar voluntades, hacer un país libre, culto y digno.

Por increíble que parezca en Perú hablamos cientos o decenas de idiomas diferentes.

Somos una inmensa torre de Babel desquiciada en la que las diferencias en la comprensión nos separan, escinden y distancian de manera radical y nada constructiva.

La respuesta oficial casi siempre se grafica en una violencia que ya tiene decenas de fallecidos a balazos. Y ningún culpable purgando sus pecados. Con las leyes pro crimen los agresores tienen más chance de disparar, herir o matar y están blindados.

Las bajas de la policía o militares, son igual de condenables, cualquier muerte es trágica. No somos atolondrados para discriminar entre buenos y malos a los occisos.

¿Qué hará el nuevo gobierno cuando se vea en el imperativo de derogar parte de las leyes pro crimen porque son un claro impedimento a la acción de la justicia rectilínea? La torva, chueca o sucia, aplaude la protección del abuso y el crimen.

Esta Babel, afincada en extremismos a la diestra y siniestra, conspira contra cualquier gobierno y su indispensable inclusión de todos los sectores del país. Permitir que las diferencias tornen irreconciliables o dirimir en un campo de guerra ¡es simplemente suicida!

Los inquilinos precarios del aborrecible Congreso con el pie en el estribo, no atinan ¡una! y parecieran vivir en una burbuja con alfombras nuevas, televisores flamantes y mediocridad insalvable. La de adefesios que pulularon en Plaza Bolívar, dan cuenta las leyes pro crimen; los abusos contra la política fiscal; el populismo barato para con sectores cómplices en la mala gestión; y, por último, los más de 12-15 meses que dedicaron al golpismo contra Pedro Castillo, representan lo peor del circo político que fue de una mediocridad aterradora.

Los “partidos políticos” son una masa amorfa, desorganizada, sin figuras que brillen por honestidad e inteligencia y en cambio son el depósito de mequetrefes listos para asaltar el Estado y auparse en toda clase de dependencia burocrática.

Pandillas “dirigentes” cuya angurria por los fondos estatales de la franja electoral es inocultable, terminaron de podrir a las muy apolilladas estructuras partidarias. Taifas, cenáculos y mafias devastadoras, reemplazaron la buena voluntad, con las uñas largas para toda clase de latrocinios.

El pueblo, esa inmensa masa que paga los impuestos, soporta malos gobiernos y casi siempre discurre por la letanía de “así es la vida”, no ha visto su situación mayormente cambiada.

Por el contrario se le menciona y usa para todo, especialmente para que vote a favor, y es olvidado casi de inmediato por sus convocantes interesados.

¿Qué hay de los líderes que solo jalan agua para sus molinos? La solidaridad y empatía es de boca para afuera.

La demagogia, ese mal endémico, tiene atrapados a la totalidad de los actores del drama nacional: gobernantes, burócratas, legiferantes, autoridades diversas.

Se mira a la diestra y estos reaccionarios no pueden ser peores. A la siniestra, la garrulería cansó y sus demostraciones de ineptitud son vergonzosas y recurrentes.

En Perú hay millones de interpretaciones. Como en el mundo de las leyes, hay contradicciones innumerables y ociosas.

El problema gravísimo es que no es difícil llegar a esta conclusión porque la exégesis es sencilla. El reto constituye superar este inmovilismo de hacer diagnósticos y quedarnos en la queja pura, monda y lironda.

Los intelectuales de ONG y politólogos de quiosco envilecieron el estudio y lo confinaron priorizando los intereses de las entidades pagantes. O sea, por donde sople el viento, por allí va la lista de “soluciones”.

La izquierda USAID tiene mucho que responderle al país, desde el aprovechamiento deshonesto de fondos, hasta el engaño pseudo intelectual de haber provisto de soluciones que no fueron sino paliativos adornados de garrulería barata.

Estamos en el Perú, así es el “fútbol” (aludiendo a lo cotidiano), ¿qué se va a hacer? y demás aullidos similares, son moneda común entre nuestros políticos, ciudadanos prominentes, intelectuales que nunca definen nada salvo sus ingresos gordos y paremos de contar.

Y los años pasan –y ya van 205- y “contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte” como en las “coplas a la muerte de mi padre” de Manrique.

Una canción de los años 70 pregonaba: la vida sigue igual.

¿Esto es alegría o fango cenagoso? ¿Qué futuro es el que aguarda a las nuevas promociones? ¿Más de los quejidos tradicionales sin pizca de valentía para combatir estas taras?

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

Tags relacionados
Política

¡Una Babel suicida!

hcmujica@gmail.com
mapaelectoral
15 de junio del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-6-2026

¡Una Babel suicida!

El controvertido resultado, aún no oficial de la segunda vuelta, muestra que los que no viven aquí en nuestros confines, consagran al presidente de la República. Opiniones dispares y hasta contradictorias echan sombras y loas sobre el comicio.

La aparente ganadora tiene preferencias en algunas regiones; pero en otras, la mayoría, no. La Torre de Babel que es nuestro país, da muestra inequívoca de su presencia sin que sea meta o cometido fundamental el acabar con esta dificultad, tara o impedimento para curar fracturas, soldar voluntades, hacer un país libre, culto y digno.

Por increíble que parezca en Perú hablamos cientos o decenas de idiomas diferentes.

Somos una inmensa torre de Babel desquiciada en la que las diferencias en la comprensión nos separan, escinden y distancian de manera radical y nada constructiva.

La respuesta oficial casi siempre se grafica en una violencia que ya tiene decenas de fallecidos a balazos. Y ningún culpable purgando sus pecados. Con las leyes pro crimen los agresores tienen más chance de disparar, herir o matar y están blindados.

Las bajas de la policía o militares, son igual de condenables, cualquier muerte es trágica. No somos atolondrados para discriminar entre buenos y malos a los occisos.

¿Qué hará el nuevo gobierno cuando se vea en el imperativo de derogar parte de las leyes pro crimen porque son un claro impedimento a la acción de la justicia rectilínea? La torva, chueca o sucia, aplaude la protección del abuso y el crimen.

Esta Babel, afincada en extremismos a la diestra y siniestra, conspira contra cualquier gobierno y su indispensable inclusión de todos los sectores del país. Permitir que las diferencias tornen irreconciliables o dirimir en un campo de guerra ¡es simplemente suicida!

Los inquilinos precarios del aborrecible Congreso con el pie en el estribo, no atinan ¡una! y parecieran vivir en una burbuja con alfombras nuevas, televisores flamantes y mediocridad insalvable. La de adefesios que pulularon en Plaza Bolívar, dan cuenta las leyes pro crimen; los abusos contra la política fiscal; el populismo barato para con sectores cómplices en la mala gestión; y, por último, los más de 12-15 meses que dedicaron al golpismo contra Pedro Castillo, representan lo peor del circo político que fue de una mediocridad aterradora.

Los “partidos políticos” son una masa amorfa, desorganizada, sin figuras que brillen por honestidad e inteligencia y en cambio son el depósito de mequetrefes listos para asaltar el Estado y auparse en toda clase de dependencia burocrática.

Pandillas “dirigentes” cuya angurria por los fondos estatales de la franja electoral es inocultable, terminaron de podrir a las muy apolilladas estructuras partidarias. Taifas, cenáculos y mafias devastadoras, reemplazaron la buena voluntad, con las uñas largas para toda clase de latrocinios.

El pueblo, esa inmensa masa que paga los impuestos, soporta malos gobiernos y casi siempre discurre por la letanía de “así es la vida”, no ha visto su situación mayormente cambiada.

Por el contrario se le menciona y usa para todo, especialmente para que vote a favor, y es olvidado casi de inmediato por sus convocantes interesados.

¿Qué hay de los líderes que solo jalan agua para sus molinos? La solidaridad y empatía es de boca para afuera.

La demagogia, ese mal endémico, tiene atrapados a la totalidad de los actores del drama nacional: gobernantes, burócratas, legiferantes, autoridades diversas.

Se mira a la diestra y estos reaccionarios no pueden ser peores. A la siniestra, la garrulería cansó y sus demostraciones de ineptitud son vergonzosas y recurrentes.

En Perú hay millones de interpretaciones. Como en el mundo de las leyes, hay contradicciones innumerables y ociosas.

El problema gravísimo es que no es difícil llegar a esta conclusión porque la exégesis es sencilla. El reto constituye superar este inmovilismo de hacer diagnósticos y quedarnos en la queja pura, monda y lironda.

Los intelectuales de ONG y politólogos de quiosco envilecieron el estudio y lo confinaron priorizando los intereses de las entidades pagantes. O sea, por donde sople el viento, por allí va la lista de “soluciones”.

La izquierda USAID tiene mucho que responderle al país, desde el aprovechamiento deshonesto de fondos, hasta el engaño pseudo intelectual de haber provisto de soluciones que no fueron sino paliativos adornados de garrulería barata.

Estamos en el Perú, así es el “fútbol” (aludiendo a lo cotidiano), ¿qué se va a hacer? y demás aullidos similares, son moneda común entre nuestros políticos, ciudadanos prominentes, intelectuales que nunca definen nada salvo sus ingresos gordos y paremos de contar.

Y los años pasan –y ya van 205- y “contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte” como en las “coplas a la muerte de mi padre” de Manrique.

Una canción de los años 70 pregonaba: la vida sigue igual.

¿Esto es alegría o fango cenagoso? ¿Qué futuro es el que aguarda a las nuevas promociones? ¿Más de los quejidos tradicionales sin pizca de valentía para combatir estas taras?

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

Tags relacionados