Política

Cantos de vida y esperanza

hcmujica@gmail.com
banderaesperanza
24 de enero del 2026

Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
25-1-2026

Cantos de vida y esperanza

Trabé contacto en días pasados, con buenos amigos de muchos años. Eso da confianza como para, sin revelar sus nombres, enmendarles la plana, esta vez por escrito. Mientras que ellos privilegian la plataforma del pesimismo y visión negra de la Patria, a mí me seduce el porvenir que nos debe una victoria que anunciara en la pos guerra Manuel González Prada.

“Cuando el pueblo vota con los pies en las calles, los regímenes de fuerza pueden decir cualquier cosa y sólo oirán la diáfana protesta de las bases.

Una garantía fundamental y de ejemplar acción para los ciudadanos, la constituirá que sus organizadores y líderes más importantes, encabecen todos los desplazamientos pacíficos, en orden y con disciplina capaz de atajar a los forajidos violentistas con los que cuentan algunas pandillas.

La prensa concentrada y cuasi monopólica, defiende el status quo. ¡No quieren que nada cambie porque como están las cosas, se camina muellemente y en la ruta, se negocian todas las impunidades posibles y se inventan otras!

La mejor condición es que los reclamos ciudadanos queden totalmente al margen de la acción del Estado y el gobierno. ¿Para qué –dicen- atender a estos pobretones? Así como están –ellos en la cúspide- y el resto del pueblo simple, que viva en la miseria.

¡Necios! Fue el pueblo llano, desde las bases y con la protesta por libertad, igualdad y fraternidad la que generó la revolución francesa y sus apasionados y sangrientos capítulos con aguillotinamientos, crímenes y violencia urbi et orbi.

En 1945, las fuerzas de la sociedad civil –entonces se le designaba como pueblo a secas- lograron conformar el Frente Democrático Nacional cuyo origen arrancó en Arequipa, tomó forma en todo el país y como columna vertebral existía el Partido del Pueblo (Apra), poderoso, invicto, enorme, popular. En las elecciones de ese año el candidato del FDN, Bustamante y Rivero, dobló la votación de Eloy Ureta.

Hoy existen conglomerados masivos muy respetables en todo el país. Pero si hay una debilidad esta pasa por la falta de organicidad y contextura unificada. Los partidos políticos, sin excepción, sólo se han transformado en gavillas chupadoras de la savia del Estado vía funcionarios casi siempre corruptos. O corruptibles.

Una lección decorosa, pacífica, ordenada, cívica, con los adalides en su puesto, a la cabeza de la marcha, capaces de asegurar la vida de los protestantes sin caer en las provocaciones, daría una exhibición formidable al Perú de cómo el pueblo, a pesar de los rompehuelgas y los infiltrados, decide unirse para la revolución.

Y la revolución incluye a todos. No habrá un Perú justo, culto y libre, con exclusiones antipáticas y burdas. Al país lo hacemos todos.

En algo más de dos centurias, sólo se practicó el ominoso deporte de destruir la nacionalidad e ir en contra de nuestra historia que fue centro, guión y faro de vastos territorios en Sudamérica. ¡Líderes a la cabeza!, 13-7-2023, https://bit.ly/46XhK5Y

Todo eso es posible. Como también que la civilidad, más que fuerza exhiba constancia y represente una pulga en las orejas de las bestias. Si hay algo que sí puede rescatarse es que los mandones, los hampones y los estudios de abogángsteres son voluntarios funcionales a leer y justificar lo que el delito diseña.

No obstante hay que conceder que aún Internet no llega a popularizar su mensaje denunciatorio y difusor, aunque mucho es lo avanzado. Es cierto que nos llaman para declarar a varias radios de provincias y casi siempre las entrevistas duran largos minutos porque las llamadas son desde Lima pero no hay mayor gusto que poder contribuir con la cultura política y con el espíritu levantisco y revolucionario de los compatricios del interior. ¡Esa y no otra es la tarea del periodista!

¿Es necesario ser “formador de opinión, politólogo, internacionalista”, como designan a sus papagayos escogidos los poderes mediáticos y sólo sus voces son las “autorizadas” para decir la verdad o mentira? ¡Pamplinas!

En consecuencia es lícito decir que la falta de solidaridad es un vacío aterrador en nuestra vida común y corriente nacional. Nadie se conduele por nada. Algunos temen perder el sitial que con tantos años han conseguido y les sobrecoge el miedo de no ser ellos el centro de las “noticias”, como si alguien tuviera aquel propósito puntual de meta de sus ambiciones.

Repitamos con Alfonso Benavides Correa en el extraordinario prólogo que hiciera en el 2005 al libro Las veleidades autocráticas de Simón Bolívar, La usurpación de Guayaquil, tomo I, del embajador Félix C. Calderón:

“¿Será una trágica constante, al cabo de años de apostolado, de no evadir los temas esenciales del drama, luciendo el coraje moral de estar contra los mandarines, tener, sin prensa adicta, un atardecer escéptico por el silenciamiento?”

Nuestras vidas son cantos de vida y esperanza. Vida porque ante la monra innoble de los delincuentes enfrentamos el sublime valor que camina hasta por las alamedas del sacrificio y el apostolado por la victoria de nuestros ideales. Esperanza porque ésta rompe los diques más cerrados y marca los potros de bárbaros Atilas que cantaba César Vallejo. Y aquí estamos como en el comienzo porque las grandes causas no perecen por el miedo.

A mis amigos el llamado a la reflexión y a la energía más constructora posible. Dejar que el aturdimiento atolondrado de sociedades fabricadas en el modelo del conformismo es una aberración. Levantar las banderas del canto protestante y el amor cívico por nuestra gente, cultura e historia, deberes ineludibles.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

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Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
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Cantos de vida y esperanza

Trabé contacto en días pasados, con buenos amigos de muchos años. Eso da confianza como para, sin revelar sus nombres, enmendarles la plana, esta vez por escrito. Mientras que ellos privilegian la plataforma del pesimismo y visión negra de la Patria, a mí me seduce el porvenir que nos debe una victoria que anunciara en la pos guerra Manuel González Prada.

“Cuando el pueblo vota con los pies en las calles, los regímenes de fuerza pueden decir cualquier cosa y sólo oirán la diáfana protesta de las bases.

Una garantía fundamental y de ejemplar acción para los ciudadanos, la constituirá que sus organizadores y líderes más importantes, encabecen todos los desplazamientos pacíficos, en orden y con disciplina capaz de atajar a los forajidos violentistas con los que cuentan algunas pandillas.

La prensa concentrada y cuasi monopólica, defiende el status quo. ¡No quieren que nada cambie porque como están las cosas, se camina muellemente y en la ruta, se negocian todas las impunidades posibles y se inventan otras!

La mejor condición es que los reclamos ciudadanos queden totalmente al margen de la acción del Estado y el gobierno. ¿Para qué –dicen- atender a estos pobretones? Así como están –ellos en la cúspide- y el resto del pueblo simple, que viva en la miseria.

¡Necios! Fue el pueblo llano, desde las bases y con la protesta por libertad, igualdad y fraternidad la que generó la revolución francesa y sus apasionados y sangrientos capítulos con aguillotinamientos, crímenes y violencia urbi et orbi.

En 1945, las fuerzas de la sociedad civil –entonces se le designaba como pueblo a secas- lograron conformar el Frente Democrático Nacional cuyo origen arrancó en Arequipa, tomó forma en todo el país y como columna vertebral existía el Partido del Pueblo (Apra), poderoso, invicto, enorme, popular. En las elecciones de ese año el candidato del FDN, Bustamante y Rivero, dobló la votación de Eloy Ureta.

Hoy existen conglomerados masivos muy respetables en todo el país. Pero si hay una debilidad esta pasa por la falta de organicidad y contextura unificada. Los partidos políticos, sin excepción, sólo se han transformado en gavillas chupadoras de la savia del Estado vía funcionarios casi siempre corruptos. O corruptibles.

Una lección decorosa, pacífica, ordenada, cívica, con los adalides en su puesto, a la cabeza de la marcha, capaces de asegurar la vida de los protestantes sin caer en las provocaciones, daría una exhibición formidable al Perú de cómo el pueblo, a pesar de los rompehuelgas y los infiltrados, decide unirse para la revolución.

Y la revolución incluye a todos. No habrá un Perú justo, culto y libre, con exclusiones antipáticas y burdas. Al país lo hacemos todos.

En algo más de dos centurias, sólo se practicó el ominoso deporte de destruir la nacionalidad e ir en contra de nuestra historia que fue centro, guión y faro de vastos territorios en Sudamérica. ¡Líderes a la cabeza!, 13-7-2023, https://bit.ly/46XhK5Y

Todo eso es posible. Como también que la civilidad, más que fuerza exhiba constancia y represente una pulga en las orejas de las bestias. Si hay algo que sí puede rescatarse es que los mandones, los hampones y los estudios de abogángsteres son voluntarios funcionales a leer y justificar lo que el delito diseña.

No obstante hay que conceder que aún Internet no llega a popularizar su mensaje denunciatorio y difusor, aunque mucho es lo avanzado. Es cierto que nos llaman para declarar a varias radios de provincias y casi siempre las entrevistas duran largos minutos porque las llamadas son desde Lima pero no hay mayor gusto que poder contribuir con la cultura política y con el espíritu levantisco y revolucionario de los compatricios del interior. ¡Esa y no otra es la tarea del periodista!

¿Es necesario ser “formador de opinión, politólogo, internacionalista”, como designan a sus papagayos escogidos los poderes mediáticos y sólo sus voces son las “autorizadas” para decir la verdad o mentira? ¡Pamplinas!

En consecuencia es lícito decir que la falta de solidaridad es un vacío aterrador en nuestra vida común y corriente nacional. Nadie se conduele por nada. Algunos temen perder el sitial que con tantos años han conseguido y les sobrecoge el miedo de no ser ellos el centro de las “noticias”, como si alguien tuviera aquel propósito puntual de meta de sus ambiciones.

Repitamos con Alfonso Benavides Correa en el extraordinario prólogo que hiciera en el 2005 al libro Las veleidades autocráticas de Simón Bolívar, La usurpación de Guayaquil, tomo I, del embajador Félix C. Calderón:

“¿Será una trágica constante, al cabo de años de apostolado, de no evadir los temas esenciales del drama, luciendo el coraje moral de estar contra los mandarines, tener, sin prensa adicta, un atardecer escéptico por el silenciamiento?”

Nuestras vidas son cantos de vida y esperanza. Vida porque ante la monra innoble de los delincuentes enfrentamos el sublime valor que camina hasta por las alamedas del sacrificio y el apostolado por la victoria de nuestros ideales. Esperanza porque ésta rompe los diques más cerrados y marca los potros de bárbaros Atilas que cantaba César Vallejo. Y aquí estamos como en el comienzo porque las grandes causas no perecen por el miedo.

A mis amigos el llamado a la reflexión y a la energía más constructora posible. Dejar que el aturdimiento atolondrado de sociedades fabricadas en el modelo del conformismo es una aberración. Levantar las banderas del canto protestante y el amor cívico por nuestra gente, cultura e historia, deberes ineludibles.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

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