Población bien informada, más poderosa y efectiva que una ignorante

Mar, 03/24/2020 - 17:56 -- alerta
David Auris Villegas
 
por David Auris Villegas*; davidauris@gmail.com
 
25-3-2020
 
 
No solo eres tú, somos todos. Escribo desde mi trinchera pedagógica. Habrá en la historia de la humanidad un antes, esta sugestiva experiencia del cual hoy reflexiono y un post coronavirus que transformará profundamente nuestras vidas que, curiosamente quedándonos en casa, ya estamos haciendo mucho por salvar nuestro maravilloso planeta y estamos dando al traste esa frase egoísta y tan trillada, “sálvese quién pueda”.
 
Nuestra forma de vivir que habíamos heredado y aprendido cómodamente en la escuela y reforzada en la sociedad, está siendo erosionada y demolida por el coronavirus, por lo que debemos desaprender apresuradamente para aprender con la misma urgencia nuevas maneras de convivir y hacer frente exitosamente al ataque del virus y las asechanzas de otras pandemias del futuro, en un mundo fatalmente impredecible.
 
¿Qué entendemos por desaprendizaje? Peter Senge lo resume magistralmente, quizás la única competencia que posee el ser humano para hacer frente a los retos del incierto mañana es, desarrollar rápidamente la capacidad de aprender a desaprender y tornar a reaprender. Desafortunadamente el sistema educativo aún no practica a nivel global, pues atiborramos a los estudiantes con una masa de vanos contenidos que hoy de poco sirve ante un real azote mundial.
 
Durante esta inédita experiencia, la familia, irónicamente relegada a un segundo plano debido a que aprendimos a disfrutar voces del atroz consumismo y la salvaje competitividad: “Sé el mejor”, “trabaja en equipo”, “disfruta hoy y paga mañana en cómodas cuotas”.
 
Revelémonos y aprovechemos la oportunidad, reivindicándonos en familia como nuestro único bastión de felicidad, reaprendiendo todos a disfrutar las labores del hogar, hacer ejercicios, comer sano y ejerzamos sostenidamente la pedagogía de la resistencia.
 
Con la irrupción de las redes sociales aprendimos abrumadoramente a llamar la atención y auto publicitarnos a nivel planetario, compartiendo nuestras imágenes cotidianas, disfrutamos el chat de la amiga, frecuentamos el Facebook de viejos amores, inundamos triviales informaciones generando una histeria colectiva, cuando inmediatamente requerimos usar responsablemente estas redes y empoderar de cognición a la sociedad global como sugiere Yuval Harari, “Una población  bien informada suele ser mucho más poderosa y efectiva que una población ignorante”.
 
Desaprendamos a juzgar y criticar las actitudes de los demás. Nos pasamos la vida desconfiando del vecino de al lado, y nos autoproclamamos orgullosamente ser los mejores; pues bien, es momento de demostrarlo ayudando a los demás. Aprendamos a ver al prójimo como nuestro mejor aliado, cavilando aquello que le sucede tarde o temprano, nos sucederá y desplegando el trabajo cooperativo solidario, evitaremos contagios asegurando nuestra supervivencia.
 
Alejado del dramatismo, si la ciudadanía global no desaprende sus viejas costumbres, penetraremos un lúgubre callejón sin salida y pondremos en juego nuestra supervivencia y para ello debemos sacar lo mejor de nosotros que, seguramente todos venceremos una vez más estas plagas y rompiendo paradigmas del ayer, aprendamos a convivir armoniosamente en esta aldea global y comprometamos a los líderes mundiales, al G8 y al G20 a tomar decisiones inmediatamente, si pretendemos que continúe la excitante función de la vida.
 
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