Pacientes: terapia, tiempo y esfuerzo

Jue, 02/20/2020 - 17:59 -- alerta
Isabel Peña Rodríguez
 
por Isabel Peña Rodríguez*; isabelpenarodriguez@yahoo.com
21-1-2020
 
Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas
Y tú no estás en el mundo para llenar las mías
Yo soy yo y tú eres tú
Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso
Si no, no puede remediarse.
 
Fritz Perls 1893-1970
 
Los pacientes se diferencian por sus edades y por su maduración, tanto emocional como intelectual. Sabemos que no es lo mismo un niño/a, un adolescente o un adulto mayor. La terapia para los niños/as y adolescentes requieren de otro tipo de manejo, tomando para ello la dinámica familiar y la funcionalidad en el rol parental así como las expectativas de los propios padres.
 
El paciente adulto es una persona en edad de comprender que tiene un problema y que necesita ayuda profesional para resolver el desafío que la vida le está presentando en ese momento. El problema que presenta el paciente puede ser crónico o agudo.
 
Los pacientes crónicos son aquellos que tienen un patrón de conducta bastante tiempo y sigue siendo distónico con su YO, produciéndole malestar. La diferencia es que el paciente se aguanta y viene a consulta a confirmar su neurosis. Es decir que en el fondo piensa que nadie puede ayudarlo. Aquí el paciente se resigna a su suerte pero tiene una leve esperanza para superar sus conflictos.
 
A pesar que la persona piensa que necesita un cambio, no sabe cómo hacerlo y la respuesta es que él debe hacerlo por sí mismo porque nadie puede ayudarlo. Acá estos pacientes se les presentan sus prejuicios y el miedo al cambio o lo desconocido.
 
Los pacientes agudos, acá ha ocurrido una eventualidad que hizo que el paciente no pueda con el desafío actual que enfrenta y siente la necesidad de resolverlo para seguir viviendo confortablemente. El paciente puede resolver su problema más rápido.
 
Los pacientes vienen a terapia por la presión ya sea interna o externa. En este caso la familia, los amigos o la pareja detectan la conducta extraña y le sugieren terapia.
 
Las personas, parejas y las familias que buscan terapia, esperan resolver en el menor tiempo sus problemas que les impiden vivir plenamente. En ocasiones piensan que el terapeuta tiene una varita mágica y que con dos o tres palabras resolverán sus problemas. El proceso terapéutico requiere de tiempo y esfuerzo lo que significa que habrá que fortalecer la capacidad de espera.
 
Como diría Freud, la tolerancia a la frustración no siempre se resuelve de la forma en que ellos quieren, ya que tratan de cambiar el medio y no a ellos mismos.
 
Los pacientes que llegan a terapia con una percepción pobre de sus necesidades y fortalezas, tratan que el terapeuta haga por ellos lo que creen no poder hacer por sí mismos. Si accedemos a esto los pacientes no recuperan ni integran su potencial perdido o nunca desarrollado.
 
A medida que se desarrolle la terapia los pacientes aprenden a darse cuenta, a contactarse y a ser responsables. Como resultado aprenden a tener herramientas para exploraciones más profundas.
 
Continuará.
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*Psicoterapeuta
 
Consultas: 995 006 364, 944 433 166, (01)3031413