Las dos mentes, corazón y cabeza

Lun, 12/14/2020 - 18:27 -- alerta
Isabel Peña Rodríguez
 
por Isabel Peña Rodríguez; *isabelpenarodriguez@yahoo.com
 
15-12-2020
 
Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil.
Aristóteles.
 
En esencia, todas nuestras emociones son impulsos que nos invitan a actuar, planes instantáneos para enfrentar la vida. La raíz de la palabra emoción es motere que significa “mover” además del prefijo “e” que es “alejarse” lo que se traduce que en toda emoción hay una tendencia implícita a actuar.
 
Nuestras emociones conducen a la acción. Las emociones preparan al organismo para una clase distinta de respuesta. Por ejemplo, la ira es una emoción en que fisiológicamente la sangre fluye a las manos y resulta más fácil golpear al enemigo, nuestro ritmo cardiaco se eleva y aumenta la adrenalina.
 
El amor, los sentimientos de ternura y satisfacción sexual, son emociones que fisiológicamente dan lugar a un despertar, “respuesta de relajación”, que es un conjunto de respuestas que nos lleva a la calma o a la satisfacción sexual.
 
La felicidad es una emoción en que hay aumento de la actividad en un centro nervioso que inhibe sentimientos negativos y favorece el aumento de energía disponible y disminuye los pensamientos adversos.
 
La tristeza es una emoción que produce una caída de la energía y el entusiasmo por las actividades cotidianas, placeres, diversiones, etc. Cuando estas emociones se profundizan nos vamos acercando a una depresión, como también nuestro metabolismo es más lento. Todos estos comportamientos también están moldeados por nuestras propias vivencias y cultura.
 
Nuestras dos mentes (“corazón” y “cabeza”)
 
Flor, mi paciente, contaba que su esposo se había enamorado de una compañera de trabajo, incluso más joven que ella y le dijo repentinamente que se iba de la casa a vivir con aquella. Estos hechos les indujo a meses de emociones amargas debido a conflictos generados por la separación, como la custodia de sus hijos, dinero, bienes materiales. Al cabo de algunos meses, Flor cuenta que con su independencia le había logrado tener mayor tranquilidad y se sentía hasta más atractiva. Estaba feliz de estar sola “No pienso mas en él y no me importa más”.
 
Pero cuando Flor me contaba lo sucedido sus ojos se llenaron de lágrimas. Esto nos revela que Flor, a pesar de decir lo contrario, sigue triste; todo ello es un acto de comprensión tan claro como lo es desentrañar el sentido de las palabras de una página impresa. Uno es un acto de la mente emocional, el otro de la mente racional. Tenemos dos mentes: una que piensa y la otra que siente.
 
La vida es una comedia para aquellos que piensan y una tragedia para aquellos que sienten
Horace Walpole
 
Indiscutiblemente estas dos formas fundamentalmente diferentes de conocimiento, interactúan para construir nuestra vida mental.
 
La mente racional, es consciente, reflexiva, analiza y medita; en cambio la mente emocional es un sistema de conocimiento impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico.
 
La dicotomía emocional/racional tiene una distinción popular cultural “corazón y cabeza”, cuando nuestro sentimiento es más intenso, más dominante, se vuelve la mente emocional y por ende, más ineficaz la mente racional.
 
¿Y tú con cuál de las mentes te identificas?
 
¡Tu salud mental nos importa!
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*Psicoterapeuta
Consultorio: Cerro Verde 125, Dpto. F-2 a una cuadra del Puente Benavides, Surco.
Consultas a los teléfonos: 944 433 166, 995 006 364, (01) 751-0574