Referéndum: ¡el pueblo vota con los pies!

Lun, 08/13/2018 - 16:26 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
14-8-2018
 

Sabiendo que la ciudadanía detesta al Congreso porque lo reputa como entorpecedor, mediocre, inútil, duros calificativos de repente exagerados, éste se empeña en darle largas a la discusión o debate que viabilice el referéndum planteado el 28 de julio por el presidente Vizcarra. Imprescindible recordar que la NO REELECCION inmediata de legisladores es parte puntual del planteamiento.
 
Concedamos que el peor escenario, fechas muy a posteriori o lejanísimas, sea la resultante del pavor que no confiesan, pero que sienten con filuda presencia, el que resulte como fruto de una decisión torpe y deleznable. La victoria del Congreso sería pírrica. O ridícula.
 
En ese ámbito no tan improbable ¿a alguien se le ocurre negar la explosiva posibilidad que se reúnan las más de 2 millones y medio de firmas para plantear la Iniciativa Ciudadana? El que lo haga no sólo es lerdo sino un caso terminal de estulticia política.
 
La Iniciativa Ciudadana colocaría el debate en el Congreso, es decir, la brasa caliente en las manos de quienes habrían querido fijar para las calendas griegas el referéndum y todas sus aristas. El Parlamento estaría compelido a tomar una decisión conseguida con firmas en las calles.
 
Una movilización masiva, no puede ser de otro modo, para obtener el voluminoso conjunto de firmas, sería la génesis de un estado permanente de expectativa ciudadana. Y el día que toque el debate, la ciudadanía querría felicitar a los legisladores que defendieran la tesis del pueblo. Y ¿por qué no decirlo? también festejar el triunfo popular forjado desde las bases ante sí y por sí.
 
¿Existiría algún Congreso capaz del desatino de desoír el clamor de la civilidad?
 
La hipotética situación relatada tiene más de real que de imaginaria. Con actitudes baladíes el Congreso puede empujar a una definición de pronóstico malísimo para los empecinados en seguir considerándose vacas sagradas, con emolumentos robustos y privilegios inmerecidos. ¡Precisamente porque el que siembra vientos, cosecha tempestades!
 
Recuérdese que los ajedrecistas tramposos ya dan por hecho que si hay bicameridad, ellos tienen, merced a su “experiencia y preparación” –como dicen los huachafos rentados- su puesto en el Senado. Habíamos adelantados que la práctica de mocos por babas también es un asco.
 
De imperar la sensatez podríase afinar y unificar los proyectos de reforma constitucional a votarse y ¡de una buena vez! procurar decisiones positivas. Hay voces que van más allá y propugnan la desaparición del Congreso. Pero eso suena bonito aunque, ciertamente, tiene mucho de demagógico.
 
El pueblo vota en las urnas. Pero también votará en las calles si se trata de conseguir las firmas en pro de la Iniciativa Ciudadana y para el referéndum contra la reelección inmediata de congresistas.
 
¿Quién se atreve a sostener lo contrario?