Puerta giratoria criolla y pendencias a la peruana

Lun, 06/29/2020 - 10:20 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
30-6-2020
 
En el programa Panorama de Canal 5 se dio cuenta el domingo 28, de cómo la actual secretaria del presidente Vizcarra colocó a una pariente de su hija y cómo funciona, rotando puestos y plazas en el Estado, la puerta giratoria. El asunto es muy grave, no hay duda, pero no parece tan raro sino más bien poco conocido. Leamos casos que se producen desde hace largos años y que tienen consecuencias más bien deplorables, para la moral y el país que desperdicia recursos en amigotes, parientes o muy conocidos/conocidas.
 
Aquí hay un suceso que el refrán grafica muy bien: ¡les dan la mano y se suben hasta el codo! Urgentes explicaciones o remociones inmediatas.
 
Los que cruzan la puerta giratoria, desde el Estado al ámbito privado y viceversa, son altos funcionarios, poseedores de información privilegiada, con acceso a mecanismos de alta confidencialidad de cualquiera de las dos fuentes: del Estado o privados y hay que recalcar que el fenómeno no es peruano, es universal.
 
En Perú hemos superado esas fronteras y la puerta giratoria se produce entre las instituciones estatales con el carrusel que protagonizan supuestos monstruos de la burocracia que son cuadros todoterreno y da lo mismo que trabajen con urnas electorales o procesos de votos para autoridades políticas, DNIs o pasaportes.
 
¿Tan mal estamos que se requiere del concurso de los mismos burócratas desde hace más de 25 ó 30 años, paseándose por las entidades del Estado, con todos los gobiernos y accediendo al trato con proveedores nacionales e internacionales y transitando como Pedro por su casa y de arriba abajo en connivencia con patotas de empleados “ejemplares” que no ven, no oyen, no hablan?
 
Estas pendencias a la peruana se repiten en el aparato estatal con frecuencia y hay que notar que no se trata solamente de los “líderes”. Es más, mucho más. Verbi gracia, cuando un jefazo gana, aunque los concursos sean a veces cosméticos, una plaza, no llega solo. Requiere con urgencia de la “ayuda” de su personal de confianza, es decir de todos aquellos que saben cubrir las espaldas a cualquier clase de trapacerías y artilugios cuando de negocios se trata. Se produce entonces la figura del destaque, a veces –no siempre- con el mismo haber mensual pagado por los impuestos de los peruanos, y ¡ya está la faena completa!
 
Por ejemplo hay oportunidades en que el proveedor extranjero paga pasajes y viáticos a funcionarios peruanos y estos viajan felices porque la figura legal de algún contratito o contratazo así lo ampara. Las pendencias de abogados especializados en el lenguaje mañoso así lo permiten. ¿O no? ¿No es cierto que algunos viajaron desde la Av. España a París a supervisar la fabricación de documentos de alta seguridad? ¡Pamplinas!
 
El amiguismo, complicidad, silencios oportunos y gratificados con viajes, cursos, pretextos de toda laya se perpetran en Perú con el dinero de los contribuyentes. Estas patotas de altos funcionarios caminan por todos los gobiernos y mamando de la cansada ubre del Estado desde hace tres décadas. ¿Por qué el país no ha preparado gente joven y capaz para reemplazar a las vacas sagradas?
 
Semanas atrás di cuenta de un asunto controvertido que no recibió aclaración alguna: el señor Eduardo Ruiz Botto, con más de 80 años, fue nombrado como asesor de la gerencia general de la Superintendencia Nacional de Migraciones y con un sueldo de casi S/ 15 mil nuevos soles. ¿Con qué méritos y con qué conocimiento? Lo que sí se sabe es que Ruiz Botto fue jefe en la Reniec de Roxana del Aguila actual titular de Migraciones.
 
¿Qué hacen los nuevos legisladores? ¿La Contraloría General de la República, tampoco oye o no ve y no hace nada? ¿Qué hay de los clubes electorales, también llamados partidos políticos?
 
En los días que corren se dio a publicidad que Roxana del Aguila (Migraciones) y Mariano Cucho, se presentaron y ya fueron calificados a concurso para acceder a Reniec y ONPE. Ambos tienen largos años de actividad en la burocracia del Estado.
 
Subrayo que no hay sindicación o señalamiento con nombre o apellido, de lo que carezco sí, sin duda, es de la seguridad que la puerta giratoria a la criolla y las pendencias a la peruana proseguirán hasta que se fulminen estas prácticas que impiden la renovación y el aireamiento de la maquinaria burocrática. Aquí en Perú o en cualquier parte del mundo.