Meditación: de la cabeza al corazón para resolver problemas

Lun, 09/02/2019 - 13:37 -- alerta
Isabel Peña Rodríguez
 
por Isabel Peña Rodríguez; isabelpenarodriguez@yahoo.com
3-9-2019
 
Unos cuantos años atrás me preparé en esta aventura de la meditación. Aprendí a atestiguarme a mí misma de todos los devenires de la vida, y me dije: por fin encontré el sosiego a mi mente que cada día disparaba e internalizaba cada pensamiento y se adentraba en mi interior.
 
Meditar es una aventura, la aventura más grande que la mente humana pueda acometer. La meditación simplemente consiste en ser: sin hacer nada, sin acción, sin pensamiento, sin emoción. Simplemente eres y ello es puro gozo.
 
“No es preciso hacer nada, simplemente sé un testigo, un observador, un espectador, contemplando el tráfico mental: el flujo de pensamientos, deseos, sueños, recuerdos, fantasías”. El hombre y la mujer aspiran a su libertad, “vivir en el aquí y ahora, momento a momento, día a día, y no desde el recuerdo y la opresión”. ¿Cómo podemos vivir la vida plenamente? si nuestra mente está constantemente inmersa en actividades, conversaciones internas incoherentes, la mente se descontrola, nos aparta de la realidad, nos impide disfrutar, de lo que ésta nos brinda.
 
¿Qué hacemos con una mente sin control?, ¿qué nos aporta? o nos separa de los más lindos momentos de nuestra vida: MEDITEMOS, tan solo así podrán ir disminuyendo todas las incoherencias, descontroles, etc. Con la meditación la mente se convierte en un instrumento útil, en lugar de esclavizarnos con su parloteo. También es aceptarnos a nosotros mismos, tal como somos.
 
Nuestra mente es la mejor atestiguadora de nuestro horizonte. “Atestiguar es: observar, sin apegos, sin prejuicios; ese es el secreto de la meditación”. Tú mente siempre está luchando contra algo que nos está impidiendo ser libres o simplemente buscamos algo que suponemos nos dará la libertad. En realidad la meditación es cuando nos relajamos y vivimos la vida, momento a momento, pero sin juzgarnos. Meditar es respirar profundamente, la respiración está profundamente dentro de tu ser.
 
Una respiración caótica, rápida y sin ningún ritmo, inhalando y exhalando, vigorosa y  profundamente con la mayor intensidad que te sea posible es para sacar todos tus patrones anteriores, emociones reprimidas, emociones que se han trasladado a tu cuerpo para destruir todo lo que has hecho de ti misma(o). Somos cuerpo/mente, ambas cosas a la vez, por tanto lo que le pasa al cuerpo, alcanza a la mente, lo que quiera que se haga a la mente, alcanza al cuerpo.
 
La mente es intrincada, compleja, delicada y si no sabes ¿qué hacer con ella?, es mejor no hacer nada. Sin duda la mente es lo más complejo de la existencia, no hay nada comparable a ella, puedes destruirla hasta puede ser suicida. Si meditas, tarde o temprano puedes conocer el amor verdadero y profundo que está dentro de ti, empezarás a sentir que nace en ti un inmenso amor que nunca antes habías conocido, una nueva puerta que se abre, una nueva cualidad de tu ser. Eres una llama que ahora quieres compartir. Si el amor está bien encaminado, te vuelve meditativo, la meditación si está bien encaminada, te hace amoroso.
 
Abriendo el corazón
 
El corazón es la puerta sin puerta hacia la realidad.
 
Ve de la cabeza al corazón.
 
Todos estamos atascados en la cabeza. Ese es nuestro único problema, el único. Y solamente hay una solución: bajar de la cabeza al corazón y todos los problemas desaparecen. La cabeza crea los problemas. Y de pronto todo está tan claro y transparente que uno se admira de cómo ha podido estar inventando problemas continuamente.
 
“Los misterios permanecen pero los problemas desaparecen. Los misterios abundan pero los problemas se evaporan. Y los misterios son bellos. No son para ser resueltos. Hay que vivirlos.” p.99, OSHO – Meditación. “El núcleo esencial de la Meditación, su espíritu, es aprender a atestiguar”
 
Continuará con algunas técnicas meditativas.