México, elecciones y propuestas dispares

Mié, 06/27/2018 - 16:19 -- alerta
Zully Pinchi Ramírez
por Zully Pinchi Ramírez; zullyarlene39@gmail.com
 
28-6-2018
 
El próximo 1 de julio México enfrentará, tres propuestas completamente dispares, en las elecciones presidenciales que definirán el camino que habrá de tomar la onceava economía del mundo.
 
Populismo y establishment, son los polos enfrentados en la contienda. Los pronósticos se han alineado del lado del candidato Andrés Manuel López Obrador, quien aglutina el descontento social en contra de los grandes partidos políticos mexicanos. López Obrador inició la pelea con un amplio margen de ventaja respecto de sus contrincantes más cercanos: José Antonio Meade, el candidato del PRI (partido del actual presidente Peña Nieto), y Ricardo Anaya, que cuenta con una peculiar coalición electoral entre el PAN, partido de derechas y los partidos de izquierda, Movimiento Ciudadano y PRD.
 
Meade, tiene amplia trayectoria como funcionario de primer nivel con gobiernos de diferente origen ideológico, aunque rema contracorriente ante la poca simpatía y confianza que representa el PRI en la intención de voto como resultado del desgaste del partido de gobierno.
 
Por otro lado, Ricardo Anaya, político que ha logrado unir el agua y el aceite para encabezar una coalición electoral que apuesta por obtener los votos de los anti-PRI y los anti-López Obrador pero que al mismo tiempo está involucrado en una trama de lavado de dinero del cual no ha podido salir limpio.
 
El binomio fama más poder, incluyendo a mujeres del espectáculo con candidatos, ha dado una buena combinación, sin embargo no ha logrado abrir la caja fuerte, no se ha podido dar en el blanco, que no es otra cosa más que la aceptación del pueblo a los planes de gobierno ejecutados y brindados a favor de la ciudadanía, pero entonces ¿qué es lo que ha fallado?, en esta crónica, a dúo con Raúl Uriel Sierra, con quien coincidí en una especialización de estudios de gobernabilidad y política en Madrid, hemos efectuado una fusión de ideas, para analizar el panorama de las elecciones.
 
Las encuestas, según los politólogos y expertos en neuromarketing político, sirven mucho, para posicionar a los candidatos que pueden ser muy conocidos, que representan a partidos con muchos años de fundación pero que no cuentan con el carisma suficiente como para estar dentro de los primeros lugares. Los estudios en estadísticas, tomando como referente la opinión de personas en las calles, son casi siempre falsas y nunca hay que fiarse de ellas, ya que en la mayoría de los casos los candidatos menos favorecidos pagan a las empresas para que porcentajes altos de aprobación salgan en los medios de prensa escrita y logren un impacto a su favor en los votantes.
 
Los debates son imprescindibles, pese a ello, la mayoría de aspirantes a la presidencia en México pierden tiempo atacándose entre ellos, insultándose y no en demostrar sus estratégicos planes de gobierno. Las técnicas de los comunicadores de copiar de otros países la intervención del público, ha resultado un fracaso, ya que ninguna de sus preguntas ha sido trascendental y con criterio común, de lejos se ha notado, cuestionamientos parcializados, preparados y acordados.
 
Meade y Anaya se han perdido en una campaña de descalificación mutua, esto ha favorecido a López Obrador, quien encabeza un proyecto populista que tiene como principal propuesta de solución a cualquier problema social, el combate a la corrupción.
 
Mientras México va naufragando en tanta pobreza, con niños que en cada esquina piden limosna y no tienen techo ni alimento, con miles de desempleados, con el narcotráfico a flor de piel y la paciencia de los votantes al borde del colapso, todos esperan que las encuestas se equivoquen como ha ocurrido con EEUU y Reino Unido y que el próximo proyecto de nación mexicana no sea un remedo del gobierno chavista venezolano.