Jóvenes pensantes y pedagogía de la protesta

Jue, 11/19/2020 - 12:50 -- alerta
David Auris Villegas
 
por David Auris Villegas; davidauris@gmail.com
 
20-11-2020
 
Bajo una lluvia de perdigones y gases lacrimógenos, la generación del Bicentenario, plantó cara a saqueadores políticos desde hace 200 años. Jóvenes dotados de una ciudadanía y cultura crítica, han logrado despertar la conciencia nacional, usurpado por una descarada élite política, infestada de rufianes con grados académicos, en un país con tres presidentes en una semana, Perú.
 
Mientras China y 14 países acuerdan el mayor tratado comercial de la historia para progresar, nosotros aún libramos la misma batalla desde la independencia, contra inteligentes políticos confabulados con perspicaces empresarios abocados a explotar materias primas y servicios. Ahora en escenarios virtuales y ciudades rápidamente descentralizadas, están jaqueados por una alfombra de jóvenes pensantes.
 
Amparados en la Constitución más neoliberal de Sudamérica de 1993, que promueve el abuso de poder y corrupción, batimos la hazaña histórica, digno de estudios sociológicos, 7 ex presidentes en la picota. Esta élite política convirtió al país en su feudo medioeval, incitando a la juventud peruana a ejercer la pedagogía de la protesta a nivel nacional, para no repetir la historia.
 
La causa inmediata de esta masiva protesta fue el “asalto del Estado”, con la vacancia por incapacidad moral del ex presidente Vizcarra, promovido por un total de 130 congresistas, 68 de ellos, con varios procesos judiciales, desde hurto agravado hasta homicidio. Muchos de ellos, operadores de universidades privadas que no lograron licenciarse debido a su mala calidad, pugnan traerse abajo a la reforma universitaria.
 
Parafraseando a Michael Sandel, la pedagogía de la protesta, es el ejercicio colectivo, fruto del pensamiento crítico y solidario en situaciones injustas, a cargo de personas concientes, colmados de una educación ciudadana desde sus propias convicciones humanas que, seguramente, en Perú recién empieza.
 
Además, la protesta pacífica, es un derecho fundamental y universal, estipulado en los derechos humanos, al que los gobiernos deben brindar toda su protección. Estas protestas sociales muestran las falencias del gobierno, para corregir sus errores en bien de la colectividad, que lamentablemente, aún no logran comprender los gobernantes, prefiriendo emboscarlos y asesinarlos.
 
Desafortunadamente, esta protesta pacífica y multitudinaria contra el gobierno y sus aliados, los dueños de universidades no licenciadas, tuvo un trágico saldo. La policía asesinó a Inti Sotelo y Bryan Pintado. Más de cien heridos y algunos desaparecidos. Además, la renuncia del grotesco “presidente Merino y todos sus ministros”.
 
Este germen de protesta en la región fue iniciada por la juventud chilena, desde octubre del año pasado. Llegó a movilizar más de un millón doscientas mil personas en un día. Han logrado la Asamblea Constituyente, para redactar la nueva Carta Magna, con el objetivo de construir un país más equitativo y desarrollado.
 
En este sendero, en nombre de los dos mártires, quienes soñaban con un país más equitativo, y siendo consecuentes los jóvenes, la protesta masiva continuará hasta convocar la Constituyente, para redactar una nueva Constitución que nos convierta en un país desarrollado, con oportunidades para toda la ciudadanía.
 
Asimismo, en este proceso de extirpación de la corrupción política, necesitamos diseñar un filtro ético, para las personas que desean ejercer la política partidaria. Siendo el primer requisito, no poseer ninguna denuncia en curso o hayan sido sentenciados por algún delito.
El sistema político peruano marcado por componendas y corrupción según Alberto Vergara, debe reemplazarse por un ecosistema político sostenible, a través de un pacto social de Estado, basado en la ética y la solidaridad entre el gobierno y la sociedad organizada.
 
Finalmente, estamos ante una inédita coyuntura que el destino puso en manos de la juventud, la titánica faena de extirpar la corrupción de la clase política. Así que, gentilmente invitamos a desaparecer de la escena política a las personas infectadas de este virus, porque recién empieza, una movilización de insospechadas dimensiones en el territorio peruano y quizás, repercuta en todo Latinoamérica.
 
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Fuentes:
 
© David Auris Villegas. Escritor y pedagogo peruano. Teórico de la educación para el desarrollo sostenible.