Evangelina retorna de la Breña

Sáb, 03/03/2018 - 20:06 -- alerta
Roberto Angeles
4-3-2018
 
El 5 de abril de 1879, Chile declara la guerra al Perú.
 
El Coronel Andrés A. Cáceres, prefecto interino del Cusco, reorganiza el Batallón Zepita con el que avanza a Mollendo de donde se embarca hacia el puerto de Iquique. Allí inicia su participación en tan nefasta guerra.    
 
El sostén importante del Zepita, y posteriormente de la Breña, es sin duda la participación del pueblo: indios campesinos, indios mineros, indios pastores. Atendiendo las necesidades de este ejército, que hoy conocemos como logística, avanzaban heroicas madres, esposas, hermanas, a las que se les llamó “rabonas”. Pisagua, San Francisco, Tarapacá, Tacna, Arica, Concepción, Pucará, Marcavalle, Tarma, Huamachuco, fueron testigos de la lección heroica de este ejército, pero también de cobardías e infamias que colocaron sus intereses personales por encima la defensa de la Patria.
 
CRÍTICAS:
 
No se ha destacado mucho, en la dramaturgia o en la literatura, el papel de la mujer en momentos importantes de la historia del país. Es sumamente grato, entonces, que a través del teatro se hable de aquella rabona incondicional y guerrera que, en definitiva, tenía una acción importantísima en el conflicto, la de soporte de batallón, un soporte emocional y una fuerza patente que debe ser valorada. Delfina Paredes logra, con gran sensibilidad, con su pluma de dramaturga y talento de actriz, dar un lugar a esta mujer dentro de la dramaturgia peruana y el reconocimiento dentro de la Historia del Perú.”
 
Roberto Ángeles – diciembre 2006 (“Dramaturgia de la historia del Perú”)