En la meditación, a menudo las prisas causan retrasos

Mié, 09/11/2019 - 21:59 -- alerta
Isabel Peña Rodríguez
 
por Isabel Peña Rodríguez; isabelpenarodriguez@yahoo.com
12-9-2019
 
En mi artículo anterior escribí sobre la meditación de la cabeza al corazón para resolver problemas. La meditación se basa en técnicas científicas. En ocasiones puedes llegar a crecer tanto como no serías capaz de hacerlo ni en varias vidas. Si se utiliza la técnica correcta el crecimiento es explosivo.
 
Pautas para la libertad, tres cosas esenciales
 
“En la meditación hay algunas cosas que son esenciales; son tan solo unas pocas cosas, pero, sea cual sea el método empleado, son absolutamente necesarias. La primera es alcanzar un estado de relajo: no luchar contra la mente, no controlarlo, no concentrarse. La segunda: observar, sin interferir y con una atención relajada, todo lo que ocurra; solo observar la mente silenciosamente. Y hacerlo, además, sin hacer ningún juicio o evaluación.
 
Estos son, pues, los tres requisitos: relajación, observación y no juicio. Así, poco a poco, un gran silencio desciende sobre ti. Todo movimiento en tu interior cesa. Eres, pero no hay sensación de "yo soy"; solo espacio puro.
 
Hay ciento doce métodos de meditación. He hablado de todos ellos. Difieren en su constitución, pero los fundamentos son los mismos, relajación, observación y una actitud de no juzgar.
 
Sé juguetón
 
Millones de personas se pierden la meditación porque le han dado una connotación equivocada. Les parece algo muy serio, deprimente, como si tuviera algo de iglesia; como si fuera solo la gente que está muerta o casi muerta, que son depresivos y serios, que tienen caras largas y han perdido las ganas de jugar, de festejar.
 
Pero éstas no son las cualidades de la meditación. Una persona realmente meditativa es juguetona, alguien a quien la vida le resulta divertida y la vive un lilah, un juego del que disfruta tremendamente; alguien que no es serio, que está relajado.
 
Sé paciente
 
No tengas prisa. La prisa a menudo causa retraso. Cuando tengas sed, espera pacientemente: cuanto más profunda sea la espera antes llega.
 
Has plantado la semilla, ahora siéntate a la sombra y observa lo que ocurre. La semilla se abrirá y florecerá, pero no puedes acelerar el proceso ¿No es preciso acaso un tiempo para todo? Debes trabajar, pero deja el resultado a Dios. Nada en la vida se desperdicia, especialmente los pasos hacia la verdad. Pero a veces surge la impaciencia. La impaciencia llega con la sed, pero es un obstáculo. Aguanta la sed y desecha la impaciencia.
 
No confundas la impaciencia con la sed. Con sed hay anhelo, pero no lucha; con impaciencia hay lucha, pero con anhelo. Con la añoranza hay espera, pero no exigencia; con impaciencia hay exigencia, pero no espera. Con sed hay lágrimas de silencio; con impaciencia hay una lucha inagotable. La verdad no puede ser tomada al asalto; se logra a través de la rendición, no a través de la lucha. Se conquista con la rendición total.
 
No busques resultados
 
El ego tiende a los resultados; la mente siempre se aferra a los resultados, no está interesada en el acto en sí, sino en el resultado: "Qué voy a sacar de esto?". Si la mente se las puede arreglar para obtener algo sin llevar a cabo ninguna acción, elegirá el camino más corto.
Por eso la gente educada se vuelve muy astuta: porque es capaz de encontrar el camino más corto. Ganar dinero de una manera legal puede llevarte toda la vida, pero si puedes conseguirlo mediante el contrabando, mediante el juego o de cualquier otra forma, haciéndote un dirigente político, un primer ministro, un primer ministro, un presidente, tienes todos los atajos a tu alcance. La persona educada se vuelve astuta; no se vuelve sabia, simplemente se vuelve lista. Se vuelve tan astuta que quiere tenerlo todo sin hacer nada para conseguirlo.
 
La meditación le sucede solamente a aquellos que no persiguen un resultado. La meditación es un estado que no está orientado hacia ninguna meta.
 
Aprecia la inconsciencia
 
Mientras estés consciente disfruta la inconsciencia. No hay problema, porque la inconsciencia es un descanso. De otro modo la consciencia se convierte en una tensión. Si estás despierto las veinticuatro horas ¿cuántos días crees que puedes vivir? Sin alimento un hombre puede vivir durante tres meses. Sin dormir, en tres semanas se volverá loco e intentará suicidarse. Durante el día estas alertas, durante la noche te relajas y esa relajación te ayuda a estar más consciente durante el día, nuevamente fresco. Las energías han tenido un período de descanso y así por la mañana están más vivas otra vez.
 
Lo mismo ocurrirá en la meditación: en ciertos breves momentos estarás perfectamente consciente, en la cima y un momento después estarás en el valle, descansando. La consciencia ha desaparecido, te has olvidado. Pero ¿qué hay de malo en ello?
 
Es simple: a través de la inconsciencia la consciencia brotará otra vez fresca, joven y así seguirá sucediendo. Si puedes disfrutar de ambas tú te conviertes en el tercero: es esto lo que hay que entender. Si puedes hacer esto significa que no eres ninguna de ellas (ni la consciencia ni la inconsciencia), eres el que disfruta de ambas. Algo de otro nivel entra en ti. De hecho, éste es el testigo real. Tu disfrutas la felicidad, ¿qué hay de malo en ello? Cuando la felicidad se ha ido y te pones triste, ¿Qué hay de malo en la tristeza? Disfrútala. Cuando seas capaz de disfrutar también la tristeza, no serás ni lo uno ni lo otro”. Osho, Meditación, pp. 38-39
 
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