Apra: ¿precipicio inminente o hay chance de resurgimiento?

Dom, 11/29/2020 - 20:24 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
30-11-2020
 

Sea Nidia Vílchez o cualquier otro candidato de la cúpula aprista a la presidencia, objetivamente nada hace presagiar ¡siquiera! alguna clase de éxito. Lo que no pudieron hacer las dictaduras y las sañudas persecuciones, sí lo provocaron la inmoralidad, estafa a la fe pública, asalto a las arcas del Estado, irresponsabilidad y egoísmo aberrante, prácticas sucias que impulsó la dirigencia desde Alfonso Ugarte.
 
El otrora partido-escuela, de presencia nacional y de influencia en todos los grupos organizados de la sociedad, hoy no existe o tiene tal desprestigio que a todos los apristas se les tilda de ladrones y corruptos.
 
Haya de la Torre murió en casa prestada el 2 de agosto de 1979. Sus bienes eran escasos, libros, recuerdos, diplomas, menciones. ¡Ni siquiera el terreno donde reposan sus restos en el Cementerio de Miraflores en Trujillo fue de su propiedad! Ajeno al hedonismo barato, a la angurria desopilante y estrafalaria, Víctor Raúl nunca tuvo fortuna y cuando presidente de la Asamblea Constituyente 1978-79 ¡cobraba S/ 1 (un sol) como sueldo mensual!
 
En cambio el autoeliminado a quien quieren convertir en un “mártir” que no fue nunca, dejó bienes muebles e inmuebles algunos de los cuales han sido inmovilizados por la sospecha que fueran adquiridos con dinero sucio. La diferencia salta a la vista.
 
El precipicio inminente de una categórica derrota electoral el próximo 11 de abril pareciera no haber sido analizada de manera exhaustiva. No sólo perdería el Apra la inscripción electoral al no llegar al 5% mínimo sino que dejaría en el más absoluto naufragio a una nave escorada desde hace más de 35 ó 40 años.
 
Y muchos militantes bajo patrones anacrónicos de un pasado irrepetible aún siguen imaginando una “reorganización” que NO puede hacerse con los forajidos que ocupan hoy los puestos porque aquellos son socios de negocios propios y entre quienes la palabra ética o moral, los mueve a la violencia para defender sus actividades fenicias.
 
La realidad es más dura que las esperanzas y los deseos de que son dueños los ciudadanos.
 
Al no ser parte de ninguna entidad parlamentaria, social o de cualquier índole, el aprismo ha perdido cualquier peso específico para ser intérprete en la lucha social y soporte de ese tránsito hacia un Perú justo, libre y culto.
 
El alanismo, esa degeneración insolente que menudea en las redes sociales al lado de fascistas viejos y retorcidos, es incapaz de plantear ¡una sola construcción ideológica sobre el Estado, el Frente Unico o la integración latinoamericana como herramientas en la lucha política!
 
¿Seguirán pacientes e impávidos los militantes apristas cuando los funerales asoman sus orejas en un panorama sombrío y de aguda crisis política y pandemia agregada?
 
Apra: ¿precipicio inminente o hay chance de resurgimiento?